Nación y provincias arrancan la discusión sobre el ajuste

Mañana nueve ministros (incluído el de Córdoba) se reunirán con Dujovne y Frigerio. Empiezan así las rondas para resolver cómo se repartirá el achique del gasto.



Mañana comienzan las reuniones de los ministros Nicolás Dujovne y Rogelio Frigerio con los ministros de Finanzas provinciales. Al mediodía es el turno de los de Río Negro, Misiones y Neuquén y, por la tarde, estarán los de Córdoba, Salta, San Juan, Chaco, Tierra del Fuego y Entre Ríos. Es el arranque para repartir el costo del ajuste que se necesita el año que viene para cumplir con los compromisos con el Fondo Monetario Internacional, que marca un déficit primario de 1,3% del PIB.
Un informe de los economistas del Iaraf Nadin Argarañaz, Ariel Barraud y Valentín Monge plantea que es “imperioso” que se ordenen los números fiscales para una discusión clara, a la vez que admite que todos los actores pueden proponer alternativas. Para alcanzar la meta de déficit primario en términos del PIB, es preciso que tanto el gasto como los ingresos fiscales sean de una magnitud tal que, al relativizarlos con el Producto de 2019, se obtenga el ratio deseado.
Como el PIB nominal de 2019 va a crecer, básicamente por inflación, los ingresos también lo harán en términos nominales. Obviamente, esto brinda un escenario distinto para el ajuste nominal del gasto. La investigación señala que cuando se menciona de manera reiterada que el gasto público primario debe bajar en una determinada magnitud nominal, “se comete el error de estar relativizando con el PBI nominal de 2018 y, consecuentemente, estar suponiendo un nivel constante de ingresos fiscales”.
Al proyectar el 2019, los ingresos fiscales nominales son mayores y la discusión pasa por cuánto margen tiene el gasto primario para crecer y permitir cumplir con la meta de déficit del 1,3% pautada. Como un 60% del gasto se indexa automáticamente por inflación, el año que viene ese segmento se incrementará 25%. Como todo el gasto debe crecer en una magnitud menor, se requiere que el 40% restante de las erogaciones caiga en valores nominales.
El Iaraf repasa que está en marcha un proceso de rebaja de impuestos nacionales, por lo que hay dos escenarios alternativos para 2019, en función de la pauta de ingresos que se considere. En el primero, que no incluye una suspensión de la reducción impositiva, la recaudación tributaria nacional disminuiría 0,5% del PIB. En el segundo, si se frena la reforma tributaria, los recursos impositivos mantienen su participación en el Producto igual que este año.
En ambos hay que considerar que todas las provincias (excepto Córdoba, Santa Fe y San Luis) tendrán una participación mayor en la masa coparticipable, en función del acuerdo de devolución gradual del 15% que se destinaba íntegramente a la Anses. Esta situación implica una menor recaudación efectiva para la Nación.
En materia de gasto primario, hay un aspecto central que debe tenerse en cuenta: cerca del 58% del total se ajusta automáticamente por inflación pasada. Las jubilaciones, pensiones, asignaciones universales por hijo y otros subsidios sociales indexan así. Como para 2019 se espera que la inflación punta a punta baje desde el 30% de este año a 17%, todo este componente del gasto tendrá un crecimiento real positivo.
Según las proyecciones de Iaraf, este gasto crecería en una magnitud equivalente a alrededor de 0,55 puntos porcentuales del PIB durante 2019.
Es el 40% del gasto primario el no ajustable automáticamente por inflación y, por lo tanto, el que debe caer en una proporción del PIB tal que, dado el nivel de ingreso proyectado, posibilite el logro de la meta de déficit primario del 1,3% del PIB. La discusión de por dónde recortar se va a centrar básicamente en gastos como subsidios a la energía, subsidios al transporte, obra pública y transferencias no automáticas a provincias.
Si continúa la baja de impuestos, ese gasto debe bajar en términos nominales 12% (unos $148.000 millones). Si, en cambio, se para la reforma tributaria, ese monto pasa a $103.000 millones.



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