Las dos lecturas del resultado de Marcos Juárez

Hay otros factores que pueden gravitar y que los provee el escenario de los acontecimientos objetivos: el quiebre de cintura de Macri volviendo al esquema de retenciones a las exportaciones agropecuarias para salir de la crisis fiscal.



Por Gabriel Osman

Juárez
Los candidatos Pedro Dellarossa y Eduardo Foresi junto a los ministros Rogelio Frigerio y Carlos Massei

Podría decirse, sin exageraciones, que la política es demasiado importante para dejarla en manos de los abogados. Esta afirmación tiene una confirmación palmaria en el proceso electoral que culminará el próximo domingo en Marcos Juárez, cuando esta localidad del corazón de la pampa sojera reelija al actual intendente de Cambiemos, Pedro Dellarossa; o prefiera al que le ofrece la alianza del PJ con una fracción del vecinalismo, Eduardo Foresi.
Este episodio político de cabotaje será el test electoral más importante del año, al menos mirando el escenario nacional desde esta provincia, un distrito crucial para el gobierno de Mauricio Macri, como que el “diferencial Córdoba” fue, por su amplitud (72%), el que le dio el triunfo al actual Presidente en el balotaje de noviembre de 2015.
Marcos Juárez (también otras ciudades, como Río Cuarto) tiene ciclos institucionales despegados de los provinciales y nacionales porque, en la opinión de juristas de prosapia, esto permite municipalizar más las elecciones y despegarlas de injerencias extrañas.
Pero estos comicios fueron exportados a otros escenarios en 2014 y volverán a serlo el próximo domingo. La prueba más reciente de que están interferidos por otros actores, es decir, son menos municipales que lo que prometían los ideólogos del desacople, es la llegada, al límite mismo de la veda, de maletines con obras y asistencia fiscal para la ciudad del este cordobés.
No era necesario para enterarse de lo que estaba sucediendo y de lo que va a suceder después del domingo. Avido como está de buenas noticias, el gobierno nacional será el primero en festejar y difundir un eventual triunfo. Y la Provincia hará otro tanto demostrando, si hiciera falta, que no hay competencia por el poder de baja intensidad que valga, menos estando tan cerca el 2019.
Cada cual hará las interpretaciones del resultado, pero en fenómenos tan complejos como la política las lecturas excederán largamente el lenguaje binario. Habrá un primer resultado, pero también segundos. Ganar o perder es lo más importante, pero también importa cómo.
En 2014, cuando Macri era jefe de Gobierno de Buenos Aires y debutaba la alianza del PRO con los radicales (36,48%), le sacó siete puntos al peronismo (29,65%), con un tercero en discordia (la Unión Vecinal) que se ubicó otros siete puntos abajo (22,88%)
Las encuestas (siempre dudosas) señalan una competencia más reñida. El dato que sobresale es que la compulsa será entre dos: Cambiemos y el peronismo que esta vez, a diferencia de 2014, logró sumar a la Unión Vecinal. Es un empalme formal entre los dos partidos, pero la adición no es lineal.
Se trata de una construcción política piloteada por la mano derecha del gobernador, el ministro de Gobierno, Carlos Massei. Es una demostración de que en el posdelasotismo cordobés hay quienes pueden seguir ensayando y construyendo alianzas, aún cuando José Manuel de la Sota se extravía, quizás sin rumbo, en sinuosas ententes con el kirchnerismo.
Al margen de estos armados políticos, hay otros factores que pueden gravitar y que los provee el escenario de los acontecimientos objetivos: el quiebre de cintura de Macri volviendo al esquema de retenciones a las exportaciones agropecuarias para salir de la crisis fiscal. El humor social por el retorno de estas exacciones al campo es difícil de medir pero debería estar presente en el cuarto oscuro. Lo estuvo en 2015 cuando el “diferencial Córdoba” le dio a Macri la victoria. No fue casual el rol que jugó una provincia que, si es desagregada como “país”, sería el quinto exportador mundial de soja.
En estos tiempos de políticos si relatos lo que cuenta es el éxito. Pero a mediano plazo importa cómo. Es un cruce en el camino con Macri en baja y Juan Schiaretti con una imagen de su gestión por las nubes. El lunes se sabrá si el “yuyo maldito” puede volver a gravitar decisivo en las urnas.



1 Comentario

  1. lectura de lo q sucede en marcos juarez…,baja participacion muchos votos en blanco baja el caudal de votos dellarosa la suma del vecinalismo mas upc saca menos de lo esperado…los unicos q suben votos el kirchnerismo y saca concejales jajajajaajaja y despues de eso me rio de janeiro y tus comentarios lobystas

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