Escenario 2019: un dólar a 40 pesos

El dólar llegará a 40. De eso no hay dudas. El gran tema es cuando. Miguel Acevedo, titular de la Unión Industrial Argentina y referente de Aceitera General Deheza, declaró a un medio nacional que en seis meses, a este ritmo de inflación, el dólar volverá a estar atrasado.



Por Gustavo Scarpeta

En el 2001, el dólar se compraba a un peso. Diecisiete años después, pisó los 29. Los últimos gobiernos usaron una herramienta que “enamora” a las clases medias: fortalecer el peso en años electorales y devaluar en turnos electorales. El 2018 no parece ser la excepción aunque el tamaño de la devaluación sea de las más importantes de los últimos años.
Un dólar barato significa más importaciones y más viajes al exterior. Menem lo hizo y ganó en 1995 con un porcentaje sorprendente para un desempleo que había comenzado a crecer. De alguna manera, De La Rúa ganó afirmando a sus votantes que no saldría de la convertibilidad, de ese marco del “1 a 1” que llevó a Argentina a ser uno de los países con más hinchas en el Mundial de Francia de 1998.
Y si de mundiales hablamos, en Rusia, Argentina fue el tercer país con más hinchas presentes en el mundial. Perdimos contra Francia, en Kazan, pero el estadio era un 80% celeste y blanco, contra pocos azules. ¿O somos muy apasionados o nuestra economía permite ese dólar barato, que después pagamos entre todos?
Casi todos dejaron atrasar el tipo de cambio, por negligencia o por motivos políticos. Cristina Fernández lo hizo, y para no sufrir con un déficit comercial abultado, utilizó herramientas poco ortodoxas para cerrar el grifo a las importaciones, como el cepo, las DJAI y acciones del Secretario de Comercio.
Solo que el déficit comercial tiene dos partes. Las importaciones y las exportaciones. Nadie se preocupó por hacerlas subir. El kirchnerismo, utilizó las retenciones como fuente de recaudación. El macrismo, a pesar de bajar retenciones y devaluar, no vio aumentar las exportaciones desde que entró a Balcarce 50. Con un agregado: liberó las importaciones, lo que significó que crecieran rápidamente, y el déficit comercial pasó de luz amarilla a roja en el tablero de indicadores económicos. Hoy, casi no quedan luces amarillas encendidas, todas son rojas: inflación, tasas, déficit público y dólar.
Para cumplir con el FMI, Macri estableció en noviembre que no es más obligatorio el ingreso de divisas en las exportaciones. El resultado es que los dólares no entran con el ritmo que el gobierno necesita. Pero el mismo gobierno sale a pedirle a los exportadores de soja que ingresen esas divisas, y se encarga de publicitar los millones que entran por día. Pero si quisieran, si lo desearan, podrían no entrar ni un solo dólar. Espert, en el Forum Pyme realizado en Córdoba, alertó sobre la vigencia del doble déficit, con un préstamo del Fondo que debería no poder tocarse para mantener el precio del dólar. Espert afirma que al Gobierno le faltan cerca de 35.000 millones de dólares de acá hasta las elecciones del 2019. O recorta gastos y déficit comercial o la economía explota. Esa es la visión del economista.
El déficit fiscal es lo que te ingresa menos lo que gastas. El gobierno decidió no aumentar los ingresos, vía aumento de retenciones, impuestos al turismo o medidas similares. Primero las plantea pero luego de los reclamos de los sectores vuelven hacia atrás. La soja aumentó su precio, y la devaluación aumenta la cantidad de pesos recibido por tonelada. Pero son socios del gobierno, y entonces la decisión fue no tocar el esquema de los impuestos a la soja.
El cambio de ministro de Energía supone una modificación en el esquema de tarifas, que será un apoyo para los consumidores pero una baja de ingresos. Las retenciones a la soja bajan cada mes.
Menores ingresos, y mayores gastos por inflación será un déficit comercial que no descenderá. La obligación con el Fondo Monetario es no imprimir para financiar. El futuro es como el de todo gobierno que acordó con el FMI: no vamos a cumplir lo acordado.
Este gobierno no supo bajar la inflación que creó CFK, pero este año puede terminar con cifras incluso superiores a sus predecesores.
Con este escenario, el dólar se va a volver a atrasar en los primeros meses del 2019, si se quiere mantener en torno a los 30 pesos. En ese contexto un dólar a 40 es totalmente esperable. Si el Gobierno o su ministro de Economía decide pisarlo, el escenario dólar atrasado hará que los argentinos llenemos los estadios de Brasil para la Copa América de ese país en el 2019.



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