Elecciones Marcos Juárez: macrismo eufórico imagina trampolín para Dellarossa

Legitimado por su victoria, el intendente reelecto de Marcos Juárez asoma como un emergente. El PRO renovó su expectativa en la provincia de cara al 2019. Reactivará su estrategia territorial con la Comupro, que ya tiene candidato puesto para suceder a su actual titular, Oscar Tamis.

Por Yanina Passero
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Dellarossa
Pedro Dellarossa, Oscar Tamiz y Darío Capitani.

La elección de Marcos Juárez se leerá en tres niveles. Los popes de Cambiemos con oficina en Buenos Aires tomaron sus precauciones para que el triunfo del intendente amarillo, Pedro Dellarossa, suene en cada rincón del territorio. Al despertar, el ganador tiene en agenda un raid mediático nacional para exhibir el 52,4% que logró el domingo, contra el 37,7% obtenido por Unión por Córdoba y el Vecinalismo.
La contundente ventaja de 14,7 puntos que Cambiemos logró sacarle a Marcos Juárez Somos Todos explica por qué el peronismo lee la compulsa dentro del ejido municipal. Las divisiones locales de la UCR y el PRO prefieren, sin embargo, provincializar el resultado al decodificar los porcentajes como un proceso de consolidación del “cambio” mirando el 2019.
¿Pero podrá alguien contradecir a Dellarossa si alega que su triunfo fue cuentapropista? Difícilmente se escuche, por estas horas, hablar del presidente Mauricio Macri como el gran elector. El alcalde de la ciudad productiva desarrolló su campaña en indeseadas condiciones.
La Nación cerró el grifo a los intendentes ilusionados con obras. Incluso, el macrista oficializó su aspiración electoral pidiéndole a la Casa Rosada que cumpliera con los compromisos que el propio ministro del Interior, Rogelio Frigerio, realizó in situ. Un dólar a 40 pesos y el anuncio del regreso de las retenciones al campo obligaron al candidato oficialista a prescindir del apoyo nacional que marcaron el inicio de las acciones proselitistas.
El peronismo olfateó inseguridad en las trincheras amarillas y vaticinó un “empate técnico” en la semana más crítica para el Gobierno nacional. Claro que la osadía política no sólo fue exclusividad del candidato opositor, Eduardo Foresi. Antes el gobernador Juan Schiaretti arriesgó el resultado al citar “las encuestas de la gente”.
Como sea, en los circuitos oficiales del macrismo marcosjuarense comenzaron a instalar que el resultado “es de Pedro”. Una manera elegante de cubrirse en caso que la brecha con la segunda fuerza terminara muy por debajo de los 15 puntos que prometían desde la sede operativa del gurú ecuatoriano, Jaime Durán Barba. Los malos augurios que llegaron a impactar en la estrategia del oficialismo marcosjuarense se esfumaron con ese final soñado para Cambiemos. Dellarossa se convirtió anoche en el nuevo emergente de la entente macrista-radical.
Todos lo mimaron. El Presidente subió a sus redes el audio de WhatsApp que envió al flamante intendente reelecto. Recordó que ese distrito comenzó el cambio y pidió devolver la confianza con trabajo. Los ministros Marcos Peña (jefe de gabinete) y Rogelio Frigerio (Interior) celebraron por las redes. En el búnker de Dellarossa, el festejo se llevó a cabo tal como había prometido: no hubo presencia nacional, se rodeó de los expectables locales de la alianza, todo a tono con el contexto de emergencia nacional.

Los planes para el ganador
Dellarossa entregó un obsequio a Macri; “una bocanada de aire fresco”, ilustró su primer puesto en el podio. A su partido, también. El PRO cuenta entre sus filas con un intendente que, algunos, miraban con compasión. “Nadie quiere estar en sus zapatos”, repetían.
Pero con el diario del lunes en la mano, la elección municipal de Dellarossa se provincializa y sus conmilitones tienen planes políticos para el hombre recientemente legitimado por el voto popular. El brazo territorial del partido se fortalece entre laureles. Naturalmente, el líder de la Comupro, Oscar Tamis, era uno de los más entusiastas durante el agasajo.
Dellarossa es un hombre del PRO y en la zona, el tráfico de influencias de los hombres boina blanca es minoritario. Eufóricos, ya imaginan al hijo del mítico intendente como el próximo conductor de la escudería municipal del partido que, en breve, inaugurará su local en la ciudad de Córdoba. Sus anhelos son expresados en voz baja, porque la crisis lo exige. Los más entusiastas sugieren que puede ser el as bajo la manga para la fórmula provincial del año que viene.
Lo cierto es que el batacazo marcosjuarense animó al macrismo autóctono a continuar con su plan de crecimiento municipal en el interior. Dellarossa entregó un anabólico a un partido golpeado por la instalación de la premisa que tenía a un radical como titular de la boleta provincial, primero; y más tarde, por el descrédito general y la pérdida de confianza en la capacidad de Macri y su equipo de salir de la tormenta financiera y política.
Los claros comenzaron a asomar al promediar la semana con la baja del precio del dólar y los avances con el FMI. Dellarossa hizo su aporte en el kilómetro cero del “cambio”.



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