Una guerra fría personal

Robbie Williams ensayó un gesto obsceno a cámara en la apertura del Mundial de Fútbol y desató una polémica: no se sabe si lo hizo para responderle a quienes le sugerían que no actuase en Moscú, o para vengarse de la poca repercusión que tuvo siempre su música en Estados Unidos.



Por J.C. Maraddón
jcmaraddon@diarioalfil.com.ar

Cuando hace unos 20 años se empezó a escuchar en Córdoba la canción “Angels” de Robbie Williams, no cabía otra que pensar que estábamos en presencia de un nuevo Elton John. Semejante balada, que le permitía un lucimiento vocal notable, era una de esas piezas que jamás podrían pasar desapercibidas para el gran público, pero además tenía un plus que la elevaba por encima del resto de los temas románticos de moda. Era como un tema de Oasis sin las capas de guitarras ni las voces gangosas. Y al mismo tiempo, se prestaba a la difusión masiva, porque pegaba justo ahí donde la sensibilidad aflora.
“Angels” fue lanzada en la Navidad de 1997, como parte del disco “Life Thru A Lens”, que marcó el debut discográfico de este intérprete británico que hasta 1995 había sido miembro de la exitosa boy band Take That. Aunque Robbie Williams no era el autor de los hits de esa formación, una vez que se abrió en solitario se animó a componer y no lo hizo nada mal. En realidad, nadie esperaba demasiado de la música que podía crear por su cuenta este aspirante a crooner al que justo se le había ocurrido triunfar en el final del siglo del rocanrol.
Después, en el año 2000 se terminó de sincerar con el tema “Rock DJ”, al introducir en el estribillo la frase “I don’t wanna rock, DJ” (no quiero rock, DJ), como parte de un tema que estaba destinado sin disimulo a agitar las pistas de baile. En un contexto que empezaba a estar dominado por la música electrónica, este nuevo hit de Robbie Williams, incluido en su tercer disco, “Sing When You’re Winning”, se tornaba por demás adecuado, tanto en su sonido y su rítmica como en su mensaje, contrario a la tónica rocanrolera de los primeros años noventa.
Lo que no podía saber Robbie Williams es que ese viejo y harapiento rock todavía iba a tener la capacidad de resistirse con uñas y dientes contra la corriente electro. Y que lo iba a hacer tanto mimetizándose con ella (es decir, influyéndola y abduciéndola, al igual que lo hizo con tantos otros géneros), como volviendo a sus raíces, a través de la corriente del retro rock que se ganó el corazón de la crítica musical y que se alimentó del revival de los yeites de las bandas de garaje de los sesenta y de la new wave de fines de los setenta.
Pero, sin que esos vaivenes de la industria discográfica hicieran mella en sus objetivos profesionales, Robbie Williams mantuvo la dirección de su trayectoria, que a veces podía caer en matices barrocos o heterodoxos, aunque jamás perdía el costado cool que constituyó su marca en el orillo. Tal vez por eso, llamó la atención que, en su actuación del jueves pasado durante la ceremonia de apertura del Mundial de Rusia, donde cantó varios de sus grandes éxitos, mientras interpretaba “Rock DJ”, mostrara su dedo mayor a cámara en el clásico gesto de “fuck you”.
Como, además, en ese momento alteró la letra del tema para decir “I did this for free” (hago esto gratis), se expandió la polémica acerca de los motivos por los cuales la estrella había apelado a ese recurso para llamar la atención. Hay quienes dicen que lo hizo en respuesta a los que le sugerían que no debía prestarse a actuar para un país donde predomina la homfobia. Pero también podría expresar su versión personal de la Guerra Fría: mientras en Estados Unidos su música nunca tuvo la repercusión que merecía, en Rusia lo consideran entre sus artistas internacionales favoritos.



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