Potencia la interna radical y devalúa candidatura nacional PJ

En una primerísima lectura, los resultados de Marcos Juárez podrían tener el doble efecto de revaluar las tensiones internas en la UCR mediterránea: más de uno se ha de tentar en ver a Mauricio Macri como gran elector de Córdoba que pueda transformar al radical que compita en 2019 por la Gobernación en un candidato con chances.



Por Gabriel Osman

eleccionesEn una primerísima lectura, los resultados de Marcos Juárez podrían tener el doble efecto de revaluar las tensiones internas en la UCR mediterránea: más de uno se ha de tentar en ver a Mauricio Macri como gran elector de Córdoba que pueda transformar al radical que compita en 2019 por la Gobernación en un candidato con chances. Es una lectura relativa pero Ramón Mestre y Mario Negri tienen todo el derecho a esa interpretación.
Como para poner estos sueños en caja, Clarín publicó un sondeo de Management & Fit que titula “Encuesta y alerta para Mauricio Macri: crece el descontento en Córdoba, la provincia que lo hizo ganar”. La medición en Córdoba está hecha entre el 28 de agosto y el 4 de este mes (fresquita), y en ella se concluye que “en medio de la caída generalizada de las expectativas económicas y la imagen del Gobierno nacional, la provincia que administra el peronista Juan Schiaretti dejó de ser un oasis para Cambiemos”.
Algunos números del sondeo: La desaprobación a la gestión de Macri suma 57,8%, contra un 34,9% de aprobación; el consuelo para el macrismo viene por un antikirchnerismo que no cede en Córdoba: Cristina tiene en la provincia una imagen “mala” récord, de 67,8%. Frases textuales de la encuesta publicada por Clarín, que remata con un concepto para imaginar futuros escenarios: “En paralelo, en la misma encuesta, el gobernador Schiaretti muestra números muy superiores que ambos”.
Es cierto que Marcos Juárez está en el vértice del triángulo sojero del país, con las otras dos puntas en Pergamino y Venado Tuerto, corazón de la pampa húmeda, con las tierras más productivas del país y, por eso, más aludidas por el quiebre de cintura de Macri con el retorno de las retenciones a las exportaciones agropecuarias. Si así lo “sancionaron” ayer, es como para entusiasmarse para el 2019, sostienen algunos cambiemitas. Razonamiento comprensible, siempre y cuando incluya los sucesos de 2014 y 2015. El PRO, más que Cambiemos, ganó hace cuatro años y nueve meses después (5 de julo) ganó Juan Schiaretti.
Más cercano en el tiempo aún. En junio de 2016, en Rio Cuarto (también con ciclos institucionales despegados, como Marcos Juárez), el candidato del PJ a la Intendencia, Juan Manuel Llamosas, le sacó 16 puntos al postulante de Cambiemos, Eduardo Yuni. Fue en plena luna de miel de Macri y a siete meses del balotaje en el que Córdoba le dio el 72%) y con este diferencial, el triunfo) al ahora presidente sobre Daniel Scioli.
Adicionalmente, en la escala de un padrón de cerca de 24 mil electores como Marcos Juárez, el sistema de datos que maneja el oficialismo nacional es tan portentoso que el poder territorial de los partidos “clásicos” se licua y termina ofreciendo una batalla en franca desventaja ante un enemigo que puede adaptar su discurso “según el cliente”, con su sistema de timbreo, aparentemente ingenuo y frontal pero calibrado con mira telescópica laser pero mucho antes de llegar a la puerta sabe hasta el grupo sanguíneo de cada familia. El PRO y Durán Barba es una sociedad electoral exitosa. No hay dudas. Para gobernar, todo lo contrario.
Por el pasado reciente, se podría afirmar que la lectura de los resultados electorales de ayer en Marcos Juárez es más nutritiva proyectada al escenario nacional que al provincial. En esta línea, es probable que desalienten más la competencia por la candidatura del PJ para las presidenciales, ante el riesgo de que el peronismo –todavía dividido y sin definiciones a la vista- juegue un rol de partenaire, siempre y cuando las variables económicas principales logren reordenarse y Cristina de Kirchner siga en el limbo judicial que es tan funcional para el macrismo.
En términos de certidumbre, a pesar de sus casi tres erráticos años de gobierno, Macri es hoy el único candidato cierto. En escala Córdoba es similar a la situación de Ramón Mestre, aunque en el rubro precandidato. El caso del presidente del interbloque de Cambiemos en la Cámara de Diputados de la Nación, si ve un escenario con posibilidades de triunfo y arriba sobre Mestre en las encuestas, será candidato. Una actitud que puede valorarse como tímida o racional como para no tensar la cuerda con el intendente poniendo en riesgo de la integridad partidaria. Algo así como vaso medio lleno o medio vacío, como se prefiera.



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