La canción de los tres leones

El músico Ian Broudie, junto a los comediantes David Baddiel y Frank Skinner, compusieron y grabaron en 1996 el tema “Three Lions”, para alentar a la selección de Inglaterra en la Eurocopa. Desde entonces, los ingleses rescatan esa canción en cada Mundial que disputan. Y Rusia no ha sido la excepción.



Por J.C. Maraddón
jcmaraddon@diarioalfil.com.ar

En 1996, Inglaterra se preparaba para ser sede de la Eurocopa de Fútbol. Además, se estaban cumpliendo 30 años de la última (y, hasta ahora, única) vez que la selección de ese país había ganado la Copa del Mundo de balompié, en 1966, cuando el torneo se realizó, precisamente, en territorio británico. La situación daba para alentar el patriotismo deportivo de los ingleses y, entre las ideas que asomaron para soportar al equipo local, apareció una que siempre suele estar presente en eventos de esta magnitud: ¿Por qué no componer y grabar una canción que represente los sentimientos de los ingleses ante este desafío?
A falta de Malumas, NickyJams o Jason Derulos que se hicieran responsables de la tarea, el encargo recayó sobre el enjuto Ian Broudie, un histórico productor de bandas de rock alternativo británico que, en los albores de los años noventa, había resuelto interpretar él mismo sus canciones, bajo el nombre de un grupo llamado Lightning Seeds. Si bien esta banda de un solo integrante había logrado meter un par de hits en el circuito independiente, de ninguna manera podía decirse que se trataba de un nombre demasiado popular. Pero lo cierto es que Broudie se tomó en serio el trabajo y dio a luz un himno: “Three Lions”.
Para asegurarse que la gente adoptara la canción como propia, Broudie estuvo acompañado por los comediantes de TV David Baddiel y Frank Skinner, quienes animaban un programa sobre fútbol titulado Fantasy Football League. Ellos escribieron la letra, un poco en serio y un poco en broma, sobre los sucesivos fracasos del seleccionado inglés en todos los mundiales que siguieron al de 1966. Y sobre cómo, a pesar de esas caídas, el espíritu no decayó y la esperanza se renueva cada vez que se convoca a una nueva justa deportiva.
“Three Lions”, cuyo nombre refiere a los tres leones que adornan la camiseta inglesa en honor a la Armada Real, fue un éxito rotundo en aquella Eurocopa del año 1996 y ocupó durante dos semanas el puesto número uno del ránking de ventas británico. Tanta aceptación recibió el tema, que dos años después, en ocasión del Mundial de Francia, retomó el suceso que había tenido y volvió a ser utilizada como cortina musical para aclimatar a la afición en un nuevo intento (fallido) del combinado inglés por regresar a lo más alto del podio en el fútbol internacional.
Desde entonces, “Three Lions” ha sido rescatada cada cuatro años, como emblema sonoro de un país que, a pesar de ser el creador de este juego que hoy es universal, no se ha acreditado en la cancha los pergaminos que le corresponderían al fundador de la práctica. Haberse consagrado campeones sólo cuando fueron los anfitriones de un Mundial, es una espina que los ingleses llevan clavada en su orgullo, sobre todo por la pasión que este deporte despierta en esa nación, cuya Premier League es una de las mecas globales con las que sueña todo futbolista que se destaque por encima del resto.
Por supuesto, el Mundial de Rusia no ha sido la excepción. Ahí está otra vez “Three Lions” sonando como fondo, mientras la Selección de Inglaterra se apresta a jugar mañana contra Croacia, en una semifinal que puede ponerla ante la posibilidad de cumplir su sueño. Las listas inglesas de favoritos muestran otra vez en el tope a esa canción que desde hace más de dos décadas expone cómo la música, desde un lugar insospechado, puede resultar indispensable para no perder la confianza en la victoria. La conjunción entre un geniecillo del rock y dos humoristas irreverentes, ha logrado ese milagro.



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