Guerra de afiches entre precandidatos

Nos han inundado los afiches para posicionar a los precandidatos a la intendencia. Con una crisis nacional que opaca a los demás niveles, estos valientes tratan de hacernos cambiar la agenda.

Por Javier Boher
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Es difícil atravesar la ciudad sin sentirse observado. En el último tiempo nos han inundado las campañas de posicionamiento de candidatos, con rostros que denotan la incertidumbre absoluta respecto a lo que nos va a deparar la campaña para suceder a Mestre en la intendencia.
Anotados hay muchos. Al final, como en todas las mesas de examen de fin de año, son pocos los que se van a terminar presentando. Todos arrancan con la ilusión de que van a llegar a preparar la materia, pero la realidad se impone con fuerza sobre ellos.
Hemos visto de todo, de todos los partidos y colores, recurriendo a las más absurdas excusas para instalar la imagen. Es un eterno debate en la comunicación política: ¿conviene gastar plata en posicionar a un ignoto o buscar a un famoso con voluntad de poner su nombre en juego?. La experiencia de Baldassi, Campana, Blanquita Rossi, Lábaque y tantos otros demuestra que siempre es conveniente jugar con algunos nombres familiares para los votantes. Pero eso no le quita la ilusión a los que vienen de abajo.
Esta semana Libres del Sur ha apelado a la imagen de Victoria Donda para posicionar a Betiana Cabrera Fasolis. Gran idea la de usar a una figura que al aliarse con Massa y Stolbizer en provincia de Buenos Aires resignó todas las chances de su espacio a meter un diputado nacional. Brillante estrategia.
El tironeo es porque el candidato que encabezó la boleta para las PASO 2017 no logró ni siquiera pasar el corte. Qué tiempos para la fuerza de izquierda cuando su líder, Humberto Tumini, inflaba el pecho por la cantidad de planes sociales que manejaba gracias a su alianza con el kirchnerismo. Hoy pelean por encabezar una boleta de escasas chances. Cuánto más fácil es la política cuando hay plata.
Desde el justicialismo han sido más creativos, sólo enfocándose en los anotados. El que ha demostrado que pretende hacer que las cosas pasen es Miguel Siciliano, que se muestra controlando obras, observando que las promesas se cumplan y lleguen a los vecinos.
Su campaña lo muestra en un rol propio de quienes ejercen altos cargos ejecutivos. Considerando su trayectoria legislativa y su actual cargo al frente de la secretaría de asuntos institucionales, la gráfica es un poco exagerada. Si están pensando Córdoba, todavía no hacen que las cosas pasen, tan sólo expresan sus deseos. Hay que reconocerle, al menos, cómo se mueve en el territorio: si no es el más activo, al menos lo parece.
El premio mayor se lo lleva Marcelo Rodio, el presidente de la Asociación Friulana de Córdoba. Esa magnífica pieza comunicacional que ha llegado esta semana a toda la ciudad es una muestra del ingenio con el que se puede posicionar un candidato haciendo omisión de su pertenencia partidaria, burlando las regulaciones. Pese a esa creatividad, el gancho estuvo en lo típico: ofrecer algo de manera gratuita (en su caso, el trámite de ciudadanía).
Por debajo de estos candidatos que han conseguido financiamiento para su exposición aparecen decenas de precandidatos que sólo pueden apelar a algunas pintadas o un par de pasacalles, como el caso de Franco Saillén, Abelardo Losano o algún otro que quiere colarse en alguna fórmula.
Mientras tanto, los conocidos e instalados reposan. Es el lote de Riutort, Llaryora o Méndez, que siguen esperando la evolución de la situación económica y política para hacer su entrada triunfal.
Por el radicalismo, una guerra fría de precandidaturas que sería imposible de materializar en afiches. Para ellos la situación es rara: virtualmente no peligra su continuidad, pero tampoco tienen un candidato claro. Sobran los anotados pero ninguno se hace notar. Mientras a algunos partidos les sobran afiches, desde el oficialismo no hay mucho más que algún intento esporádico, como la excusa del libro de Bee Sellares. Cossar honra su prédica antipegatinas trabajando por su candidatura desde otro lado, “sin contaminar la ciudad”.
La crisis a nivel nacional monopoliza la discusión política en todo el territorio, restándole importancia a lo que se viene para los habitantes de la ciudad de Córdoba. Lo único que rompe un poco esa monotonía son los afiches de los pocos valientes que se quieren anticipar a una elección sobre la que todavía no hay nada definido.



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