PJ Capital mira al ’19 con un as bajo la manga (Llaryora)

El vicegobernador en uso de licencia es el dirigente que mejor nivel de imagen tiene en la ciudad de Córdoba, no sólo dentro del peronismo sino también frente a otros adversarios políticos.

Por Yanina Soria
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Martín Llaryora, Daniel Passerini, Miguel Siciliano y Gabriel Bermúdez

El desempeño electoral del peronismo cordobés en la Capital es, desde hace muchísimos años, uno de los principales escollos a sortear. El PJ supo mantenerse en el poder provincial aún sin contar en las urnas con el respaldo de los vecinos de la ciudad que no terminan de ser seducidos pese a la nutrida agenda de obras que la Provincia reserva para la ciudad.
Pero el 2019 asoma diferente para el PJ. Por primera vez en mucho tiempo, desde el Centro Cívico leen que el escenario local presenta condiciones externas objetivamente favorables para ilusionarse con plantar una fórmula en el Palacio 6 de Julio.
De movida, Ramón Mestre, el vencedor de los últimos dos comicios municipales no será de la partida de candidatos; a lo que se le suma un dato que entienden es más alentador aún, tampoco el radical cuenta con un heredero natural en la cancha de juego.
A eso, y haciendo una proyección en la línea de tiempo, asegruan que lo peor de la crisis económica nacional aún no llegó y que indicadores no son alentadores para los próximos meses con lo cual, infieren, el respaldo de los cordobeses a Cambiemos en las urnas podría ya no ser tan contundente.
La superpoblación de aspirantes a la Municipalidad de Córdoba es otro de los factores que mencionan a la hora de alimentar expectativas: se anticipa un escenario disperso donde, quizá, poco más del 30 por ciento de los votos alcance para convertirse en el próximo intendente.
Sin embargo, como en cualquier análisis, también deben contabilizarse las debilidades y los riesgos. El PJ Capital de ese lado de la columna inscribe un punto que consideran fundamental: en el 2019 será importantísimo mejorar la marca electoral de la Capital para respaldar el triunfo en la Provincia. En otras épocas, los reveses de Unión por Córdoba en la ciudad eran compensados en el resultado final con el rotundo triunfo alcanzado en el interior provincial. Sin embargo, ese dogma cambió a partir de los últimos comicios cuando la ola amarilla arrasó también en el resto de los municipios del mapa cordobés.
El PJ capitalino que políticamente comanda la diputada nacional Alejandra Vigo, ya comenzó a trabajar en la ingeniería para el `19. Lo hará con una idea madre fijada la semana pasada en una reunión de la Junta Capital: el peronismo es el único espacio político con capacidad para transformar la Capital. Para eso, se pondrá en la cancha un proyecto de ciudad abordado desde distintas áreas.
El Panal dio vía libre a todos los que tienen aspiraciones, al menos hasta marzo cuando, se estima, podría definirse el nombre de quien representará a Juan Schiaretti en la contienda electoral municipal. Ese lote está compuesto hoy por quienes ya blanquearon sus pretensiones: el legislador delasotista Daniel Passerini; el secretario de Asuntos Institucionales Miguel Siciliano; el secretario de Transporte de la Provincia, Gabriel Bermúdez; el subsecretario de Participación Ciudadana, Leonardo Limia.
Sin embargo, el PJ mira el próximo año electoral con un as bajo la manga: Martín Llaryora.
El vicegobernador en uso de licencia que cumple su mandato como diputado nacional es quien mejor nivel de imagen tiene en Capital, no sólo dentro del mismo peronismo sino frente a otros adversarios políticos ya plantados en el escenario.
Así lo dicen los números que manejan en el Centro Cívico y también encuestas ajenas. Sin lanzarse, el sanfracisqueño mide más, incluso, que Tomás Méndez y Olga Riutort. Es decir que, si los comicios fueran hoy y el peronismo encabezara su fórmula con el ex intendente de San Francisco, tendría amplias chances de quedarse con la victoria en la ciudad. Esta es la bala de plata con la que cuenta el gobernador Juan Schairetti y que, dicen, no dudará en usar si es la garantía para blindar su continuidad en el Gobierno de Córdoba. Sobre todo si Mestre pegara las elecciones con las provinciales.
Se sabe que, al menos por ahora, el diputado nacional dijo frente a los suyos que no tiene intenciones de competir en las municipales (aunque ya radicó su domicilio en esta ciudad) ya que su proyecto político personal va por otro carril.
Sin embargo, también está claro que si su eventual candidatura en Capital fuera necesaria porque así lo demanda Unión por Córdoba, el margen de maniobra para negarse es escaso. Eso ya quedó demostrado el año pasado cuando, frente a la declinación del ex gobernador José Manuel de la Sota para encabezar la lista de diputados, Llaryora se convirtió en parlamentario nacional.
En su entorno hay quienes leen que pasar por la Municipalidad de Córdoba sería tomar un alto riesgo que, de no salir bien, podría erosionar su objetivo electoral para el 2023. Sin embargo, otros entienden que con el respaldo político que significaría que Municipalidad y Gobierno sean comandados por el mismo color político, Llaryora tendría el camino mucho más allanado para hacer una buena gestión. Eso, a su vez, lo ubicaría en la línea sucesoria de Schiaretti para convertirse en uno de los caciques del PJ cordobés en el futuro.
Por ahora, Llaryora es un as bajo la manga que tiene el peronismo. La pregunta que se abre es si efectivamente la usará en el 2019.