Récord de “adhesiones” al paro docente

Como se preveía, fue inusualmente alto el acatamiento de los docentes al paro decretado por tiempo indeterminado. Pero con una singularidad: no fue adhesión a secas a la medida que bajó la Conadu para su filial local.



Motivos, sobran; Conadu también

Previsiblemente, la “adhesión” en la primera semana de protesta al paro de los docentes de la UNC fue récord. Era de cajón, y en las consideraciones previas que se hicieron desde esta columna la semana pasada se dejaba abierta esta posibilidad. Las medidas de fuerza del gremio docente (provengan de las centrales nacionales y/o de la filial local Adiuc) son de bajo a bajísimo acatamiento, si la ponderación abarca a toda la universidad y no solo se ciñe a los colegios universitarios (Monserrat y Belgrano) y a las Facultades del área de Humanidades, donde casi siempre tienen un nivel de adhesión entre mediano y alto. Pero esta vez hay proyecciones inflacionarias para 2018 que llegan cómodamente al 35%. Si lo otorgado es solo del 5%, la exacción rondaría el tercio de los sueldos. Una cosa es no tener “conciencia de clase” (dicho con lenguaje marxista) y otra es ser directamente masoquista (dicho en términos psicológicos). Pero este “respaldo” es entre comillas porque tiene una doble dirección: el ministro Alejandro Finocchiaro y la central nacional en donde está enrolada Adiuc, la Conadu. Los docentes califican de “pésima” le negociación de Conadu, que rechazó el 15% (el cálculo presupuestario de inflación para 2018, poco realista pero encima a esta previsión después se la llevó puesto la corrida cambiaria de mayo) y le tiraron un 5% a cuenta, mientras los no docentes nucleados en Fatun tomaron ese porcentaje y ahora van por más.

Paro al gobierno y al gremio

Es muy difícil o imposible un cálculo de adhesión en las 15 unidades académicas de la UNC, pero sí es probable una calificación: alto. En un extremo se habla de adhesiones que van de un 10% de los docentes en Facultades tradicionalmente anti paro, como Famaf o Ingeniería, a acatamiento de un 100% en Artes y Sociales, pasando por 20% en Médicas y Agropecuarias o 60% en Odontología. Tan crítica a la postura gremial es la adhesión en la Facultad que conduce Mirta Lutri que hasta delegados decidieron ir a trabajar. Nítidamente, el paro está siendo contra el gobierno nacional y contra el gremio. Adicionalmente, el abrazo al Pabellón Argentina en protesta por el magro 5% tuvo el apoyo moral de Hugo Juri y real de los decanos y otros funcionarios que participaron en el abrazo. El rector no estuvo en el momento de la foto pero abundan las declaraciones públicas del rector, siempre medidas como es su estilo pero igualmente claras. Se comprende: él está en el doble e incómodo rol de empleado y empleador, y como presidente del CIN participa de las negociaciones.

Temen una oferta del 20%

Este paro casi sin intermediación (de la UNC al gobierno, pasando sobre la Conadu) tendrá hoy un nuevo round cuando el ministro Finocchiaro reciba hoy a las 15 a las centrales del sector, con la promesa de tener una respuesta dos días después. Con tanto “acatamiento”, que incluso puede ir en ascenso porque es por tiempo indeterminado, es más que probable que el marco de exigencias sea superior, aunque no por la habilidad de los negociadores. Los gremialistas, agobiados por propios y extraños, esperan poco del ministro de Educación y temen que se despache con un 20% por todo concepto, poco más de la mitad de la inflación prevista. El norte sigue siendo una cláusula gatilla por inflación, como la que tenían el año pasado. Pero el corset son los acuerdos con el FMI firmados por el gobierno y la obligación de achicar el apabullante déficit fiscal. Esta brecha y su consecuencia, la inflación, son la madre de todos los compromisos electorales de 2015 del presidente Macri, que debían surgir del achique de subsidios y del manejo de otras variables de la economía pública, no del instrumento que provee mayor y más genuina capilaridad social: la educación.



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