Ni el paro para la agenda

Como si no alcanzara con el mundial, insisten con el tema del aborto, se viene el paro y no terminamos de saber qué pasa entre More y Jorge Rial.



Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

Esto es desgastante, amigo lector. No se pueden seguir tantos temas al mismo tiempo. Hay que hacer un esfuerzo sobrehumano para estar al tanto de lo que pasa con la selección, con la economía, con More Rial o con los energúmenos que fueron a Rusia. Así no se puede.
Se ve que no les alcanza con todo eso que además se viene el paro nacional, el debate por el aborto, Tinelli candidato y no sé cuántas cosas más. Armen un grupo de whatsapp y empiecen a ponerse de acuerdo para ir ordenando las noticias porque a este estrés te lo regalo.
No me diga que no se sintió abrumado por todo lo del fin de semana. No hubo ni una sola noticia positiva, ni un video viral de gatitos jugando con bebés o de un policía que ayudó a dar a luz trillizos en un patrullero cuando volvía de desbaratar una banda narco. Nada.
Fueron todas caras agrias y de preocupación, videos de archivo sobre lo grandes que eran los campeones del ‘86, los peores arranques en la historia de los mundiales recordando a Hungría del ‘58, los próximos aumentos tarifarios o las condiciones del FMI. Todo condimentado con los operadores de siempre, por supuesto.
Pero como en Argentina la vida nos sonríe, esas noticias no nos amilanan y arrancamos la semana con un paro general, de esos que maridan bien con las preocupaciones de la gente. Le tiro un dato alentador: durante el mundial 86, el hombre de la chaqueta de cuero le clavó uno de los famosos 13 paros generales al Alfonso. Es irrelevante, pero es una de esas casualidades con las que tanto molestan las 24 horas del día.
Aunque el mundo cambió en estos 32 años, estas jugarretas de los compañeros de la Confederación de Gordos Timadores (CGT) nunca se acaban. Por su alta sensibilidad social se dieron cuenta de que lo que la gente necesita para cambiar el pésimo humor es que le corten la calle o no le presten servicios. Menos oportunos para elegir la fecha que Sampalobby para elegir la ropa.
(Va un pequeño paréntesis: siendo las 14.00 hs. del domingo, mientras escribo esta columna me quisieron abrir la puerta de mi casa y tuve que correr a dos malandras de adentro del patio. Hace menos de un año escribí enojado una columna por la inseguridad, pero parece que justo estaban bajando un gato de un árbol y no lo leyeron. A menos de 15 cuadras del CPC de Argüello me toca vivir en una calle sin asfalto, sin alumbrado público, sin cloacas y ni siquiera red de agua. Ya empiezo a dudar de que alguna vez se vayan a tomar el tema en serio. Pero sigamos con lo nuestro.)
Parece que los dependientes del sudor ajeno tienen la misma capacidad de leer los tiempos de la historia que el hasta ahora más fugaz presidente de nuestra historia, Federico Pinedo. Es que el señor está muy apoltronado en las costumbres de la década del ‘50 como para sostener el grato recuerdo de un paraíso republicano, institucionalista, liberal, desendeudado, sin conflictos con el mundo y con una inflación y un dólar controlados que caracterizaron su gestión de horas.
Así como la emperatriz del Calafate perdió aceite con su “machirulo” a Gatricio, Pinedo desbarrancó en su Rambler Ambassador heredado del padre cuando le pidió a la estrella verde, Silvia Lospennato, que bajara un cambio vía twitter.
Seguramente que cuando la diputada leyó el tuit del patrón de estancia debe haber festejado por todos los goles que todavía no hicimos en el mundial. Después de haberse reunido con Gatricio, que un opositor interno le dirija esas palabras es como volver de bailar y que haya pizza fría en la heladera. Éxtasis.
Mientras la esquizofrenia de las múltiples personalidades del partido de gobierno se disputan las futuras candidaturas, cada uno aprovecha su ventana de oportunidad para meter el bocadillo que le de esos momentos de fama con los que se puedan ganar un lugarcito en las listas del año que viene.
Ya que llegamos al tema del aborto, seguro está al tanto de la jugada de la vicepresidenta Michelin, esa de girar el proyecto a comisiones que tienen menos que ver con el tema que Stevie Wonder. No sé por qué está tan preocupada de que se apruebe, porque afortunadamente Pancho, el vocero de Dios en la tierra, ya ha dicho que no va a excomulgar a nadie que vote a favor de la legalización. Siendo así, ya no hay nada que discutir muchachos, ¡demos vía libre!.
Hasta acá llegamos, amigo lector. Sólo sepa que el martes nos jugamos la clasificación, y que si ganamos volvemos a jugar el sábado por octavos. Ojalá el próximo lunes hagamos humor con la tranquilidad de que pasamos a cuartos, pero sin olvidarnos de la farándula, la economía, la política o la astronomía. Porque lo que nos hace falta en este país es gente que se tome en serio esto de opinar ligero sobre todo lo que pasa, acaso la única forma de estar al tanto de esa agenda que tanto cambia.



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