Atrapados por la trama

Con los dos temas de agenda que nos ocuparon la semana queda claro que acá es más fácil engancharse con la política cotidiana que con alguna serie de una lejana realidad televisiva.



Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

¡Buen día, amigo lector! Qué felicidad intensa todo lo que nos está pasando en estas últimas semanas. Ya estaba perdiendo la esperanza de que nuestra clase política nos diera una alegría, como si sólo esperaran a que haya campaña electoral.
Con los cuadernos y el aborto, en la semana volvimos a tener dos temas de agenda importantes, que siguen arriba de la lista de la consideración popular así como en su momento “Despacito” encabezaba todos los rankings en internet y en la radio.
Tal vez por eso sea que despacito siguen aportando datos con un afán colaborativo que no se ve ni siquiera entre los que se suman a las ONGs creyendo que van a salvar el mundo. Tan guapos que parecían cuando volaban los bolsos, ahora son todos unos abnegados monaguillos.
El tema es que el miedo no es zonzo. Nuestra burguesía nacional, ese deportista que sólo puede triunfar en las competencias a base de anabólicos y nada de talento, se ha dado cuenta de que han cambiado los vientos y que hay que dejarse peinar por la brisa que llega desde Brasil. Saben que conviene encontrar refugio antes de que se desate la tempestad mientras todavía queda lugar.
Entienden que ahora que se suma Odebrecht al escándalo de los cuadernos se va a dar un combo imbatible, como esos mellizos superhéroes que eran los precarizados de la Liga de la Justicia, o el fernet con coca que desarma a cualquier conspiración de abstemios.
Este fin de semana un columnista de política retomó a un autor muy picante, Charles Wright Mills. Básicamente, ese señor con nombre sofisticado decía que existen Redes de Poder de la Élite Nacional que manejan las cosas entre pocos jugadores.
Aunque usaba categorías que no se terminan de acomodar a nuestra realidad, lo más importante es que reconoce que hay un punto en que las altas jerarquías políticas y empresariales hacen negocios juntos y se cuidan entre ellos con la misma devoción que Kevin Costner a Whitney Houston en El Guardaespaldas.
Tal vez por eso ya hay ex funcionarios y empresarios que han dejado en claro que había coimas, retornos, sobreprecios, bolsos, lavado y cuanta ingeniería delictual se imagine, tratando de salvar el negocio de fondo y sólo cambiando la goma que se le pinchó a la máquina. No quieren quedar atrapados por formar parte del entramado de corrupción.
Qué quiere que le diga, yo personalmente estoy más enganchado con esto que con cualquier serie de Netflix. Lo vivo bajo la misma premisa con la que el canal Infinito nos quería vender su programación de fenómenos sobrenaturales, con su célebre “cuando la realidad supera a la ficción”.
Difícilmente encontremos algo que nos sorprenda cuando desde que empezamos a desandar el camino de las coimas con la obra pública ya vimos bóvedas que se convirtieron en cavas, cajas fuertes escondidas en dragones que supuestamente eran para guardar cloro, bolsos con vocación religiosa que iban a parar a un convento y hasta un zoológico privado con animales exóticos. Ningún guionista puede tener tanto vuelo creativo.

Gabriela Cristina y Francisco
Cómo será que a este país no te lo puede guionar ni el más eximio escritor, que durante de la sesión por la legalización del aborto la Emperatriz del Calafate fue peor que la mala de Blancanieves, hablando sólo de ella y de cómo es la más bonita del reino.
En su alocución hizo todos los malabares posibles para dejar un pie en cada lado, sosteniendo su alianza con el P.O.Pe. Pancho y con la Juventud Maravillada. Dicen que la mezcla empeora la resaca. Probablemente, si insiste con meter todo en el mismo vaso, sólo tenga como resultado un buen dolor de cabeza, sobre todo ahora que el Barón de los Gobernadores lanzó su campaña presidencial con una síntesis de todos los peronismos posibles, como si nunca hubiéramos visto algo parecido.
Una duda que se despertó es por qué el P.O.Pe Pancho puede estar tan cómodo con la Emperatriz y sus esbirros y tan en contra del gobierno si el ala Michettista/Vidalista es el sector que más votos le aportó al rechazo al aborto. Esa manía de la jerarquia de hostigar a sus fieles es una cosa incomprensible. Como asesor les diría que traten de hacerles aunque sea un mimo (y que se fijen que sean mayores de edad, ojo).
Hay que reconocerle a Gatricio que ha sabido elegir más o menos bien a su vicepresidenta. Una cosa es que desde la presidencia del Senado la señora Michelín se voltee una ley, pero ¿se imagina el daño que le podría haber hecho al gobierno con su intransigencia, incontinencia e inconsistencia si le ganaba la interna a LaResta para la Jefatura de Gobierno de CABA?. A ese triunfo nadie le dio la importancia que adquiere hoy.
Ya le digo, amigo lector, que los giros de la trama que se ven en Argentina son únicos. Que cada decisión que se tomó en algún momento, por intrascendente que pareciera, se termine convirtiendo en un dato relevante, nos deja con esa incertidumbre fundamental para atrapar a la audiencia. Sólo resta esperar que el final no nos defraude.



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