Cristina divide al PJ Federal en el Senado (Caserio presente)

Fracasó la sesión donde iba a tratarse la autorización para allanar las propiedades de la ex presidenta. Solo ocho senadores del peronismo federal dieron quorum a causa de una fuerte división interna. Se tratará la semana que viene.



Por Salvador Santos

El peronismo federal se estructuró a partir del reagrupamiento de las bancadas post elección de 2015. Su núcleo fundacional se gestó en el Senado de la Nación. La discusión sobre la situación de Cristina Fernández parece haber producido una avería en su línea de flotación.
La sesión que tuvo lugar en el día de ayer tenía en el temario varios puntos relacionados con las investigaciones que vinculan al gobierno kirchnerista con una red de corrupción inédita. Por un lado, la cámara alta debía aprobar una autorización para realizar allanamientos en las propiedades de la ex presidenta. Además, debía tratarse el proyecto de ley de extinción de dominio que permite al estado recuperar bienes de presunta procedencia ilícita.
El primero de los temas, la autorización para allanar a Cristina Fernández, produjo un fuerte cisma en el bloque Argentina Federal que conduce Miguel Ángel Pichetto. Las diferencias de opiniones generaron una masiva ausencia de senadores peronistas en el recinto que se sumaron al faltazo pleno de los miembros del bloque kirchnerista de Unidad Ciudadana.
Los chispazos entre senadores federales comenzaron la semana anterior. José Mayans, senador formoseño y uno de los hombres fuertes de la bancada, expuso su posición contraria a autorizar las medidas que solicitó el juez a cargo de la investigación. “Bonadio puede investigar todo lo que quiera, pero que haga las cosas como corresponde. Acá no existió ni siquiera sorteo de la causa. No apoyo el pedido de allanamiento a Cristina Kirchner”, afirmó en ese sentido.
Además, avanzó en un análisis político de la situación. “Intentan declarar culpable a Cristina Kirchner antes que haga su defensa. Ella tiene más intención de voto que el Presidenteno es casual”, remató.
Las declaraciones del formoseño cayeron como una bomba en el peronismo federal. Rodolfo Urtubey, hermano del gobernador de Salta y pre candidato presidencial, salió en defensa de la posición del jefe de bloque. “Comparto la Doctrina Pichetto en lo que es el rechazo al pedido de desafuero previo a una sentencia firme, pero el Senado no debe entorpecer lo que es una medida de prueba”, declaró.
En realidad, el rionegrino venía equilibrando las cargas internas con una teoría ecléctica. Había afirmado que el peronismo federal no iba a habilitar el juicio político a Cristina Fernández hasta que no tuviera una sentencia firme pero, al mismo tiempo, anunció su posición favorable a autorizar todas las medidas probatorias que se requiriesen.
“Algunos creen que todavía estamos bajo el marco de la vieja ley de fueros, en donde esta cuestión impedía la marcha de la investigación. Yo lo que sostengo es que no hay ningún impedimento para que un senador o diputado sea investigado desde el primer minuto hasta el último, hasta la condena. Y tiene que concurrir a cada una de las instancias y citaciones que el magistrado le haga. Lo único que está establecido como inmunidad institucional es la inmunidad de opinión y la de arresto”, afirmó el jefe de bloque refutando a Mayans.
La estrategia no tuvo éxito y Pichetto no pudo contener las divisiones de su propia bancada. Finalmente, tuvo que declarar la “libertad de acción” de los senadores del peronismo federal en la votación prevista para el día de ayer.
Finalmente, la votación “a conciencia” de los senadores peronistas no pudo materializarse en el recinto. Una amplia mayoría de los miembros del bloque justicialista decidió no bajar al recinto y así impedir que el tema se tratara.
La resultante implicó una derrota importante para el oficialismo (que aportó la inexplicable ausencia de Esteban Bullrich) y, a nivel de la interna peronista, un golpe duro para Miguel Ángel Pichetto.
Solo 8 de los 24 quienes lo acompañan en la bancada justicialista estuvieron sentados en sus bancas y la sesión cayó al faltar un senador para completar el número requerido para el quorum.
Pichetto reunió al santafesino Omar Perotti, al chaqueño Rodolfo Aguilar, al correntino Carlos Espínola, al catamarqueño Dalmacio Mera y al salteño Rodolfo Urtubey. Además, el cordobés Carlos Caserio, presidente del PJ local, estuvo presente en la sesión.
Las razones de la actitud de la mayoría de los representantes del peronismo en la cámara alta son variadas. Algunos especularon con un “pase de facturas” al rionegrino por su lanzamiento como candidato presidencial, otros analizan que luego de la sesión donde se trató la legalización del aborto, la autoridad del jefe de bloque quedó deteriorada.
De todos modos, la mayoría de los senadores peronistas ausentes provienen de distritos donde el kirchnerismo conserva poder de fuego electoral. Un análisis básico indica que, una votación de ese voltaje político, impulsaría a los estrategas de Unidad Ciudadana a presentarse por fuera del peronismo oficial de esas provincias lo cual pondría en riesgo la victoria de los jefes distritales que pretenden conservar sus gobernaciones.
Más allá de la certeza de estas especulaciones, lo cierto es que el PJ Federal se encontró de nuevo con quien es su némesis y su razón de ser al mismo tiempo: Cristina Fernández de Kirchner.



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