Pérez vuelve a la carga en Belgrano

El ex titular del club de Alberdi e interventor de AFA con la Comisión Normalizadora anunció que una vez finalizado el mandato de Franceschi, se postulará nuevamente como conductor de la entidad “Pirata”. Tendrá casi 77 años.

Por Federico Jelic

Estaba cantado, pero lo mismo se necesitaba una precisión más de su boca, aunque a decir verdad, a duras penas, era lógico. La vida política en Belgrano luce un poco más calma, con una oposición dividida y con el oficialismo con Jorge Franceschi como presidente con algo de alivio, sin aguas agitadas, donde solo el aspecto deportivo puede traer algunas controversias. Sin embargo, el animal político por naturaleza que es Armando Pérez, conductor del saneamiento del club desde su época de gerenciador, vuelve a la carga.
Pérez, quien actualmente cumple el cargo de Director Ejecutivo, cargo ad honorem en la comisión directiva actual, aunque es vox pópuli que igualmente ocupa un rol decisorio y con influencias dentro de los aspectos deportivos e institucionales del club, asoma la cabeza otra vez. Franceschi, su sucesor y bendecido para ser líder de esta etapa, tiene mandato vigente hasta 2020, sin embargo, es como que en el ambiente siempre se supo que el hombre fuerte de los cosméticos iba a regresar algún día por Alberdi. Y apareció nomás su confirmación.
Ahora lo hizo público a su ruego, su deseo, de manera mediática. Era verdad de Perogrullo, pero por si quedaba alguna duda, otra vez Pérez vuelve a escena. Se presentará como candidato dentro de año y medio, para cumplir con un nuevo proceso en el club que lo depositó en lo alto de AFA y el que nunca abandonó. Tendrá casi 77 años.

Pérez 2020
“Qué voy a hacer en la vida, si no puedo ser nuevamente candidato a presidente de Belgrano?”, fue la frase que soltó Pérez en una entrevista concedida en el programa “Córdoba Deportiva” que sale simultáneamente por la pantalla de canal 10 y Radio Universidad. Más allá de que tocó otros asuntos a lo largo de la nota, como por ejemplo su polémica posición con el arquero Lucas Acosta (aconsejó que no atajara ante Temperley en el partido clave por la clasificación a la Copa Sudamericana, con el error que lo dejó expuesto), su auto-postulación terminó siendo el tema trascendental en la comunicación.
Pérez dejó su gobierno en 2017, porque el estatuto del club no le permitía la re-reelección, y tampoco llamó a una Asamblea Extraordinaria para modificar, derogar o lo que fuere de ese artículo para continuar en el poder. Desde que Belgrano recuperó su naturaleza de club social, allá en 2011, no hubo contendientes salvo algunos amagues de Santiago Montoya y una leve aspiración del ex futbolista e ídolo Luis Artime. Poco y nada.
Sin embargo, Pérez sabía que iba a continuar ligado de alguna u otra manera. Entonces, su prioridad apuntar su capricho en AFA y darle forma. Con la renuncia de Luis Segura y una acefalia dolorosa después de que Argentina perdiera la final de la Copa América Centenario, ya las internas se hicieron irreconciliables entre todos los sectores, por lo que FIFA y el Gobierno Nacional de Mauricio Macri dieron su consentimiento para que el organismo madre del fútbol argentino sea intervenido oficialmente con alguien de otro molino político.
¿Quién iba a ser designado para esa función entonces. No podría pertenecer ni al corral de Marcelo Tinelli ni del “Grondonismo residual”, visiblemente enfrentados después del bochornoso empate en las elecciones de AFA con aquel empate en votos 38 a 38 que fue escándalo mundial. En ese entonces, Claudio Tapia comenzaba a armar su frente político, pero para ese espacio interregno el indicado fue Pérez, según la óptica nacional.
Pérez entonces compartió obligaciones como presidente de Belgrano y conduciendo al Comité Regularizador de AFA, lugar donde se ganó muchos enemigos pero que a pesar de esas críticas constantes de los clubes directamente afiliados y metropolitanos fundamentalmente, lo mismo pudo normalizar parte de las cuentas, para después de seis meses llamar a escrutinios que elijan las nuevas autoridades. Pérez fortaleció su imagen hasta que después la oposición eliminó cualquier intento de subsistencia de su parte en AFA. Entonces, volvió a Belgrano para descansar, incluso superando una internación y un infarto que casi termina con su vida.
Pero Pérez es así, un animal político como dijimos anteriormente.

Con o sin el oficialismo
Lo que restaría confirmar es si Pérez tendrá salud estable, después de una vida agitada con su corazón y con el tabaco como vicio impostergable. Tendrá casi 77 años cuando en 2020 aspire al gobierno en Belgrano. De todas maneras, claro está que Franceschi, hoy representante del oficialismo y sus cercanos, que lo vienen acompañando desde su proceso como gerenciador en “Córdoba Celeste“estarán en su misma trinchera ideológica.
El tema a resolver es si lo aceptarán o armarán otro bloque las nuevas generaciones de dirigentes, provenientes en su mayoría del núcleo apolítico que después fue político “Amás Belgrano”, es decir, los vicepresidentes Sergio Villela, Juan Colome y Ramón De La Rúa, entre otros. Algunos de ellos y otros subalternos mostraron diferencias y distancias con Pérez, sobre todo por el manejo de la venta de Emiliano Rigoni a Independiente y a Zenit de Rusia, posteriormente, más algún que otro vericueto en las negociaciones con los técnicos.
Más allá de esas aristas, algunas solucionables, otras no tanto, Pérez vuelve a la escena política en Belgrano, faltan dos años pero lo mismo volvió a levantar la mano y acusó voluntad de volver a la presidencia. Y eso no es un detalle menor, nunca. El gran líder no renuncia a su vocación de conducción y todos saben por Alberdi que enfrentarlo en las urnas representa un peligro o casi un suicidio.



1 Comentario

  1. Belgrano, merece la continuidad de este dirigente, que en su última etapa de la vida querrá superar los objetivos que trazó en sus comienzos y que tantas satisfacciones INSTITUCIONALES le ha dado al club, aunque todavía tenga pendiente la proyección deportiva evidenciada en TITULOS.

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