Argentina hasta podría duplicar los impuestos patrimoniales

La estructura impositiva es muy perjudicial para la producción. Hay cargas distorsivas (representan 10,5% del PIB) y para avanzar en las correcciones un camino sería subir los que pesan sobre la propiedad.



La estrategia de mantener el dólar estable con una tasa de interés de referencia del 40% puede ser atractiva para los que hacen negocio con la especulación financiera pero para los sectores de la producción, en especial las Pymes, es muy mala. La evidencia, según el propio Banco Central, de que en el primer semestre del 2018 la tasa de cheques rechazados se duplicó respecto al promedio histórico. El dato marca la urgencia con la que hay que bajar el déficit fiscal. Esta semana el Gobierno frenó baja de cargas impositivas a derivados de la soja y redujo los reintegros de las exportaciones en un intento de apurar el ajuste.
La estructura impositiva argentina, coinciden los expertos, es muy perjudicial para la producción. Hay cargas distorsivas (representan 10,5% del PIB) y para avanzar en las correcciones sin desfinanciar a los distintos niveles del Estado hay que hacer crecer el peso de los impuestos a la propiedad, ya que los patrimoniales son los menos distorsivos.
Un informe de la consultora Idesa ratifica que, además de reducir la evasión (cercana al 40%), los espacios fiscales se pueden ampliar fortaleciendo los impuestos progresivos. Según el Ministerio de Hacienda y la OECD se observa que en Argentina la recaudación por impuesto a las ganancias es de 2,2% del PBI y de impuestos a la propiedad del 0,9% del PBI
En los países de la OECD (mayormente avanzados) la recaudación por impuesto a las ganancias es de 8,5% del PBI y de impuestos a la propiedad es de 2,0% del PBI. Es decir que, mientras en Argentina los impuestos progresivos aportan 3,1% del PBI, en los países avanzados estos impuestos generan 10,5% del PBI.
Estos datos muestran que en la Argentina se recauda con impuestos progresivos apenas un tercio del monto que este tipo de tributo genera en el mundo desarrollado. “Se trata de una flagrante contradicción con los discursos y las aspiraciones de construir una sociedad más igualitaria, inclusiva y con más justicia social. Una estructura tributaria más progresiva es condición necesaria, aunque no suficiente, para avanzar hacia una sociedad con mayor integración social. Por eso, sería muy pertinente tomar la urgencia de la crisis fiscal como la oportunidad para avanzar en la progresividad tributaria”, describe el reporte.
Para Idesa la debilidad se da tanto con el impuesto a las ganancias como a la propiedad. En el caso del primero, en la última década se dio un proceso “desprolijo y parcial” que generó polémicas y muchas resistencias. Pero en el caso de los impuestos patrimoniales se dio el proceso inverso ya que de manera gradual y silenciosa fueron perdiendo importancia.
Describe que el debilitamiento se dio tanto en el nivel nacional (bienes personales) como sub-nacional (inmobiliario y automotor). Estos antecedentes más el hecho de que en la Argentina se cobran menos de la mitad de los impuestos a la propiedad que en países desarrollados hacen recomendable poner énfasis en este tipo de tributo.
Según el trabajo, una propuesta técnicamente consistente y políticamente viable para ser implementada en muy corto plazo es suspender la reducción de la alícuota del impuesto a los bienes personales prevista para el año próximo y disponer que el monto recaudado sea derivado de manera automática a la provincia donde tiene domicilio el contribuyente.
Y agrega: “Junto con ello, se podría establecer que parte del impuesto inmobiliario y al automotor sea considerado como pago a cuenta de bienes personales. A futuro habría que avanzar en la total unificación de estos impuestos y trasladar su administración a las provincias”.
Las evidencias internacionales muestran que en la Argentina hay excesos de impuestos distorsivos y regresivos y espacio para aumentar los progresivos. Ante la urgencia de reducir el déficit fiscal se generan justificadas dudas sobre la viabilidad de sostener el plan gradual de reducción de tributos distorsivos (cargas sociales, ingresos brutos, sellos, retenciones y cheque como pago a cuenta de ganancias).
Para Idesa para dar un paso estructural hacia un sistema tributario más parecido al de los países de mayor prosperidad, resulta pertinente fortalecer el impuesto a los bienes personales y avanzar en su integración con los impuestos patrimoniales que administran las provincias y los municipios.



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