Inflación socava pilar de gestión mestrista: transporte

Fetap pretende una reactualización de cada uno de los ítems que componen la tarifa. Desinversión, traslado directo de costos al precio del pasaje o subsidios municipales, tres opciones (costosas) que no alcanzarán a paliar el recorte de asistencia nacional.



Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

La cámara que representa a las empresas de transporte de todo el país (FATAP) discutía ayer con UTA Nacional cómo pagará la reactualización salarial que se acoplará al 15,2% cerrado en marzo, cuando el Gobierno nacional aún confiaba en sus proyecciones inflacionarias. Las “dosis” en las que se administrará el 10% extra determinará la velocidad con la que las transportistas girarán su nueva minuta de costos.
Si bien los $4.000 no remunerativos otorgados serán absorbidos por la Nación, empresarios del sector ya se encuentran con lápiz en mano. El contexto de crisis, la disparada de los costos, el precio del dólar y la muerte anunciada de los subsidios a la oferta (los fondos frescos que reciben, sin intermediarios, las prestatarias) fusionan en un mal pronóstico para la rentabilidad del sector, atada a la ecuación pasajeros transportados por kilómetro.
FETAP no es la excepción. Cuando la paritaria nacional quede homologada pedirá al intendente de Córdoba, Ramón Mestre, un reajuste del precio del boleto. Sólo que, en esta nueva oportunidad, exigirá que se revisen cada uno de los ítems que componen el cuadro tarifario.
En la última consideración que elevó el boleto a $17,22, el titular del Palacio 6 de Julio hizo uso de la autorización que le dio el Concejo Deliberante. La ordenanza N° 12.726 autoriza una actualización directa del Ejecutivo cuando se verifican variaciones en los salarios y el combustible. Ahora bien, el expediente deberá pasar por el recinto de la ciudad si prosperan las condiciones que exige la cámara que nuclea a Coniferal, Ersa y Autobuses Córdoba.
Desde la entidad exponen que no sólo los salarios y combustibles experimentaron incrementos al compás de la inflación. El valor de mercado de lubricantes y otros derivados del petróleo se movió hasta alcanzar el valor actual de la divisa norteamericana. El mismo panorama se presenta en otro componente de alto impacto: un coche que el año pasado se conseguía a tres millones de pesos, a la fecha se requieren de $4.8 millones. El ejemplo mantiene la misma escala de incrementos en repuestos.
Los concesionarios del servicio no se muestras optimistas cuando son consultados sobre el futuro inmediato. Vaticinan un “duro golpe” para una prestación masiva que utilizan las capas medias y pobres.
El escenario trazado es una papa caliente, también para el responsable del Palacio 6 de Julio. Las tres alternativas para conformar un requerimiento atendible de Fetap son insuficientes para dotar de previsibilidad al transporte en tiempos de recesión que, según pronósticos de los popes de Cambiemos, tenderá a profundizarse en los próximos meses. Prevén una reducción en este concepto de 100 mil millones de pesos.
Dilatar un reajuste de la tarifa por inflación es una invitación abierta al empresariado para frenar inversiones. Si eso sucede, uno de los pilares de la gestión mestrista comenzará a descascararse en la víspera de un año electoral.
Mestre es uno de los anotados en la carrera por la gobernación provincial, por ende, los hitos y fracasos de sus dos administraciones municipales serán insumo de campaña, si es que resulta ungido por la dirigencia nacional de Cambiemos.
Las dos opciones restantes son también costosas. Una, en términos políticos. La otra, onerosa para las arcas municipales.
Si el Ejecutivo acepta trasladar de manera directa las subas al valor del viaje, la presión que generará sobre el bolsillo de los pasajeros se traducirá en un malestar poco redituable para un futuro candidato. Las capas medias y pobres componen el universo que utiliza el transporte urbano, precisamente, el más afectado por la seguidilla de aumentos de alimentos y servicios como la electricidad y el gas.
Los subsidios municipales fueron una constante durante la administración radical. Los recursos públicos cubrieron los desfasajes de las empresas privadas pero, en compensación, los usuarios enfrentaron reactualizaciones anuales. La Municipalidad de Córdoba, como la mayoría de las jurisdicciones, siguen con atención las variaciones de ingresos propios. Si bien aún la Secretaría de Economía que dirige Hugo Romero no ha comunicado el impacto de la crisis en la recaudación en el último trimestre, se puede tomar como referencia la de la Provincia que con registros en baja depende de los giros de la Nación.



Dejar respuesta