Después de críticas del Papa, Ñáñez pidió “no agredir la vida”

Mensaje del arzobispo cuando los senadores deben tomar una decisión.



Por Alejandro Moreno
amoreno@diarioalfil.com.ar

El arzobispo de Córdoba, Carlos Ñáñez, dedicó su homilía dominical al aborto, justo después de que el proyecto de ley para despenalizar esta práctica recibiera media sanción de la Cámara de Diputados, lo que valió a los diputados un severo reproche del Papa Francisco, quien la consideró propia del nacismo.
Siempre con el lenguaje diplomático que caracteriza a la Iglesia, Ñáñez dejó bien en claro que espera que los senadores nacionales voten en contra de la legalización del aborto. “Podemos pedir porque en nuestra patria se cuide, se respete, se proteja, se defienda toda vida, también la que es frágil”, afirmó en referencia al niño que crece en un embarazo.
Los senadores nacionales de la provincia de Córdoba son el peronista Carlos Caserio, la macrista Laura Rodríguez Machado y el juecista Ernesto Martínez, quienes en sus primeras declaraciones públicas por este tema han sido lo suficientemenet grises como para generar dudas acerca de la posición que habrán de adoptar en el recinto cuando deban votar por el sí o por el no.
El arzobispo dijo que se debe “poner de relieve el valor inmenso de la maternidad”. Además, énfatizó que “el comienzo de la vida humana, que es apenas una célula, tiene también un desarrollo inexorable si no es interrumpido, si no es agredido”.
“Y esto -siguió- nos lo dicen la genética, la biología, la medicina; incluso la psicología, porque se habla de un diálogo inefable entre la madre y el niño que se va gestando en su seno”. “Antes de que vea la luz, hay una comunicación intensa, afectiva, rica, entre la madre y el niño por nacer”, agregó.
Para Ñáñez, “reconocer esto no es simplemente adherir a un dogma, esto lo dice la ciencia. A esa ciencia la fe la ilumina y la ratifica. Pero es la ciencia la que va diciendo que desde el origen hay una vida humana que tiene que ser respetada, protegida, cuidada, defendida”.
“Toda la vida -precisó-, desde la concepción hasta su fin natural”, debe ser defendida. Y llamó a “festejar la vida, porque un niño que viene al mundo no es un problema, es un don de Dios”. “Se lo pedimos al Señor Jesús, a la Virgen Santísima y a San José que intercedan para alcanzarnos esta gracia”, afirmó.

El Papa
Cabe recordar que días atrás, el papa Francisco dijo que algunos casos de aborto plantean “lo mismo que hacían los nazis para cuidar la raza pero con guantes blancos”, y opinó que resulta “una atrocidad”, el hecho de “tirar un inocente para resolver una vida tranquila”.
“El siglo pasado todo el mundo era escandalizado por lo que hacían los nazis para cuidar la pureza de la raza. Hoy hacemos lo mismo pero con guantes blancos”, denunció el pontífice en el Vaticano.
“Está de moda, es habitual. Cuando en el embarazo se ve que quizás el niño no está bien o viene con cualquier cosa: la primera oferta es ‘¿lo tiramos?’. El homicidio de los chicos. Para resolver una vida tranquila, se tira un inocente”, expresó.
La declaración del pontífice se da horas después de que en Argentina se votara la media sanción de un proyecto de legalizar la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana catorce.
“Cuando de chico la maestra nos enseñaba lo que hacían los espartanos cuando nacía un niño con malformaciones: lo llevaban al monte y lo tiraban para abajo para cuidar la pureza de la raza. Hoy hacemos lo mismo. Una atrocidad”, denunció.
“Que los hijos se reciban como vienen, como Dios los manda, como Dios permite”; pidió.



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