Por acción u omisión, la Provincia mostrará sus cartas

La empresa estatal y el sindicato lucifuercista reanudarán hoy las negociaciones, en una nueva audiencia ante el Ministerio de Trabajo. Con el gremio herido el su orgullo, la Provincia revelará en su actuar si busca reconducir el conflicto o echar más leña al fuego.



Por Felipe Osman

La Provincia ha llegado a una posición dominante en el conflicto que -hace ya casi 3 meses- sostiene con uno de los gremios más poderosos de Córdoba (sino el más), el Sindicato de Luz y Fuerza. A lo largo de la porfía, el Centro Cívico ha logrado imponer un nuevo marco regulatorio para el sector eléctrico, e incluso avanzar sobre algunos privilegios que el anacrónico convenio colectivo de Luz y Fuerza concede a los empleados.
A modo de ejemplo, redujo la prebenda según la cual los trabajadores de Epec no debían pagar nada por sus consumos mensuales de energía eléctrica hasta superar los 200 kv (kilovatios) mensuales, y sólo debían pagar el 20 por ciento de los consumos excedentes. Según la nueva normativa los empleados gozan de una cuota de 150 kv sin costo, y deben pagar la totalidad de los consumos excedentes.
Pero además eliminó los aportes que la empresa debía hacer a al fondo compensador (basándose en nueva jurisprudencia del Tribunal Superior de Justicia que entiende que estos no son obligatorios para el empleador) y derogó la franquicia, contenida en el convenio, que reservaba gran parte de los puestos que quedarán vacantes en la empresa para allegados al sindicato; principalmente, hijos de los empleados de Epec, instaurando una suerte de “casta” según la cual la forma de conseguir trabajo en la empresa estatal era ser hijo de uno de sus empleados.
Vale decir que estos cambios fueron impuestos a través de leyes sancionadas por la Legislatura provincial, que chocan directamente con disposiciones contenidas en el convenio colectivo de Luz y Fuerza, y tanto desde el sindicato como desde la oposición se ha señalado que estas modificaciones serían ilegales. Resta saber aún que dictaminará la Justicia. Aún así, los cambios (por ahora) rigen.
El plan de lucha desatado por el gremio ha variado en su intensidad, pero se ha sostenido a lo largo de las semanas intercalando días de paro con un permanente “quite de colaboración” y “trabajo a convenio”. Y esto no ha resultado inocuo para la empresa.
Si bien el Ministerio de Trabajo, la Ley de Servicios Esenciales, y su órgano de contralor, la Comisión de Garantías Técnicas, han “encorsetado” al sindicato estableciendo las dotaciones de personal mínimas que este debe garantizar a la empresa para prestar un servicio considerado de primera necesitad, el trabajo a convenio ha afectado la medición de los consumos, imposibilitando la facturación del servicio en el mes pasado, causando (o acentuando) el desbalance financiero que atraviesa Epec.
Pero ante este desajuste, la empresa optó por pagar sólo una parte del salario a los trabajadores, a lo que Luz y Fuerza respondió lanzando un paro que duró desde el 6 hasta el 12 de junio. En negociaciones con la Provincia, esta logró que el gremio levantara la medida incluso antes de que la compañía abonara el faltante de los sueldos. Algo inédito.
La asamblea en la que se decidió volver a los puestos de trabajo duró más de cuatro horas. Aparentemente, la conducción no lo tuvo nada fácil para lograr que sus representados –completamente disgustados- aceptaran dar el primer “gesto” y deponer la medida. Gran parte de ellos preferían continuar con el paro.
Para lograrlo, el Panal no concedió nada. No dio marcha atrás con ninguna de las medidas que buscan reducir costos derogando privilegios que el convenio lucifuercista asegura a sus trabajadores. Tan sólo cumplió con la promesa de asegurar que la empresa depositaría el faltante de los salarios de mayo, una vez que el gremio levantó el paro.
Ambas partes del conflicto, Epec y el sindicato de Luz y Fuerza, se sentarán a negociar hoy, otra vez, ante Omar Sereno, titular del Ministerio de Trabajo. La postura que la Provincia adopte esta tarde develará -por acción, o por omisión- cuáles son sus intenciones.
Si lo que busca es una reconducción del conflicto, deberá negociar. Y negociar siempre implica que cada parte ceda algo, para beneficio de ambas. En este caso, el beneficio que la Provincia sacaría sería empezar a trazar una ruta al cabo de la cual, se espera, se encuentre una solución a la porfía.
Sin embargo, también existe la posibilidad de que desde el Panal se esté pensando ya en clave electoral, y se entienda más redituable -en términos políticos- intensificar el conflicto con un gremio tan antipático para el electorado como el de los empleados de Epec. En ese caso, mantendrá una posición inamovible, sin ceder nada frente a las exigencias del sindicato.
No obstante, otro debería estar en los cálculos. La CGT ha llamado a un paro para el lunes próximo, y los principales gremios de Córdoba han confirmado su adhesión. Entre ellos, la UTA (transporte), el SEP (empleados públicos), la Uepc (docentes) y, probablemente, el Suoem (municipales). La convocatoria está destinada a reclamar en contra de las medidas económicas dispuestas por la administración de Mauricio Macri, y no parece conveniente agregar a ese cóctel a un sindicato de Luz y Fuerza enojado, herido en su orgullo, y dispuesto a sumar reclamos en contra del gobierno provincial.



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