Nuevo duelo entre pioneros PRO y famosos, ahora por municipio

El intendente Ramón Mestre y Felipe Lábaque se mueven en tándem. El macrismo cuestiona al radical por entorpecer la búsqueda de consensos internos. También, mira con recelo al dirigente deportivo porque, como hiciera Héctor Baldassi, atiende su propio juego.

Por Yanina Passero
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El intendente Ramón Mestre y su vice, Felipe Lábaque, trabaron una sociedad política que se consolidó años después de su consagración en las urnas, en septiembre de 2015. Se eligieron, esta vez, por voluntad propia. El objetivo compartido parece trascender los cuatro años que debían compartir en la Municipalidad y se posa en la próxima compulsa electoral. Los macristas interesados en la ciudad siguen con atención el juego al que no fueron invitados.
Los gestos de Mestre y Lábaque no son nuevos. El presidente de Atenas compartió con el radical el copyright de los proyectos que debían catapultarlo entre las opciones municipales con chances para la compulsa de 2019. El responsable del Palacio 6 de Julio debía mostrar a los centinelas nacionales de Cambiemos que la coalición funcionaba -en sentido estricto- en la ciudad más importante del interior del país.
Cuando el matrimonio municipal arreglado descubrió su potencial, el presidente Mauricio Macri no tardó en bendecir personalmente la renovación de los votos. Lábaque logró sentar a Mestre a la diestra del mandatario nacional en un momento en el que la Rosada le retaceaba las fotos al hombre boina blanca de la Capital. En febrero pasado, la Nación entregó tierras fiscales al municipio para la construcción de la nueva sede del Concejo Deliberante y un nuevo polo socio-educativo en los predios de Ex Forja. El trato cerraba a cada uno de los protagonistas.
Desde el entorno del presidente del recinto legislativo de la ciudad repetían que el futuro político de su jefe estaría signado por los antojos de Macri, mientras abrazaban los dossiers con iniciativas para la ciudad que se ejecutarían con fondos nacionales. Eran otros tiempos aquellos, aunque siempre quedarán las encuestas. Y Lábaque integra la línea de macristas famosos, siempre tan efectivos en las urnas, junto al infalible diputado Héctor “La Coneja” Baldassi y el intendente de Villa Allende, Eduardo “El Gato” Romero.
Lo cierto es que recientemente desde el radicalismo hablan de fórmulas municipales. Lábaque tendría pareja política: nada más y nada menos que el mestrista paladar negro, Javier Bee Sellares. El médico convive con las versiones que lo vinculan al legislador, aún a sabiendas que la dirigencia amarilla instala el fantasma de la “operación política”.
¿Por qué la sucesión municipal tomó repentino protagonismo? Supuestamente, el Palacio 6 de Julio sería el premio consuelo para los aliados que no lideraran la cabecera de la boleta provincial. Una de las explicaciones podría encontrarse en el armado que el PRO comenzó a realizar en las seccionales para saltar de un par de cargos en direcciones a una mayor injerencia en la toma de decisiones de gestión comunal.
La legisladora macrista Soher El Sukaria se sumó a la lista que ya integraba Lábaque y el concejal de Juntos por Córdoba, Abelardo Losano. Pero a diferencia de sus camaradas, la presidenta del PRO Capital se mueve con pie de plomo, se muestra orgánica, evita conflictos mientras aceita sus contactos con influyentes despachos porteños. En el plano interno logró rodearse del aura del consenso, al punto que logró sumar apoyos a sus ambiciones políticas.
La senadora Laura Rodríguez Machado, otra retadora de El Sukaria, piensa en el Panal; el ex presidente de la Ucedé, Javier Pretto, pondrá sus recursos al servicio de la propuesta municipal del macrismo. Baldassi no ha mostrado ser, por ahora, un escollo en los planes capitalinos de los “pioneros” del partido amarillo en la provincia. Todos felices.
Pero Lábaque se mueve en tándem con Mestre. Cuando los asesores “suenan” es señal de que hay interna. Si el PRO ha sido picado por el bicho de la unidad partidaria después de los cimbronazos financieros y la caída de la imagen de Macri, sus miembros esperan que todo el pelotón muestre un comportamiento orgánico. Baldassi pareció entenderlo, pero el viceintendente, no tanto, según voceros del núcleo de ex ucedeístas.
“Felo es amarillo”, dicen desde el Concejo. Y disparan: “Pero no es el del consenso del mismo grupo que no quiere a Baldassi y a Romero. Los tres tienen vuelo propio”.
La línea política (o no famosa del PRO) también distribuye responsabilidad a Mestre en charlas informales. Al buscar imponer una fórmula, aunque no sea la definitiva, estaría atentando contra el delicado equilibrio interno del PRO para salvar su propia interna. Lábaque es una buena opción para Mestre porque sellaría el avance de un correligionario que sueña con sucederlo, el ex titular de Arsat, Rodrigo de Loredo.