Paritarias estatales agotan en 6 meses inflación estimada 2018

Los principales gremios estatales: Suoem, SEP y UEPC, tiraron abajo en el primer semestre las irreales proyecciones inflacionarias que el gobierno nacional trazó para todo el 2018. La aplicación de cláusulas “gatillo” fue la encargada de acomodar las expectativas a la realidad.



Por Felipe Osman

A fines del año pasado el gobierno nacional dio a conocer sus expectativas inflacionarias para 2018: 15 por ciento –décimas más, décimas menos-. A la luz de los hechos, estas proyecciones parecen haber sido más una expresión de deseo que una representación razonada del futuro inmediato de la economía. Incluso las realizadas por privados, que auguraban un 18 por ciento de inflación, quedaron (muy) cortas.
Pero no era la primera vez que la Casa Rosada impostaba un desmesurado optimismo, y los gremios –que ya habían tomado nota de ello- buscaron un reaseguro con la inclusión de cláusulas de reajuste automático en los acuerdos paritarios que acompañaran el crecimiento de la inflación, para que “los precios no le ganen a los salarios”.
En Córdoba, los tres principales gremios estatales: el Sindicato de Empleados Públicos (SEP), el Sindicato de Empleados Municipales (Suoem) y los docentes provinciales (UEPC), exigieron la incorporación de estas “cláusulas gatillo”, y tanto la Provincia como la Municipalidad atendieron al reclamo. En fin de cuentas, no resultaría sencillo argumentar en contra de un pedido que consiste -ni en más, ni en menos- que mantener el poder adquisitivo sin que éste sea corroído por la inflación.
El sindicato liderado por José “Pepe” Pihen fue el primero en resolver su paritaria. Promediando diciembre de 2017, el SEP convino con la Provincia un aumento escalonado en dos cuotas, más la inclusión de la “cláusula gatillo” y el compromiso de pase a planta de unos 4.800 contratados.
Según lo pactado, el primer aumento, del 6 por ciento, sería otorgado a partir del primero de enero. La segunda actualización, del 5 por ciento, sería reconocida a partir de mayo y, finalmente, se revisaría mensualmente el salario a partir de septiembre, para garantizar que la inflación no lo dejara atrás.
Los docentes, encolumnados detrás de Juan Monserrat, pactaron en marzo un aumento del 15 por ciento en tres tramos: 8 por ciento a partir de febrero, 5 por ciento más a partir de junio y otro 2 por ciento más a partir de septiembre. Y sobre ellos, desde luego, un reajuste por cláusula gatillo cuando el Índice de Precios al Consumidor (IPC) Córdoba superara el porcentaje adelantado.
En la Municipalidad, en tanto, se acordó con el Suoem un mecanismo de cálculo automático para la actualización de los haberes que tomaría como base un “mix” de los índices de inflación elaborados por el INDEC, por la Dirección General de Estadísticas y Censos de la Provincia de Córdoba, y también por los institutos oficiales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Santa Fe y San Luis.
Apenas promediando el 2018, y por efecto de los inexactos –cuando no insidiosos- cálculos de la Nación, las actualizaciones salariales de todos estos gremios se encuentran a punto de exceder el 15 por ciento proyectado para todo el año.
En el caso de los docentes, y por efectos de la cláusula gatillo, la actualización llegó al 13 por ciento con el pago de los salarios de junio. En el SEP, el reajuste de los haberes ya rompió la barrera del 11 por ciento a la que esperaba llegarse –recién- con el sueldo de septiembre. Los empleados públicos percibieron sus haberes de junio con un reacomodamiento del 12,25 por ciento.
Los municipales, en tanto, cobraron el mes de mayo con un aumento acumulado del 12,30 por ciento, y aún resta conocer cuál será el incremento acumulado para junio, ya que todavía no se publicaron todos los índices inflacionarios en los que se basa el cálculo del reajuste para el último mes del primer semestre.



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