100 de Instituto, entre festejos y divisiones

La entidad de Alta Córdoba celebró el Centenario de vida  con una gran convocatoria de gente, ídolos, ex jugadores, fuegos artificiales, sin embargo, nadie del oficialismo asistió a una cena organizada por socios y ex dirigentes, en el bar del club, a metros de la cancha, a la misma hora. ¿Habrá nuevas diferencias políticas?



Por Federico Jelic

La copa bien en alto para el brindis a  las 24 horas o mejor dicho primera hora del 8  de agosto quedará como una imagen inmortalizada en la retina de todos los hinchas de Instituto, que recibieron al Centenario del club con mucha emoción y pasión.  La caravana por Alta Córdoba fue inundada por todo el barrio por esa marea roja y blanca, con los fuegos artificiales, con el “Tanito” Riggio encendiendo la primera bengala, más otros actos simbólicos que perdurarán en la historia. En el marco del primer siglo de vida de la “Gloria” los eventos siguen, los reconocimientos no cesan y falta el festejo final, previsto para el sábado en el Monumental, con el duelo entre los dos últimos equipos que ascendieron, el del ’99 y el del 2004. Para llorar de emoción y nostalgia. El lema general del hincha y socio fue refrendando una y otra vez la condición de club social por naturaleza jurídica, ya que nunca fue azotado por algún quiebra, ni fue gerenciado ni ninguna otra categoría  de empresa, cliché que sirve para gastar a sus rivales, sea Talleres, Belgrano o Racing, por ejemplo.
Sin embargo, no hubo un clima de unidad general, aunque tampoco hay un disenso o una grieta en lo político. Mientras  el presidente Gastón Defagot recibía a todos y encabezaba los actos y al final presenció el cierre junto a su comitiva desde lo alto del edificio aledaño a la platea  y la popular, a metros de allí, al  lado de la reformada sede social (quedó maravillosa), en el bar, el famoso salón “Cristal”, hubo una cena no oficial. Fue organizada por un grupo de socios históricos, ex presidentes  y ex dirigentes, candidatos a mandatarios en su momento, pero nadie de la directiva actual se acercó a brindar ni a saludar.
¿Hay discordia o internas, entonces, en Instituto? Aparentemente nada  que ver. La cena del Centenario de los socios no contó con un carácter político u opositor, aunque eso no deja librado alguna especulación con alguna diferencia con Defagot y su equipo, que siguieron con su agenda a pesar de que en las instalaciones del club, desde otra rama, también se le ofrecía tributo al club albirrojo.

Cena sin oficialismo
Defagot y su dirigencia el día del Centenario realizaron un raid mediático inusitado. Deambularon por todos los medios  de comunicación, ofrecieron  sorteos de la camiseta especialmente diseñada para la ocasión, y hasta el mediodía invitaron a todos a la nueva sede remodelada, con el nuevo local de “Gloriamanía” de merchandising oficial, entre otros festejos, como la plantación de 200 árboles en el predio de La Agustina, invitando al socio a que participe del ritual, como aperitivo anecdótico.
Además, fueron galardonados por todos los poderes políticos, con beneplácitos del Concejo Deliberante, plaquetas conmemorativas desde el Ejecutivo de la Municipalidad y también del Gobierno Provincial, más todo el gasto emocional que significa atender la demanda de la prensa y los reconocimientos de otros entes como la Agencia Córdoba Deportes y demás ex deportistas que se acercaron a saludar por el siglo de vida institucional.
Quizás fue por esa agenda agitada que el oficialismo ni pisó en la cena organizada por otros socios. Convocaron a casi 180 comensales, con una tarjeta de 500 pesos, en el riñón del mismo club. Ni mandaron saludos ni  a alguien en compensación, dentro de los más representativos dentro de la comisión. ¿Hay distancia ideológica?

De todos los costados políticos
La cena  fue un éxito, una excusa para reunirse y soplar 100 velitas, refrendar el amor a Instituto y cantar. La logística estuvo a cargo del abogado Javier Perona, desde hace años abocado a Instituto en sus funciones hasta su salida formal el año pasado, en conjunto con Ricardo Domínguez, ex directivo que asumió en tiempos de gobierno de Juan Carlos Barrera. Pero los invitados llegaron desde todos los colores políticos y dialécticos.
Por ejemplo, participó Leonardo Limia, cuyo frente perdió las últimas elecciones en Instituto frente a Defagot. Limia forma parte de la Secretaría de Equidad y Promoción del Empleo (órgano que depende del Gobierno de la Provincia de Córdoba), con el cargo de subsecretario Participación Comunitaria, y fue acompañado de su padre más algunos amigos de la lista.
También estuvo el ex presidente Ricardo Morellato, con su hijo Pablo y gran parte del grupo que lo secundó en su proceso al frente del club, como el ex secretario General Tomás Roqué, sentado junto a su hermano. No podía faltar, claro está, Adrián Brito, Concejal de Unión por Córdoba, ex Ministro de Trabajo de la Provincia,  ex legislador y subsecretario del gremio de los “Canillitas”. Su padre, Félix Brito, fue uno de los oradores, en su carácter de socio histórico, ex directivo y candidato a presidente en su momento.
¿Y del oficialismo? Solo estuvo Ángel Docal, uno de los tesoreros, pero a título personal según expresó. Y claro, vale aclarar que también asistió el notable Gustavo  Beggiato, quien fuera vicepresidente tercero de Defagot, estrecho colaborador de la institución,  aunque ahora es un aportante desde afuera de las cúpulas directivas de turno que solicitan sus servicios. Ellos dos, Beggiato y Docal, son los más parecidos al oficialismo que hubo en la cena. No faltó Jorge Cattáneo, presidente de la Confederación Cordobesa de Deportes y vocal de la Agencia Córdoba Deportes. También asistió el plantel de Futsal. Y del lado de las viejas glorias, todos aplaudieron al “Meco” Gutierrez, estandarte del equipo a inicios del ’70 que dio que hablar en las primeras incursiones de Instituto en los  viejos  torneos Nacionales.
Según comentaron, la cena no tuvo ningún tinte político, ni para formar algún bloque  opositor ni algún proyecto similar. Más allá de que participaron elementos  de la historia dirigencial de Instituto, el espíritu fue con otras  intenciones, aunque en esos espacios nunca puede uno confiarse.

Comienza el Concurso
Pasado ya  el año de gracia otorgado por la Justicia una vez homologado el Concurso  Preventivo, en los próximos meses la comisión actual deberá saldar la primera cuota del pasivo a los acreedores. Sería de tres millones de pesos, cifra que se repite por doce años hasta abonar los casi 40 millones de pesos de deuda reconocidos por la Convocatoria de Acreedores. El escenario parece favorable aunque siempre destacó Defagot la necesidad de vender algún futbolista con la necesidad de equilibrar las cuentas. Esta temporada  de la B Nacional, mientras se define el formato y las posibles zonas, no hay descensos por lo que la apuesta será la búsqueda del ascenso  a Primera División, acción política por la cual el oficialismo aspira a consolidar una mejor imagen después de la frustración del año pasado.
Más allá de ese objetivo, llamó la atención que nadie de los reconocidos del oficialismo pasara a saludar a los socios que armaron la cena del Centenario. NI Defagot, ni Claudio Petrovic, ni Atilio ni Daniel Pedraglio, ni Roberto Castoldi, ni Juan Manuel Cavagliatto ni su padre Mario, a pesar de que minutos antes presenciaron la fiesta en el Monumental con los fuegos artificiales en el cierre  de la caravana y los festejos,  a escasos metros del lugar. Inevitable pensar que  se trató de la escasa afinidad entre ambos, pero con tanta agenda programada, vaya uno a saber.



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