El dólar espera que el Gobierno haga lo que promete

Hay economistas que interpretan que hay que bajar más el gasto público, que no sólo tienen que ajustar los mercados y que cayeron mal las negativas a integrar el gabinete porque abre interrogantes sobre la gobernabilidad.

Por Gabriela Origlia

dólarCon los mercados operando a pleno (el lunes en Estados Unidos fue feriado) el dólar superó los $40 y obligó al Central a una intervención millonaria; con una sangría de US$ 358 millones se logró un cierre a $39,50.  Por ahora no alcanza el apoyo de Donald Trump quien habló con el presidente Mauricio Macri y le dijo que estaba haciendo un trabajo “excelente” ni las reuniones en Washington entre Nicolás Dujovne y Christiane Lagarde.
Mientras siguen las reuniones por el presupuesto 2019 entre funcionarios provinciales y la Nación, los gobernadores del peronismo (sin Juan Schiaretti y sin Juan Manuel Urtubey) se encontraron para reclamar que Macri los convoque, que quieren enterarse de primera mano de las medidas y no por los medios. Más de lo mismo; hace meses que todas las partes vienen igual y siguen como si nada hubiera cambiado.
Otra vez fue el ministro Rogelio Frigerio el más apegado a la realidad; reconoció que existe un problema de confianza. A esta altura la pregunta de la gente común es qué más tiene que hacer el Gobierno. Hay economistas que interpretan que hay que bajar más el gasto público, que no sólo tienen que ajustar los mercados y que cayeron mal las negativas a integrar el gabinete porque abre interrogantes sobre la gobernabilidad. El no haber podido relanzar la gestión es leído como un síntoma de debilidad.
Tampoco se entiende que se hagan anuncios económicos sin antes haberlos consensuado con el Fondo Monetario Internacional al que se le están pidiendo adelantos. Además, el negociador llegó a la reunión con Lagarde sin tampoco haber avanzado con la oposición.
A los ruidos políticos se suman cuestiones como que lo publicado en el Boletín Oficial sobre las retenciones tiene cambios respecto de lo anunciado el lunes: fijaron una retención adicional de 12% a todas las exportaciones con un adicional de $4 por dólar para bienes primarios y servicios y de $3 para el resto.
Las retenciones son la vía por la que el Gobierno decidió mejorar los ingresos, aportan la mitad del ajuste y además apuntan a desacoplar la inflación del tipo de cambio. Con un dólar a $40 menos los $4 de carga fija, el dólar que impacta sobre los precios es de $36. Los economistas, en ese sentido, hablan de un arma de “doble cañón, con uno apuntan a los ingresos y con el otro a los precios internos”.
El peso de las retenciones en el programa del Gobierno es graficado por un trabajo del Iaraf: el ajuste fiscal planteado prevé una caída real del gasto primario del 8,4% para 2019. Si no se hubiesen modificado las cargas, la caída necesaria hubiera sido del 15,1%.
En la presentación oficial mientras los ingresos totales crecen un 43% (9% real considerando una inflación promedio anual del 33% en línea con las proyecciones presentadas oficialmente), los gastos primarios crecen un 25%, lo que implica una caída real del 8,4% respecto a este año.
Entre los gastos, la apertura por rubros muestra una clara heterogeneidad. Mientras que las prestaciones sociales hay un crecimiento nominal y real, otro rubro sensible como es el de los salarios y gasto universitario crecerá casi como la  inflación promedio anual (cae apenas el 0,7% en términos reales); y el crecimiento es bajo en subsidios, gastos de funcionamiento y otros corrientes, por lo que claramente caerán en términos reales un 29,9%, 28,1% y 26,9%, respectivamente.
El mayor peso de la corrección en el gasto se da en el destinado a capital, que vería un monto en 2019 inferior al de 2018 en un 26,9%, lo que equivale a una caída en moneda constante del 60,5%
Si el ajuste se hubiera sostenido solamente vía caída de los gastos,  los ingresos hubieran crecido un 35% respecto a 2018 (implica una suba real de solamente el 1,3%), exigiendo una mayor reducción del gasto primario en pos del logro del equilibrio primario.
A diferencia de la situación planteada anteriormente en la que el gasto primario debe caer un 8,4% en términos reales, en este caso la reducción debería ser del 15,1%. Manteniendo la misma dinámica del gasto en materia de prestaciones sociales, salarios y universidades planteada por el gobierno; el ajuste adicional del gasto debiera recaer sobre los subsidios económicos, los gastos de funcionamiento, el gasto de capital y el resto de gastos corrientes.



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