Promueven bachillerato universitario; impactará en caída de la deserción

El proyecto que ingresaría hoy al Superior tiene un desarrollo simple de cinco artículos, y si no se presenta un imprevisto, será convertido en ordenanza después del receso invernal de julio.



Por Gabriel Osman

En la sesión de hoy del Consejo Superior tomaría estado legislativo y luego sería derivado a la Comisión de Vigilancia y Reglamento, el proyecto que inspira el rector Hugo Juri y que consiste en entregar un título de “Bachiller Universitario” a aquellos estudiantes que no terminan la carrera pero que han acumulado una cantidad de materias –aproximadamente un tercio del total- y, consecuentemente, acreditan una acumulación de conocimientos valorable en el mercado laboral.
El título no será habilitante en términos profesionales y, por lo tanto, no tendrá acreditación de Coneau, el organismo creado por la Ley de Educación Superior vigente, la 24.521, sancionada en 1995, cuando Carlos Menem era presidente de la Nación.
Este proyecto no de una novedad en la agenda que desde hace años ha manejado el actual rector. En su primer paso por el Rectorado, al que accedió por primera vez en 1998, Juri ya tenía en carpeta este proyecto y también el de sistema de “créditos” (que actualmente está en banco de prueba en la Facultad de Ciencias Exactas y del decano Pablo Recabarren), pero ambas iniciativas quedaron inconclusas al interrumpir su mandato para asumir como ministro de Educación de la Nación.
El relanzamiento del proyecto de entregar este título intermedio responde también a críticas que parten de sectores de opinión que advierten sobre el alto nivel de deserción de los estudiantes universitarios, un problema de tantas décadas como tiene la universidad de masas que han instalado en el país gobiernos populistas o progresistas, a contar desde los años 40.
La masividad y la calidad, académicas en este caso, son términos antitéticos más antiguos todavía. Dentro de esta pérdida de calidad que conlleva la masividad, aderezada por la gratuidad y la no aplicación de la cláusula de “alumno activo” que dispone la citada 24.521, se presentan el problema de la deserción.
Aún con estas aclaraciones, la iniciativa rectoral es muy interesante. Algunos calculan el abandono de los estudios superiores entre un 70 y 80% de los que inician una carrera. Se infiere, entonces, que muchísimos estudiantes se podrían beneficiar con este título intermedio a personas que efectivamente han recibido una formación universitaria que, aunque incompleta, acreditan saberes e incluso pericias profesionales.
Es una solución hasta tanto se sinceran los verdaderos factores que causan el problema y que no es otra cosa que la combinación explosiva de ingreso irrestricto, gratuidad y cero exigencia de rendimiento. En la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC, por poner un ejemplo muy cercano, no existe ingreso irrestricto porque hay un sistema de cupo desde hace casi 20 años, y la deserción es bajísima y el rendimiento muy bueno.
El proyecto que ingresaría hoy al Superior tiene un desarrollo simple de cinco artículos, y si no se presenta un imprevisto, será convertido en ordenanza después del receso invernal de julio. Incluso, tiene buenas perspectivas de ser exportado a otras universidades porque es muy bien visto por las autoridades de la Secretaría de Políticas Universitarias. Si bien las universidades son autónomas y no tienen necesariamente que cumplir con los designios de la titular del área, Danya Tavela, el problema de la deserción afecta a todas las casas de altos estudios públicas.



1 Comentario

  1. Demasiado amarillo este pasquín morado. Así que el problema de la universidad es el ingreso irrestricto? ¿Se tomaron la molestia de verificar la tasa de deserción en otros países donde la universidad no es pública ni un derecho? Porque “ingreso irrestricto” es la forma macrista de llamar un derecho para luego sacrificarlo en el altar del FMI rindiendo pleitesía a la diosa Lagarde (y ofreciendo en su genuflexión las nalgas para Lagarcha de la finanzas internacionales).

    ¿Juri les aprobó este textito tan neoliberal? No parece condecirse mucho con la cartita de amor-odio adolescente que le mandó a su jefe Finocchiaro con cc a (des)Peña(do).

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