Por cupo femenino, nueva prórroga en interna UCR

Los radicales deberían abrir más espacios para las mujeres. El problema de siempre.



Por Alejandro Moreno
amoreno@diarioalfil.com.ar

La Junta Electoral de la UCR dispondría una nueva prórroga para la presentación de los nombres de las futuras autoridades partidarias, plazo que vencía hoy. El inesperado problema que surgió fue que la Justicia Electoral Federal advirtió que debía cumplirse con un cupo de género del 50 %, cuando los radicales tenían previsto el 33 %. No es mucho el tiempo que puede prolongarse la indefinición, porque la interna que se evitó con el acuerdo estaba fijada para el domingo próximo.
Fuentes partidarias confirmaron a Alfil que esta sorpresa complicó el llenado de los renglones que les corresponden a cada grupo interno. Por el acuerdo llamado Statu Quo, los núcleos conservarían lo mismo que obtuvieron en la mesa de negociaciones de 2016, tanto en cantidad como en cupo. Pero la Justicia pateó el tablero: como la elección incluye cargos nacionales, en virtud de la reciente y demagógica ampliación del cupo femenino, la UCR debe repartir sus cargos en partes iguales entre ellos y ellas. El fantasma de la recordada María Teresa Morini recorre la Casa Radical.
Siempre es un problema el cupo porque, aunque la fantasía feminista afirma lo contrario, son más los hombres que militan, y tienen ellos mayor impacto político. Y cuanto más relevante son los cargos a distribuir, peor.
Mucho habrá que discutir para resolver el intríngulis de los delegados al Comité Nacional. Son cuatro, y se acordó que fueran, otra vez, Oscar Aguad, Mario Negri, Carlos Becerra y Soledad Carrizo. ¿Quién se baja: Aguad, Negri o Becerra, para darle su lugar a una dama?
Algunos apuesta que los cañones le apuntan a Becerra. Pero no será sencillo. El referente de Identidad Radical quiere que, como él y Aguad y Negri tendrían más reelecciones de las que permite la Carta Orgánica, el Congreso Provincial de la UCR valide la excepción. En caso contrario, Identidad Radical impugnaría a los otros dos, complicándose más el panorama.
Mientras le buscan una solución al problema del cupo femenino, hay otros asuntos que resolver. Por ejemplo, ¿quién será el presidente del Comité Central los próximos dos años?
Una opción es que continúe Alberto Zapiola, dirigente mestrista con buenas relaciones con los demás grupos internos, a pesar de los roces que, naturalmente, hubo en su bienio en el tercer piso de la Casa Radical. La otra posibilidad es que el propio Ramón Mestre quiera sentarse en esa silla. El privilegio de colocar al próximo presidente le corresponde al grupo Confluencia, es decir a Mestre.
Aquí comienzan a correr algunas versiones. Si Mestre reelige a Zapiola, el resto de los cargos se llenarían sin demasiada vehemencia, de parte de los otros grupos internos. Pero si el intendente, que además es presidente del Ente de Intendentes, se vota a sí mismo, habría una reacción.
Los no mestristas siempre se preguntan: ¿todo quieren los Mestre para ellos? Ya se decidió, incluso, que Diego Mestre sea presidente del Comité Capital por segundo período consecutivo. Y como mar de fondo está la disputa por la candidatura a gobernador, que protagonizan principalmente Ramón Mestre y Mario Negri. Si Mestre es el nuevo presidente, negristas y aguadistas colocarían dirigentes de mayor relieve en los cargos más importantes. ¿Iría Rodrigo de Loredo como presidente del Congreso Provincial, que le toca al aguadismo? ¿Iría Juan Negri a la vicepresidencia de la que disfruta el grupo Morena? Algunas versiones son para no mostrar las verdaderas cartas, pero a veces terminan siendo ciertas. Se sabrá en poco tiempo.



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