El liderazgo en un mundo de redes

Mi propósito, en este escrito, es la de desarrollar una breve caracterización de lo sustancial del mundo digital.



Por Dr. Eduardo Dalmasso*

l.- El mundo en que nos insertamos
Mi propósito, en este escrito, es la de desarrollar una breve caracterización de lo sustancial del mundo digital. El mundo ya se ha adentrado fuertemente en ella, mediante procesos de crecimiento exponencial de la irrupción de las nuevas tecnología, estableciéndose así un futuro incierto en lo social, pero increíblemente fantástico en términos de tecnología y avances científicos.
En suma, estamos transitando un proceso de cambio acelerado con sus secuelas en el campo del trabajo, la educación, las costumbres y los valores sociales. Un sistema que tiende a desnudarnos a través de relacionamientos múltiples dentro del sistema de redes y ala vez crearnos ilusiones. Por una parte, contribuyen a una mejor realización de cada ser humano; por otra, pueden atontarlos dentro de un sistema que, por su propia mecánica, tiende a someter el pensamiento crítico y a centrar todas las posibilidades en el sujeto como individuo autónomo.
Lo anterior visualiza en la carencia de discursos políticos y sociales que planteen la posibilidad de otros valores (más ligados al sentido comunitario o utopías) y la amplia difusión de libros de autoayuda como recetarios de posibilidades para soslayar la propia condición humana.
Vivimos en un mundo donde conviven y se ponen en tensión constante dos lógicas: una de ellas se mueve al compás de las estructuras económicas y sociales definidas en el siglo XX; otra, lo hace en torno a estructuras que tienen a cambiar todos los patrones de los procesos productivos y de servicios. Esto no sólo ocurre en los países en desarrollo, sino en los propios de economías avanzadas, según los patrones referidos de crecimiento en base a los modelos mecánicos y fuentes de energía tradicionales en su amplio espectro.
La consecuencia natural de esta convivencia, está compuesta por nuevos bolsones de pobreza creciente, desplazamientos de centros de desarrollo y gobiernos limitados. No sólo por un proceso de crecimiento de la desigualdad brutal en la distribución de ingresos a nivel mundial, sino de un transcurso de globalización que determina la necesidad de alianzas estratégicas y un crecimiento de la productividad y giro del capital para poder competir en condiciones ventajosas, o al menos defensivas.
Vale decir, nos encontramos en un punto donde no podemos abandonar todavía el management del siglo XX y nos vemos obligados a entender y aplicar nuevas concepciones. Estas últimas, atienden a la evolución, y a las nuevas culturas que éstas engendran dentro de sus operadores y de las generaciones más jóvenes, que son las que se insertan en estas culturas de manera natural.
En este marco, se suceden diversos procesos que inciden en la economía, la sociedad, los mercados, la gerencia, la organización, la calidad empresarial y la tipología de demanda de los trabajadores. Estos trabajadores ya no se corresponden con los arquetipos fabriles de la etapa fordista y toyotista, correspondientes al último tramo del siglo pasado, sino que responden a patrones de educación y habilidades muy diferentes.
Para comprender con mayor claridad, a lo que nos referimos, retomamos un concepto de Charles Handy, que se refiere a que la mejor forma de caracterizar la etapa que vivimos, esa través de “la imaginaria idea de la moda” junto con la palabra simbiosis. Esto porque ambas se combinan a fin de crear asombrosos productos y servicios que responden a necesidades que los clientes ni siquiera habían soñado tener y que son, por ese hecho, impermeables a la investigación de mercado, por lo que resulta más inteligente la evaluación de los impactos posibles en el mercado objetivo.
La moda exige liberación, soluciones adaptadas al cliente, requiere un arte para el cambio rápido y sobre todo audacia.
Observemos para precisar, los cambios en el mundo de la salud. Los nuevos sistemas no sólo contribuyen a detectar enfermedades, sino también al seguimiento y control de tratamientos, o de los cambios en el mundo de los materiales y de la aeronavegación. Enunciados a solo título de ejemplo, porque ya es una lista de procesos e innovaciones sin fin. A tal punto que ni los mejores especialistas en nuevas tecnologías se atreven ya a predecir el futuro mediato, salvo en campos muy específicos.
Lo anterior sitúa a la dirigencia y las organizaciones en el punto donde se haceImprescindible definir acciones eficaces. Es decir, el actuar y producir resultadosAtendiendo a “el nuevo mundo”. Esto implica adecuar y desarrollar la infraestructura desoporte tecnológico, científico, la asignación responsable de inversiones que respondan alas necesidades del desarrollo económico y social, con la salvedad que el foco debiera estarpuesto en estimular la incorporación de la cultura del emprendedorismo, y en renovar las concepciones del sistema educativo en el que la espiritualidad no debería estar ausente.
Estas nuevas realidades requieren de nuevas formas de aprendizajes, en las cuales, elestímulo de la creatividad vaya asociado al pensamiento crítico, en la generación deactitudes para aceptar y promover el cambio; sin perder de vista o más bien, desarrollandotodo ese proceso mancomunado al estímulo de la solidaridad social, como vínculofundamental si de preservar la identidad de un país o sociedad se trata.
Se refiere al poder responder al desafío que nos implica vivir inmersos en la etapa de unaeconomía y un mundo tecnológico y científico, turbulento, peligroso y rápidamentecambiante y que quisiéramos o no, es globalizado porque todo está interconectado y todo loque sucede en cualquier parte del planeta, de algún modo, llega a afectarnos.
Mundo subyugante pero, al que si no nos adaptamos, se pierde el tren de la historia. Estono significa un problema de épica, significa la lucha por lograr el bienestar del conjunto de
ciudadanos de nuestros países. De allí que se requiera mucha lucidez en la clase dirigente y mucha claridad política y de carácter estratégico para definir las grandes líneas de acciónhacia un posicionamiento significativo dentro del marco descripto.
Esto no es un tema sólo para empresas o actores del management o del trabajo. Estarealidad es una película de carácter interactivo, en la cual el Estado, como ya referenciamosy aún con todas sus limitaciones, está obligado a actuar para promover la respuesta a todasesas necesidades. Puede accionar mediante el correcto direccionamiento de las inversiones, la actualización de la educación pública, la modificación de derechos o acciones concretas a favor de los más necesitados, sobre todo respecto a la preservación de la salud y programas especiales de entrenamiento. Porque, el riesgo respecto a las derivaciones hacia una mayor pobreza, no sólo que no disminuye sino que en la etapa del lanzamiento de este nuevo mundo, esta realidad es la más factible. Dentro de ese mundo la transparencia de las instituciones y de los líderes se torna una necesidad.
Líderes que permitan lograr los objetivos particulares, pero que a la vez puedan vislumbrarla necesaria conciencia de no quedar sumergidos inconscientemente en la máquina dedeformar la psiquis del hombre post moderno. Lo deforma porque lo transforma en sujetoindividualista que se desnuda ante el mundo, lo influye o lo determina en función de lapresión de esa comunicación interactiva e irreflexiva, donde estamos con todo el mundo y a la vez no estamos con ninguno. A propósito de esta inferencia Byung- Chul Han nos dice:
“La técnica del poder del régimen neoliberal no es prohibitoria, protectora o represiva, sino prospectiva, permisiva y proyectiva. El consumo no se reprime, se maximiza. No se genera escasez sino abundancia, incluso exceso de positividad. Se nos anima a comunicar y a consumir. El principio de negatividad, que es constitutivo del Estado vigilante de Orwell, cede ante la positividad. No se reprimen las necesidades, se las estimula. (…) El Big Brother tiene un aspecto amable. La eficiencia de su vigilancia reside en su amabilidad”. (2Psicopolítica. Herder. Barcelona, 2014).
En este punto entramos en un tema de valores sociales, por ende políticos. Ya que hoyexiste un profundo sentido de la irrealidad, tanto en la política como en la economía. Estosupone que lo axiomático no encaja dentro del marco de cambios que someramente hemosdescripto, y eso, sin duda, nos proporciona un aire surrealista a nuestro trabajo y a nuestrasvidas. Por otra parte, la post modernidad, ante el abandono del discurso único, beatífico ysalvador, ya sea desde la óptica materialista como la religiosa, pone a la humanidad y acada ser humano como centro de la responsabilidad de sus acciones.

*Profesor de Análisis Estratégico y Desarrollo del potencial de las personas (Liderazgo)



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