El ajuste sobre las provincias avanza más allá de negociaciones

En el primer semestre cayeron las transferencias discrecionales y la inversión en obras. Los cambios en asignaciones familiares golpearon a la Patagonia y al norte. Edenor y Edesur pasarán a Vidal y Rodríguez Larreta, al igual que la tarifa social del agua. 

Por Gabriela Origlia

El ajuste ya está en marcha, incluso el que se conversa con las provincias para que asuman el 33% del recorte que se necesita para cumplir con la meta acordada con el Fondo Monetario Internacional del 1,3% de déficit para 2019. La tendencia en el gasto público cambió en el primer semestre y todo indica que seguirá así, al menos, en líneas generales.
Los recortes entre enero y junio –que permitieron sobrecumplir con el objetivo del déficit primario- se asientan sobre las transferencias discrecionales a provincias que cayeron 5,5% interanual y en las partidas destinadas a inversión pública, que quedaron 19,9% abajo del mismo período del año pasado. Es decir, ya se achicaron los dos ítems principales que se habla con los gobernadores.
En materia de traspasos a Buenos Aires y Caba está decidido el de las empresas de distribución eléctrica Edenor y Edesur y el de la tarifa social de agua (no se incluye a la compañía, Aysa).
En el caso del transporte, la señal que dio la Nación pasa por los aumentos que anunció de $1 para el colectivo a partir del 15 de agosto, variación se repetirá en septiembre y octubre. Las subas del ferrocarril dependerán según la línea.  Los gobernadores quieren que ese capítulo también se incluya en la discusión general ya que son unos $100.000 millones al año que, en su mayoría, van directos a la región metropolitana.
Sobre el pedido de los mandatarios de enfriar la baja de algunas cargas incluidas en el pacto fiscal, la Casa Rosada rechaza la propuesta. En Sudáfrica, el presidente Mauricio Macri insistió en que las provincias deben reducir el “nivel de impuestos” para crear empleo privado y “crecer”.
“Necesitamos crecer no a partir del clientelismo político, que inventa cargos políticos, que redundan en impuestos que aplastan la creación de empleo privado y generan el empleo en negro”, afirmó y ratificó que no tienen intención de cambiar el cronograma incluido en el acuerdo. La fundamentación es que, con el crecimiento de la coparticipación y la devolución gradual (no para Córdoba, Santa Fe y San Luis, que ya la cobran completa) del 15% que antes iba a Anses los gobernadores tienen compensación.
Sin esperar avances en las conversaciones, por decreto el Gobierno dispuso  eliminar los beneficios en asignaciones familiares que alcanzaban a provincias de la Patagonia y del norte del país. La decisión implica, en algunos casos hasta 53 por ciento la asignación que percibían los trabajadores incluidos en el beneficio. Por ejemplo, mientras que los t de Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego y la Antártida cobraban 3.048 pesos por hijo, ahora pasarán a cobrar 1.578, poco más de la mitad.
También hay cambios en Ganancias (ahí el impacto es igual para todo el país); se limitaron las deducciones por hijos y subirá el impuesto para algunas familias. Todo apunta a reducir el déficit primario pero, en paralelo, los intereses de deuda –y también el global- vienen aumentando y ese rojo no acompañará la tendencia del primario.
Todo el debate del ajuste seguirá en un contexto marcado por la caída de la actividad –más allá de que algunos sectores industriales pueden tener reacciones positivas por la devaluación- y por una inflación que no da respiro (para junio los privados proyectan 2,8%). El consumo interno está golpeado y no hay miras de que reaccione en el corto plazo.  Hasta los últimos meses del año ningún economista espera buenas noticias.
Con el mercado cambiario más tranquilo y con el bloque de Lebacs que empieza a desarmarse, los especialistas ahora apuntan a los riesgos que implicaría la decisión de avanzar en el rescate de Lebacs mediante la emisión de Letras del Tesoro (Letes) en dólares. Señalan que se podría reemplazar una bomba por otra: que se acumule un stock de deuda de corto plazo muy alto y que cada vencimiento genere incertidumbre sobre la capacidad de renovación.