Hoy, con internas y sin hablar con la oposición, el Gobierno se juega la bala de plata

Presentará como medidas las “viejas recetas” que siempre prometió no retomar. Negociará con el FMI sin antes haberlo hecho en el frente interno.

Por Gabriela Origlia

Los ministros Nicolás Dujovne y Marcos Peña jugarán la bala de plata del Gobierno para recuperar la confianza.  Lo harán con anuncios que provocaron fuertes diferencias internas y viajando a Washington a negociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) sin tener garantizado el apoyo base de la oposición para pasar por el Congreso. Recién mañana hay prevista una reunión de ministros de Finanzas provinciales con Nación.
En la conferencia se oficializará la reducción de ministerios y el cambio de roles de figuras clave de la gestión, como los vicejefes de Gabinete Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. También se informará la suba de impuestos decidida, como la aplicación de retenciones que podrían alcanzar a todas las exportaciones.
La gestión de Mauricio Macri ya acumula dos planes fracasados. El primero, el que instrumentó apenas asumió confió que era posible dejar el dólar “barato” porque con la llegada de  inversiones y la baja de la carga impositiva Argentina iba a ganar competitividad. No funcionó.
El segundo fue presentado apenas tres meses atrás y acordado con el Fondo. Devaluación y un ajuste menos gradual que el año próximo se iba a terminar de instrumentar. Al programa se lo llevó puesto la mega devaluación.  La crisis y la demora de reacción se terminaron devorando las promesas. Aplicarán las “viejas recetas” que siempre rechazaron en Cambiemos.
Dujovne llegará a Washington si haber pasado la primera revisión y quedando en el cargo después de que el Ejecutivo tanteara otros nombres para reemplazarlo; el más firme fue Carlos Melconian que se fue mal del Gobierno hace pocos meses y al que ahora no le habrían aceptado sus condiciones de regreso.
Está claro que la crisis externa colaboró pero, en absoluto, fue la responsable total. Ningún emergente terminó como Argentina.
Con lo que se viene la expectativa es que la crisis no desemboque en una corrida bancaria. Hasta ahora no sólo no hay retiros de depósitos de los bancos, sino que los depósitos en dólares son récord. Por eso hay que frenar la crisis ya.
Las medidas van en contra de todo lo prometido; no sólo las retenciones, sino que se podría instrumentar un impuesto a los consumos en el exterior. También se avanzaría en congelar los precios para alimentos de primera necesidad y destinar unos $ 13.000 millones para contener a los sectores más vulnerables.
Los especialistas descartan que el programa a discutir con el FMI incluirá una nueva meta para el déficit fiscal, que será más ajustada que el 1,3% previsto originariamente para 2019; regresaría la promesa del “déficit cero” un concepto nada nuevo para la Argentina pero nunca cumplido. También se terminaría la flotación libre del dólar; el Ministro pedirá al Fondo autorización para usar más recursos para intervenir en el mercado.
Con esa base  la Casa Rosada replanteará el tema a las provincias que, ya adelantaron, no están dispuestas a mantener la rebaja de presión impositiva comprometida en el pacto fiscal de fines de 2017. Descuentan que deberán contar con recursos para enfrentar la suba de las demandas sociales en los próximos meses. Sólo hay que tener en cuenta que en el último mes el poder de compra en pesos perdió el 28%.
Por la devaluación las estimaciones de inflación para este año quedaron arriba del 40%, aunque esta vez el pass through (traslado a precios de la suba del dólar) estará por debajo de la mayo; la desacelerá el parate del consumo.
Hasta la bala de plata de hoy se llega con el Presidente sin cambiar su estilo, no delegar y no avanzar en acuerdos. A Peña le recortó el poder pero lo mantendrá; Elisa Carrió salió a darles su apoyo a Quintana y Lopetegui. Es un milagro controlar la incertidumbre sin certezas, con peleas internas y sin un plan sólido.



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