Familias Saillen-Moyano (unidas) pergeñan frente anti Macri

Los hijos de los referentes del Surrbac y Camioneros, Pablo Saillen y Facundo Moyano, serán los responsables de coordinar el encuentro de los sindicalistas y acordar los términos de la tregua que pondría fin a más de cinco años de discordia.



Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

Franco Saillén, Mauricio Saillén, Hugo Moyano y Facundo Moyano

El legislador provincial Franco Saillen abrió su agenda semanal con una incursión en terreno enemigo. El secretario general del Surrbac, Mauricio Saillen, envió a la sangre de su sangre a la sede del Sindicato de Camioneros, bajo el control de su máximo enemigo público, Hugo Moyano y su primogénito, Pablo.
En el local de barrio Nueva Córdoba, tres decenas de gremios locales expusieron las problemáticas de cada sector e imaginaron medidas de fuerza para defender el poder adquisitivo del salario. Las deliberaciones ocurrían casi en simultáneo al crecimiento de la atención puesta en las pizarras de las casas de cambio y en una nueva devaluación del peso, también del optimismo sobre el plan del gobierno Mauricio Macri para soportar los azotes de los mercados.
“La única alternativa para frenar el ajuste es sin duda la unidad en la defensa de los trabajadores, más allá de las diferencias, entendemos que el enemigo es el modelo que propone el FMI, es por eso que hoy (por el lunes) mantuve reuniones en el Sindicato de Camioneros con referentes sindicales”, destacaba la locación Saillen hijo, por WhatsApp.
El scrum sorprendió. El también presidente de Independiente le declaró la guerra al líder de los recolectores de residuos de Córdoba cuando en 2013 logró la mutual para sus afiliados y, pocos meses después, la negociación de su propio convenio colectivo de trabajo. Moyano perdía la cuota sindical de casi tres millares de trabajadores, más prestaciones asociadas, y su injerencia política en la provincia más importante del interior del país.
Por supuesto, Saillen defendió su conquista. Los registros de la historia del enfrentamiento no sólo incluyen reproches públicos. Amenazas, agresiones y violencia física, completan el menú de un lustro del duelo entre el Surrbac y Camioneros. Un ejemplo reciente: en la víspera de la elección interna que permitió a Saillen completar dos décadas al frente del poderoso gremio de los recolectores, sus alfiles socializaron fotos de una de las bases operativas en San Francisco donde se observaban impactos de balas. La “familia Saillen” atribuyó el ataque al “clan Moyano”, una presunta vendetta por no adherir al paro de Camiones dispuesto para junio pasado.
La trama marcada por ataques variopintos podría quedar en suspenso. Este medio pudo conocer de fuentes inobjetables que el legislador Saillen viajará a Buenos Aires la semana que viene para reunirse con el hijo de Moyano y diputado nacional, Facundo Moyano. Para explicar el repentino acercamiento, nunca mejor utilizada una máxima borgiana: “No nos une el amor sino el espanto; será por eso que la quiero tanto”.
La minuta del encuentro de los hijos no será otra que la maquinación de un frente antimacrista, pero fundamentalmente avanzarán en la declaración de paz entre familias sindicales que, a inicios del milenio, fueron aliadas.
El PRO fracasó en el armado de su frente gremial, especialmente en Córdoba, un terreno que había sido fértil para el discurso del cambio. La crisis económica se presenta como una verdadera oportunidad política para que los cabecillas sindicales recuperen la escena dentro de una oposición en la convergen varias extracciones, sin que se destaque ninguna: sindicalistas, dirigentes de izquierda, cristinismo duro y peronistas.
Sería un hecho, afirman, la foto entre Saillen y Moyano en Buenos Aires, en las instalaciones del Sindicato Unidos Petroleros e Hidrocarburíferos, cuyo secretario general es amigo de ambos bandos. Las nuevas generaciones están a punto de lograr lo que hasta ahora parecía imposible.
Una fuerte tradición en la historia sindical nacional y local, hijos con proyección política y su rechazo a la administración de Macri son algunas de las coincidencias que avalan la hipótesis que sostiene que, hoy, tienen más elementos en común que diferencias. La variable judicial de los popes de Camioneros y Surrbac es otra de ella. Observan que los magistrados comenzaron a interesarse en cabecillas sectoriales desde la llegada de Cambiemos a la Casa Rosada. Aquí otra razón que los espantaría y propiciaría el blindaje para lo que ellos llaman una persecución judicial.



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