Nueva pataleta K por la figura del arrepentido

Hace casi dos años, el FpV y sus aliados intentaron frenar la sanción de la ley. Protagonizaron episodios grotescos e intentaron manipular los objetivos de una marcha del colectivo Ni Una Menos para frustrar la sesión.

arrepentidoEl 2 noviembre del 2016 comenzó a regir la ley que extendió la figura del arrepentido a casos de corrupción.
El proyecto fue aprobado el 19 de octubre, por todos los diputados presentes en la Cámara Baja. Los representantes del FpV y de la izquierda no fueron de la partida, ya que se ausentaron para adherir al “paro de mujeres” convocado por el colectivo Ni Una Menos.
Se trató de una jornada accidentada. Los ánimos del kirchnerismo estaban alterados por la inminente sanción de la legislación que, tal como sucede actualmente con la denominada “causa de los cuadernos”, podría generar una estampida de informantes en el marco de las múltiples causas por irregularidades en la función pública que involucran a miembros del anterior Gobierno.
Los intentos para manipular los fines de la movilización y frenar la sesión no tuvieron resultado, pero las postales que dejó el día son grotescas.
El primero en ensayar un berrinche fue el por entonces jefe del bloque de diputados del FpV, Héctor Recalde, quien presentó una moción para pasar a un cuarto intermedio y participar de la marcha. Su pedido generó el primer cruce del día, cuando el radical Mario Negri le recordó que en labor parlamentaria se acordó evitar esa clase de procederes. “Avivadas no”, reclamó.
Además, en nombre del oficialismo y del Frente Renovador, que querían tratar la normativa, dijo: “Nos parece una enorme pequeñez venir a competir a ver quién arrebata primero, para ver si el dolor puede ser capitalizado”.
A lo largo de los años, el kirchnerismo orquestó muchas puestas en escena en el Congreso Nacional, pero la representación que estelarizó Fernanda Raverta, de La Cámpora, el 19 de octubre de 2016, fue un verdadero dislate.
Para, según alegó, concientizar a sus pares sobre la violencia contra la mujer, la integrante de la orga ultra K acercó su teléfono al micrófono y propaló un audio del periodista Jorge Lanata fustigando a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner por su listado de procesos judiciales.
Tristemente, puso el foco sobre su “jefa” durante una jornada que fue de luto, teniendo en cuenta los espantosos episodios que suscitaron la convocatoria.
Para empeorar el panorama, no se detectó ninguna alusión de Lanata a la condición de mujer de la ex mandataria. No obstante, la camporista repitió el esquema de razonamiento absurdo de su referente, quien mientras aun era la máxima autoridad nacional se victimizó por su género en las redes sociales mientras el país asistía, azorado, a la comedia de enredos en la que convirtió el traspaso de mando presidencial.
Si bien es evidente que en el puesto que ocupó Fernández de Kirchner podría decirse que no hay género (no se es hombre ni se es mujer, se es presidente) y que tratar a alguien con firmeza o contradecirlo no implica violencia, Raverta usó el supuesto ataque a su líder máxima como todo argumento para ausentarse.
Con el edificio libre de kirchnerismo y aliados, de manera unánime, los diputados aceptaron los cambios que el Senado introdujo en la normativa.
Entre otros puntos, establece que el imputado-colaborador solo podrá facilitarle a la Justicia datos vinculados a la pesquisa que lo involucra -y hasta el momento de la elevación de la causa a juicio- a cambio de una reducción de la pena y que únicamente se tomará en cuenta lo que diga sobre situaciones en las que estuvo involucrado.
En tanto, prevé que para la procedencia del beneficio será necesario que la información que brinde contribuya a evitar o impedir el comienzo, la permanencia o consumación de un delito, esclarecer el hecho objeto de investigación u otros conexos y revelar la identidad o paradero de autores o partícipes de estos supuestos, proporcionando datos suficientes que permitan un significativo avance de la investigación.
Asimismo, la estipula que la pena de prisión de cuatro a 10 años para quien proporcione maliciosamente información falsa o inexacta.
Ahora, siguiendo el guion de Fernández de Kirchner, los abogados de Julio De Vido definieron su estrategia para defender al ex ministro de Planificación en el expediente generado por las anotaciones del chofer Oscar Centeno: alegar que la figura del arrepentido no es constitucional.
Los letrados del ex funcionario argumentan que se usa como “una herramienta cuasi-extorsiva” y pese a que se está en etapas tempranas de la instrucción cuestionan que no se haya corroborado si lo que los imputados-colaboradores dicen es verdad.
“Colocar sobre el imputado la obligación de contribuir con la administración de Justicia aún a costa de sí mismo supone degradarlo a la condición de mero objeto”, declamaron Maximiliano Rusconi y Gabriel Palmeiro.
El lunes, la ex mandataria le dio señales a la tropa de incriminados sobre cómo proceder, al manifestar en su indagatoria que “quienes confiesan supuestos delitos que habrían cometido se van a su casa y quienes defienden su inocencia quedan presos”.
Quedaron atrás los sermones sobre presunta persecución política y la actual senadora llegó al absurdo de decir que “ni siquiera en tiempos de la inquisición se atrevieron a tanto”.
En el mundo jurídico, casi siempre, hay bibliotecas para ambos lados, y la figura del arrepentido genera polémica. Hay autores que sostienen que es conflictiva desde las aristas ética y garantista. Otros juristas piensan que es una política criminal adecuada, ya que las pesquisas por corrupción imponen adoptar nuevas formas de investigación, dándoles a jueces y fiscales una herramienta adicional.



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