Barullo en la UCR por las nuevas autoridades

El Comité Central presidido por Mestre preanuncia meses volcánicos

Por Alejandro Moreno
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El busto de Amadeo Sabattini aturdido por la interna.

El acuerdo Statu Quo, por el cual cada grupo interno conservaría los cargos que tuvo en el período 2016-2018 para los próximos dos años, parecía conducir al radicalismo cordobés a un recambio pacífico de sus autoridades. En la noche del martes se inscribieron los nombres, y enseguida se agitaron las paredes de la Casa Radical.
El mayor estrépito lo provocó la inscripción de Pablo Romero como presidente del Comité Capital, en reemplazo de Diego Mestre. Romero es director general de Gestión de la Municipalidad, y dentro del mestrismo es, más puntualmente, un dieguista. Con esa designación, Diego Mestre conservará el manejo del Comité de la Unión Cívica Radical de la ciudad de Córdoba como si el presidente fuera él mismo.
Romero no es un dirigente de la primera línea de la UCR, y cuando se conoció que era el elegido por Confluencia, sector que tenía el privilegio de colocar al próximo presidente del Comité, muchos debieron preguntar dos o tres veces el nombre antes de registrar de quién se trataba.
Incluso corrieron desde el martes rumores según los cuales Romero tuvo un pasado reciente como afiliado del Partido Justicialista. Ayer, fuentes del mestrismo lo negaron rotundamente, asegurando que el currículum de Romero registra veinte años de militancia y diversos cargos en la estructura partidaria, desde la juventud.
Diego Mestre no pudo ser reelecto porque su hermano Ramón se colocó como presidente del Comité Central de la Provincia, y la dupla familiar al frente de los dos comités más importantes del radicalismo habría sido muy difícil de digerir para muchos. Igual, con Romero, ambos comités quedarán bajo la dirección del mestrismo.
Entre los no mestristas, los antimestristas y los ex mestristas hubo sorpresa; pero también entre los mestristas, algunos de los cuales apostaban a que el sucesor de Diego sería Javier Bee Sellares o Facundo Cortés Olmedo.
El mestrismo tendrá la dirección, pero no el control, porque el reparto de los cargos dentro de los comités estará repartido. En el Comité Capital los vicepresidentes serán el nicolacista Guillermo Farías, el aguadista Daniel Márquez y la negrista Claudia Luján, en un tercer renglón agregado con fines pacifistas.
En el Comité Central de la Provincia, la presidencia de Mestre estará escoltada por dos vices: la negrista Patricia De Ferrari y el aguadista Mauricio Cravero. Ambos vicepresidentes preanuncian un seguimiento férreo de la gestión. De Ferrari auscultará el ritmo del Comité para evitar que el aparato se utilice en la disputa interna que comienzan a protagonizar Ramón Mestre y Mario Negri. Cravero ya demostró su oposición al mestrismo cuando, como presidente del Congreso Provincial, se retiró de las deliberaciones en que terminaría por imponerse aquella lista temporaria de candidatos a diputados nacionales que encabezó Diego Mestre.
El grupo de secretarios registra seis mestristas (Confluencia), dos negristas (Morena), dos nicolacistas (Fuerza Renovadora), dos alfonsinistas becerristas (Identidad Radical), un alfonsinista no becerrista (Asamblea Radical), un aguadista (Marea Radical) y un angelocista (Línea Córdoba). La lista promete emociones fuertes.
El mestrismo apostó fuerte con dos ex presidentes del Comité Central: Alberto Giménez y Alberto Zapiola (en realidad, éste aún lo es, hasta el recambio) y con el secretario de Modernización de la Municipalidad, Marcelo Cossar, que es la histórica mano derecha del intendente de Córdoba. También repite la ex senadora provincial Silvina Leonelli, y se agregan el riocuartense Daniel Frangie y la intendente de Malvinas Argentinas, la ultramestrista Myrian Prunotto.
Negri respondió con el ex diputado provincial Guido Funes, de Traslasierra como Giménez pero políticamente enfrentado al ex intendente de Mina Clavero. Funes subiría al tercer piso de la Casa Radical para hacerle marca personal a Giménez. La otra pieza del negrismo será Ana Buffoni, la hija del intendente de Capilla del Monte, Gabriel. Los negristas celebraron a fines del año pasado un triunfo electoral en la ciudad de los extraterrestres.
Miguel Nicolás, que apoya a Mestre para la candidatura a gobernador, colocó dos dirigentes de estrica confianza: Aldo Vargas y Sergio Durán. El alfonsinismo becerrista retiene a Dante Rossi, quien también se anotó para terciar por la candidatura a gobernador 2019, e incorpora a Lucrecia Cavanna. Otro sector del alfonsinismo trae de Villa General Belgrano al intendente Sergio Favot; el aguadismo insiste con el legislador Gustavo Carrara; y por el angelocismo repite su presidente, Javier Fabre.
La lista provincial ya recibió una objeción: la designación de la secretaria Silvina Leonelli, porque el próximo sería su tercer mandato consecutivo, algo no aceptado por la Carta Orgánica
También debe esperarse una reacción del feminismo radical, porque no se cumpliría con la legislación de paridad de género, por la cual al menos siete secretarias deberían ser mujeres.

Delegados al C. Nacional
Diego Mestre no se cayó del escenario interno: fue ubicado como delegado al Comité Nacional, en el segundo renglón, por debajo de Oscar Aguad, y por encima de Mario Negri y Carlos Becerra. ¿Habrá aquí también críticas de las mujeres radicales por el incumplimiento del cupo? Razonan los caballeros que no hay tal exigencia porque las delegaciones no son cargos, y que la obligación de la paridad le tocará al Comité Nacional cuando reparta las ubicaciones en su estructura orgánica.