O-Bri y su nuevo video clip

El tipo hace de la música, del teatro y lo audiovisual un terreno para la exploración y la experimentación de texturas, un laboratorio creativo donde la fórmula es en realidad un juego.

Rastros de la eternidad imaginaria

Por Santiago Pfleiderer
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Cuántas veces hemos oído decir que en Córdoba no pasa nada, que no hay productores, que el techo es muy bajo, etcétera. Claramente esa cultura de la queja durante muchos años impidió el crecimiento artístico de una ciudad que tenía a sus artistas acallados bajo otras órbitas ajenas a la de las expresiones culturales. Lentamente, desde abajo, con conciencia y convicción, Córdoba fue despertando de un letargo pastoso y arrastrado que decía que para ser alguien había que irse a vivir a la “ciudad de la furia”. Ciertamente hoy podemos decir que esa cultura de la queja y de esperar que venga alguien a salvarnos la vida, está siendo descartada y arrancada de cuajo. Estamos asistiendo a una época maravillosa donde la sagrada misión de la autogestión y de la independencia nos brinda una ciudad plagada de grandes espacios donde la resistencia cultural se ve repleta de talentos y de productos artísticos, el público asiste y las propuestas se renuevan brindando espectáculos de altísima calidad en el plano de lo musical, lo literario, lo teatral y en otras ramas del arte. También algunos medios de comunicación y, sobre todo, la prensa joven e independiente han ido acompañando y difundiendo este hermoso proceso.
En este marco podemos nombrar a un actor fundamental de la militancia autogestiva, vanguardista y creativa que, junto a otros próceres de nuestra ciudad, han ido soplando aires nuevos y contagiando una radiactividad imparable, miles de protones invadiendo el aire con música y buena onda. Y estoy hablando de Osvaldo Brizuela, uno de los músicos más progresivos, transgresores y arriesgados de nuestra ciudad.
Osvaldo Brizuela, más conocido en el ambiente como O-Bri, es un artista completísimo de creatividad y talento en cuyas obras deja releer toda una tradición de rompientes, locos y creativos que hacen de su propia obra la ruptura de los paradigmas. Compositor, guitarrista, docente, escritor, productor y artista sonoro y visual, O-Bri deslumbra con un universo artístico genuino e incomparable.
Desde el año 1990, Osvaldo Brizuela es Profesor de Guitarra en la escuela de músicos La Colmena, también es docente del Taller Experimental Creativo junto a Federico Gaumet, y es creador del Video Fest, el encuentro internacional de artistas audiovisuales, junto a Ciro del Barco y Cecilia Rosso. Compuso la música original de la obra teatral El Infierno, dirigida por Cheté Cavagliatto, y de la película Eclipse, del director Martín Subirá, junto al guitarrista y compositor Darío Íscaro. Además, Osvaldo Brizuela fue el director, compositor, artista visual y vocalista del proyecto Té con Orangutanes, habiendo editado el disco Monkey Beats y el DVD The Trip of The Electronic Monkeys. En el marco de la producción audiovisual, O-Bri compuso y dirigió el cuento El Niño Cíclope, y trabaja en los proyectos Dream Jazz, Falla de Origen y O-Bri+Cielo de Judas. Y por si todo esto fuera poco, editó el disco Espacios junto al gran guitarrista Juampy Juárez, de Buenos Aires, y publicó –en mayo de este año- el libro Ahídaluz, lanzado por Ediciones de Autor.
En el 2014 O-Bri lanzó un hermoso y brillante disco llamado AIRESUENAENPIEL, un trabajo exquisito y minucioso en la elección de cada sonido, de cada arreglo. Este álbum contiene las canciones del futuro, con letras que nos miran desde años venideros, llenas de tierra y volátiles como los elementos del aire. Es que quizá el disco buscaba llevarnos a una comunión entre las cosas más terrestres y las cosas más etéreas, como la tierra y la lluvia, como el aire y la piel.
Hace un par de semanas, más precisamente el 6 de agosto, Osvaldo Brizuela largó el video clip de su nuevo single titulado “Pretendiendo eternidad”, un trabajo a la altura y digno de quien lo crea. Una canción de rock/pop de aires spinetteanos que recrean y dejan entrever quizá todo el aura musical y compositivo de uno de los músicos más arriesgados de la escena local, un tipo que hace de la música, del teatro y lo audiovisual un terreno para la exploración y la experimentación de texturas, un laboratorio creativo donde la fórmula es en realidad un juego.
“Pretendiendo eternidad” hace referencia a “Estados de ansiedad y la desmesurada pretensión de ser eterno; la prisa de llegar sin saber a dónde, de encontrarse en otro y el miedo a arriesgar; la vulnerabilidad de la que se huye y el amor siempre como respuesta, a veces abrazar es abrazarse”, como reza el pie al margen del clip.
El video fue ideado y dirigido por Osvaldo Brizuela, con el trabajo de cámara y edición de Maru Aparicio. En el marco de una mesa con una naturaleza muerta, el clip cuenta con la actuación de la bailarina Belén Ghioldi y O-Bri. Está filmado en la sala “Precursores” de Museo Genaro Pérez. La producción del vídeo estuvo a cargo de Osvaldo Brizuela; la grabación, mezcla y mástering fue en Un Mañana Estudio por Germán Reccitelli; la producción musical es de Osvaldo Brizuela, Germán Reccitelli ySergio Pezzoli. Los músicos que participan en la canción son O-Bri (composición, letra, voz, guitarra eléctrica y acústica, máquinas), Sergio Pezzoli (guitarra eléctrica), Germán Reccitelli (teclas), Milton Arias (bajo eléctrico), Lautaro Della Vecchia (batería), y Gabriela Irazoqui (coro).
Osvaldo Brizuela nos demuestra que la mente en expansión no tiene límites, que el universo puede entrar en una canción, y que no hay temporalidad ni fronteras para el acto creativo. Nos invita a escuchar el sonido que nos toca y que nos abraza, que no es más que el sonido de nuestras propias sensaciones.
El clip puede verse en: https://www.youtube.com/watch?v=W0EYLvvgEO8&feature=youtu.be&ab_channel=osvaldobrizuela