Pugilato kirchnerista

La convivencia carcelaria está haciendo estragos en los detenidos del kirchnerismo, que han elegido el camino de los puños para dirimir diferencias.



Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

La estructura se va resquebrajando y los involucrados van buscando la forma de salir bien parados antes de que todo colapse. La crisis que desató el affaire de los cuadernos en las filas del peronismo en general y el kirchnerismo en particular está logrando relatos maravillosos, cosas que difícilmente la gente se pudiera imaginar tan solo uno o dos años atrás.
La santidad de Cristina Kirchner parece estar fuera de discusión para aquellos que tuvieron la fortuna de prosperar bajo su mandato. Tal vez sea porque es más fácil golpear primero a su difunto esposo, que hace casi una década perdió la capacidad de defenderse, antes que a ella.
Los golpes en sentido figurado contrastan con los concretos golpes de puño que se repartieron entre algunos de los detenidos famosos del penal de Ezeiza. Por esa maravilla de la igualdad ante la ley, los acusados por diversos delitos coexisten en un pabellón VIP, a pesar de que sus especialidades delictivas y orígenes sociales sean absolutamente diferentes.
Los roces entre los pulcros de guantes blancos -De Sousa y Núñez Carmona- y el tosco sindicalista “Pata” Medina parecen ser una constante de la convivencia penitenciaria. Esa tensión se transformó en un choque real con escenas de pugilato propias del espacio carcelario. Ya que su pabellón es “All Inclusive”, tal vez pidieron la experiencia completa de la vida tumbera.
Como si eso fuera poco, el espíritu de malevo forjado a los golpes en el exigente mundo del sindicalismo peronista que exhibió Medina cuando se pidió su detención, quedó opacado por lo que llegó después. Ocultando su pasado de hombre duro de la UOCRA bonaerense, su abogado se encomendó a un rescate de lo más extraño.
Replicando aquel lugar común de que la oligarquía desprecia a los humildes trabajadores que construyen el país con el sudor de su frente, el letrado del líder gremial denunció que De Sousa mandó a apretar a la familia de Medina, lo que los hace temer por su vida.
Además agregó que como el desalmado empresario no se conforma con eso, hostiga a su indefenso compañero de pabellón reclamándole no ser lo suficientemente kirchnerista, a lo que suma agravios discriminatorios.
Aunque cueste creerlo, ese hombre recio que inicialmente decidió resistir a la detención hoy pretende pasar por víctima de los que a su entender son los verdaderos responsables del desfalco de la década desperdiciada. Todo un relato maravilloso que sólo puede prender en desprevenidos consumidores de titulares.
Tierra de destacados púgiles, Córdoba todavía permanece al margen de estas rencillas carcelarias que exhiben las miserias del kirchnerismo. Quizás la aversión cordobesa a las figuras de Néstor y Cristina Kirchner (ya desde aquel lejano 2003) haya contribuido al exiguo aporte de funcionarios o empresarios a la liga de boxeo penitenciario.
De los detenidos, Ricardo Jaime probablemente pague mucho en el prode carcelario: las apuestas deben ir todas en su contra, ya que difícilmente esté en condiciones de disputar el liderazgo en su pabellón. Arrepentido desde antes de la ley, sus días en prisión parecen haberle quitado el vigor necesario para tratar de tomar el control del lugar, o incluso para soportar estar allí.
La experiencia previa de Ferreyra, de Electroingeniería, quizás le permita mostrar algo de la ambición que lo llevó a pasar de un revolucionario marxista a uno de los dueños de la obra pública en Argentina. Tal vez la falta de adrenalina empresarial lo conduzca a buscarla tomándose a golpes de puño para ser el dueño del pabellón.
Para los detenidos kirchneristas, ver cómo se desvanece en el aire todo lo construido genera corrientes de melancolía difíciles de superar. Para los que alguna vez ejercieron el poder, perderlo es motivo de grandes depresiones. Ahora se van dando cuenta de que, aunque peleen, no pueden escapar a esa inexorable ley que asegura que si el poder no se ejerce, se vuelve en contra.



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