Banca fuerte para Tapia

Cerca de 50 dirigentes del ascenso y también de Primera División fueron a recibir al presidente de AFA al aeropuerto, en señal de apoyo a su proceso. Ni se saludaron con Sampaoli. Muestra de poder ante la imagen debilitada del “Chiqui” tras el mal trago en Rusia 2018.



Por Federico Jelic

Especial desde
Moscú-Rusia 2018.

Parecían un grupo de fanáticas, como las “chicas” de Sandro o algún club de fan de las estrellas populares del momento. El aeropuerto de Ezeiza se vio invadido de dirigentes del ascenso y también de otras categorías, como Primera División y la B metro, el día del regreso menos esperado de la delegación que participó en la frustrada aventura por Rusia 2018. Sin carteles ni pancartas pero con un respaldo inusitado, estos directivos recibieron con un aplauso apenas aterrizó del avión y bajó las escalinatas al presidente de AFA, Claudio Tapia. Parecía una película de ficción pero lejos estaba de serlo.
Sin dejarle poner en el piso las maletas, lo abordaron para improvisar una especia de ceremonia particular, un acto de demagogia y condescendencia hacia el líder (el “comandante” le dicen puertas adentro), como para demostrar fortalecimientos a este proceso desde las bases. Tapia agradeció el gesto y se dirigió sin descansar y con el “jet lag” a flor de piel, a un mínimo acto con ágape como para simbolizar el momento. Un banderazo sin banderas, solo para evitar que el lobo que podía esconder algún sector de la oposición no dejara al “chiqui” entre sus fauces, después de que la producción de la Selección Argentina en el mundial fuera más deficitaria que otra cosa.
Y ahora empieza lo peor: seguir respaldando cueste lo que cueste políticamente a Tapia, que debe negociar ahora la interrupción del contrato del DT Jorge Sampaoli, algo así como el villano de la película de terror que significó la experiencia mundialista en tierras rusas. Una indemnización millonaria en dólares y donde cualquier decisión que tome recibirá una ráfaga de balas mortales. Comienza otra historia, pero al menos el mandamás de AFA sabe que cuenta con banca para esta sinuosa parada que tiene por delante.

Recepción y respaldo
Eran las cinco de la mañana para colmo, como para darle más sentido simbólico y heroico si se quiere. No es normal que se busque acomodar el fracaso tratando de evitar salpicones en las investiduras dirigenciales. Tapia por más que lo intente, deberá responder a sus responsabilidades por haberle firmado por cinco años de contrato a Sampaoli hasta el mundial de Qatar, sin siquiera haber limpiado las heridas de un mal paso por Rusia 2018.
Al final de cuentas, vino Samapoli en silencio, solo Maximiliano Meza de los jugadores en la delegación y resulta que el mentor del proceso, el “chiqui”, tuvo un recibimiento triunfal como si hubiera traído la copa. Está claro que es una muestra feroz de respaldo: este encontronazo con la realidad futbolística puede significar un deterioro en su imagen mientras busca ser reelecto al frente del ente madre del fútbol argentino.
Y claro que Daniel Angelici tampoco escapa a los cuestionamientos. De hecho, el presidente de Boca y vice actual de la gestión de Tapia se jacta entres sus amigos de “conseguir todo lo que se propone” y hasta tenía intenciones de contratar a Sampaoli para el “Xeneize” en un futuro. Él encabezó las conversaciones y por eso es que también busca abrigo de los pares del ascenso.
El mensaje que se dio en ese semicírculo en la estación aérea tenía un claro mensaje: mostrar unidad para adentro y, sobre todo, para afuera. El fracaso deportivo del seleccionado argentino generó una andanada de críticas hacia la administración de AFA y deben buscar resguardo para aquellos no afines a este gobierno que procurarán fortalecerse y debilitar a Tapia. Y se las dejaron picando desde Rusia, a 14 mil kilómetros de distancia de la casona de la calle Viamonte.
Tapia se dirigió al predio de Ezeiza donde practican los seleccionados y de paso, desayunó con un grupo de directivos entre los que se encontraban Cristian Malaspina (Argentinos Juniors), Gabriel Pellegrino (Gimnasia), Nicolás Russo (Lanús), Javier Marín (Acassuso), Pablo Toviggino (presidente del Consejo Federal) y Daniel Ferreiro (vocero presidencial). “Fue una reunión de amigos. Tapia se fue a su casa con una sonrisa”, comentó uno de los asistentes al cónclave.
¿Y ahora? El retorno triste, solitario y fina de Sampaoli, abandonado por su cuerpo técnico que no lo soporta y que ya buscaron nuevos rumbos, deja en claro el fin de su era en la Selección Argentina. Resta la parte más complicada para Tapia: rescindirle su contrato a un costo de 17 millones de dólares o continuar con la carga de la eliminación y la penosa forma hasta mediados de 2019, después de la Copa América a disputarse en Brasil. Ahí el costo se reduce considerablemente. Y esa parece ser una aventura en la que el “Chiqui” no parece querer embarcarse.

Operativo desgaste para ambos
Russo, presidente de Lanús, fue enfático en defender a Tapia de las decisiones tomadas. Habló en nombre del ascenso y del fútbol argentino por espacio de cinco minutos, como vocero consultivo de su parte ejecutiva, señalando los pasos a seguir en materia de respaldo. El tema es que cualquier decisión que tome Tapia y Angelici tendrá sus costos políticos: mantener al DT que nadie quiere y que mostró las peores contradicciones dentro del proceso o pagar una infinidad en dólares en unas arcas en emergencia.
Según trascendió, la intención en las negociaciones futuras es buscar un “gesto de grandeza y autocrítica” de parte del DT de Casilda, por eso es que no apuraron ninguna determinación aunque su futuro está cortado al frente del equipo nacional. No le quieren poner un peso, y esto está claro, amparado en un contrato y en la seguridad jurídica de lo firmado, Sampaoli buscará hacerse valer y respetar. Pero es consciente de que se lo quieren quitar del medio y que no encontrará un ambiente cómodo de trabajo, ni en los escritorios ni en el vestuario.
Con este panorama, la relación parece tensarse más que nunca y los dos saldrán perjudicados, desde lo económico pero sobre todo a nivel imagen. Tapia de todas maneras logró apoyo de sus sectores favoritos y mayoritarios, aunque sabe que una cicatriz quedará indeleble en su gestión, y no solo por Rusia 2018. ¿Tendrá cintura como para reponerse?



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