Daniele despierta de coma laboral

Aquí se revela la naturaleza insensible, decididamente inhumana, de las autoridades municipales, que imponen tareas especializadas a una persona que estuvo dormida soñando quién sabe qué, tal vez recordando, una y otra vez durante largos años,el plebiscito sobre el Canal de Beagle o el debate entre Dante Caputo y Vicente Saadi, lo último que habrá visto en vivo y en directo antes de desfallecer.



Por Pablo Esteban Dávila

Rubén Daniele ha despertado de un profundo coma laboral. Después de 33 años en estado vegetativo, se ha reintegrado a su puesto de trabajo. Muchas cosas han cambiado desde la última vez que se hizo presente en la Secretaría de Economía de la Municipalidad de Córdoba.
Hagamos un breve repaso (la lista es arbitraria). En 1985, Diego Armando Maradona todavía no había dado lo mejor de sí, era atlético y no consumía drogas. El presidente era Raúl Ricardo Alfonsín, existía la Unión Soviética y Ronald Reagan amenazaba a los comunistas con la guerra de las galaxias. De la mano de Entel, los teléfonos eran una propiedad preciosa y no servían para otra cosa que para hablar, mientras que el gobernador Eduardo César Angeloz cursaba su primer mandato sin posibilidad de reelección. Las máquinas de escribir todavía se enseñoreaban sobre los escritorios de fórmica y metal y las computadoras eran una rareza, sólo comprensible para los iniciados.
Tres décadas después, el mundo ha cambiado mucho, ni falta hace decirlo. Lionel Messi está al borde del retiro, prematuramente jubilado tras el mundial.Internet es omnipresente, falta poco para que los automóviles se conduzcan solos, pasaron siete presidentes (la mayoría peronistas) y Mauricio Macri ocupa la Casa Rosada. La URSS ya no existe. Los teléfonos son ahora móviles y tienen una capacidad de procesamiento y memoria muy superior a la que tenía el centro de cómputos municipal completo cuando Daniele cayó en coma. Para mayor confusión, el Mestre que gobierna ahora el municipio no es el Ramón de 1985 sino el hijo, que se llama igual.
De seguro le costará mucho reinsertarse laboralmente. Las cosas son muy distintas. El propio Rubén lo ha reconocido con gran candidez. “Le pedí a mi nuevo jefe que no me dé un trabajo con mucha tecnología porque me supera”. Es un dinosaurio en épocas de mamíferos súper estimulados, dotados de pulgares veloces como el rayo. ¿Cómo adaptarse? Lo suyo era la dactilografía, no las pantallas. Además, en sus épocas jamás se les hubiera ocurrido tocarlas: ¡los dedos quedaban marcados!¡Hasta le hubiera dado un coscorrón al que pusiera las manos encima al televisor color Zenith si su permiso!
Para colmo de males las autoridades les han encomendado una tarea que requiere del uso de la tecnología como ninguna: inteligencia fiscal. Se trata de descubrir contribuyentes esquivos, que no declaran lo que deben o que declaran poco. Para ello es necesario utilizar herramientas de big data, learning machine y quién sabe cuántas otras cosas más, todas endemoniadamente complicadas. Daniele deseará, en las próximas semanas, entrar nuevamente en coma.
El impacto emocional será fuerte, tal vez insuperable. Alguien debería haber previsto algún período de readaptación. Aquí se revela la naturaleza insensible, decididamente inhumana, de las autoridades municipales, que imponen tareas especializadas a una persona que estuvo dormida soñando quién sabe qué, tal vez recordando, una y otra vez durante largos años,el plebiscito sobre el Canal de Beagle o el debate entre Dante Caputo y Vicente Saadi, lo último que habrá visto en vivo y en directo antes de desfallecer.
Lo imperdonable es que había alternativas para hacer menos doloroso el trance. Si el intendente o sus funcionarios hubieran reparado en el daño que pudieran haberle ocasionado, habrían tomados los recaudos del caso. Al respecto, no está de más recordar las enseñanzas del filme “Good Bye Lenin”, que aborda una situación similar a la que hoy enfrenta Daniele.
Ambientada en los últimos días de la República Democrática Alemana, la película trata de una mujer fervientemente comunista que cae en coma ocho meses antes del derrumbe del muro de Berlín. Cuando súbitamente despierta, ya dentro de un país capitalista y reunificado bajo la batuta occidental, su hijo prepara un montaje para evitarle un disgusto mortal, transformando el departamento en que viven en una isla anclada en el pasado, un bastión escenográfico del socialismo extinto en la vida real.
Este gesto de amor no se ha verificado, de más está decirlo, con el trabajador que el municipio acaba de recuperar. Si existiera una adecuada política de recursos humanos, deberían haberle preparado una Olivetti Lettera 32, un teléfono con disco y una radio Tonomac a transistores para hacer su transición más sencilla. Una vez sentado en el escritorio, un curso de computación no hubiera estado de más, quizá con una introducción a las planillas Excel y ese tipo de complejidades. En un par de semestres Daniele sería otra persona, antes de la reactivación prometida por Macri y lista para los desafíos de la época.
No obstante, él quizá tenga otros planes. Nada de aprendizajes ni cosas raras. Tratará de sobrevivir al trance transcultural que deberá enfrentar en adelante. Volver a trabajar después de tanto tiempo es para machos y él jamás puso en dudas su propia hombría. Mientras tanto abrazará, en sus ratos libres, a la actividad gremial, intentando hacer de ella su meta profesional. Si el destino le diera una nueva oportunidad podría, al cabo de algunos meses, volver a adormilarse entre los algodones de la estabilidad del empleado municipal, las estampitas de Agustín Tosco y las escalas salariales arrancadas por la fuerza a los sucesivos intendentes, como si el tiempo no pasara jamás y el mundo no contara en absoluto.



3 Comentarios

  1. El periodiste…tiene mala leche..la tecnología es importante espero que nunca supere lo humano.el escrito es avieso y mal y intencionado…pagado tal vez…? Este dirigente cumple con todos los requisitos de su momento histórico. Luchó mucho por los derechos humanos de los trabajadores.. analiza señore la historia de los que trabajan.palos
    .miseria…el trabajador señore es más que yugo..se terminaron las épocas de los niños yumyeteros..me quedo con los compañeros del alma… aunque haya que modificar muuuuchas cosas…

  2. Para no convertirse en población excedente – carga penosa y cara para la administración pública ( según O’Connor es aquella que no se integra a la tecnología) existen remedios: capacitación para los jóvenes y jubilación para la tercera edad.

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