Los precios de las comodities dejarían de bajar y ayudarían a Argentina

Las caídas internacionales afectaron, junto a la sequía, el ingreso de dólares al país. Hacia adelante las perspectivas son mejores. Para el país es clave recuperar divisas por el lado del campo.



En los últimos dos meses el precio de soja cayó 10% en los mercados internacionales y un comportamiento parecido hay en los valores del maíz. Este reacomodamiento genera preocupación y dispara interrogantes respecto de si esta tendencia negativa puede profundizarse. La baja del 23%, en promedio, en el valor de exportación de la tonelada de soja entre las campañas del último gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (2011 a 2015) y los tres ciclos agrícolas que van con la gestión de Cambiemos implican US$5500 millones menos para el país por año. Se trata de una estimación que toma como base un volumen promedio de 50 millones de toneladas.
Un trabajo del economista del Ieral Juan Manuel Garzón plantea que la explicación del reciente ajuste de precios podría obedecer a la demanda china de soja, menos dinámica de lo que seguramente se esperaba. Las importaciones de China acumulaban 60 millones de toneladas a mayo (desde octubre 2017), prácticamente el mismo volumen que en similar período del ciclo previo (59 millones).
El reporte plantea que al considerar el primer semestre del año, la pintura luce menos alarmante. En este período de 6 meses los precios de exportación de los principales granos de Argentina muestran balance positivo. Las cotizaciones se han ubicado entre 7% (maíz, soja) y 18% (trigo) por encima de los valores del mismo período de 2017.
En junio, la comparación con el mismo mes del año pasado muestra brechas incluso superiores, particularmente en trigo (+41%). La baja de precios de los últimos dos meses podría tener un componente de “corrección”, de normalización de precios que habían subido en marzo / abril, muy probablemente por los problemas climáticos de Argentina, y que asumido y transcurrido el evento local, la situación empiece a regularizarse de cara al inicio del ciclo agrícola 2018/2019.
Para lo que queda del año y 2019, si se atiene a las últimas estimaciones y proyecciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, los fundamentos del mercado no son bajistas. El ciclo agrícola actual estaría cerrando a nivel mundial con menores existencias (relativas a consumo) que el ciclo previo. A su vez, los stocks volverían a descender en el ciclo que está arrancando (2018/2019).
De acuerdo a las estimaciones y proyecciones del USDA las existencias mundiales de maíz y soja con que estaría cerrando el ciclo agrícola actual (2017/2018) serán más bajas que las del ciclo previo. Si se expresan en “días de consumo”, los stocks finales de maíz podrán abastecer 66 días de consumo (tomando el promedio diario mundial observado en el ciclo transcurrido) y los de soja 99 días, cuando el año anterior estas relaciones eran de 81 y 108 días respectivamente. A su vez, el nivel de los stocks mundiales volvería a descender en el ciclo 2018/2019 (bajando a 52 días y 89 días de consumo).
Las proyecciones de USDA se basan en supuestos varios, tanto de producción como de consumo. En el caso de la producción de soja, se espera una recuperación importante de la oferta argentina (pasaría de 37 a 56 millones de toneladas) y leves descensos en Estados Unidos y Brasil (ajustes de 3 millones y 1 millón de toneladas, respectivamente), por mencionar los tres productores líderes.
Por el lado de la demanda, el hecho relevante es lo que suceda en China, donde se prevé un aumento de casi el 7% en el consumo interno y del 6% en sus importaciones, que pasarían de 97 millones a 103 millones de toneladas.
Sin embargo Garzón advierte que hay un riesgo importante asociado a una posible sobrestimación de la demanda mundial y de las importaciones globales en un escenario de escalada del conflicto comercial entre Estados Unidos y el resto de potencias del mundo. Como ejemplo, a partir de julio la soja de Estados Unidos ingresa a China con un arancel extraordinario del 25%, factor claramente bajista para la soja estadounidense pero también para la soja de todo el mundo si la demanda china se ralentiza en un contexto de mayor incertidumbre.



Dejar respuesta