Diputado, José Ingenieros te llama

El debate por el aborto nos dejó una muestra de lo mejor y lo peor de nuestra clase política, impulsándonos a la reflexión de qué mandamos a Buenos Aires adentro de la lista sábana.



Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

El desempeño de los diputados cordobeses no pasó desapercibido para los que siguieron el debate desde su inicio. Orgullosos, dejamos en claro que aunque pase el tiempo, acá sigue habiendo más iglesias que universidades.
A nadie se le debe haber pasado por alto que la mayoría de nuestros diputados, haciendo honor a aquella tradición del interior profundo, decidió rechazar el proyecto. Por supuesto que hubo algunos que estuvieron a la altura de la situación y demostraron que se puede legislar hacia adelante.
Olga Rista y Brenda Austin dejaron en claro que las mujeres radicales muchas veces son más fuertes que los correligionarios que se la pasan dirimiendo internas. Por suerte para todos, tuvieron argumentos sólidos y palabras justas, exhibiendo que la convicción no sólo se manifiesta con la voluntad de imponerla por la fuerza.
Entre los oradores del oficialismo nacional hay varios anotados para ir a pelear por algo el año que viene. Mestre, Negri, Baldassi, Massot, todos están dispuestos a anotar su nombre en alguna boleta para disputar un tramo ejecutivo.
Mestre y Baldassi son nacidos y criados, hay que contarlos entre los nuestros. Negri ya podríamos decir que es cordobés, habiendo pasado más años entre nosotros que en su Entre Ríos natal. Pero de Massot es más difícil hacerse cargo. Bonaerense de origen, su vínculo con Córdoba es alguna foto que debe conservar de cierta novia que supo tener en la provincia. Eso y que lo eligieron por integrar una de las peores herencias de nuestro sistema electoral, la lista sábana.
Aunque no haya caído en nuestras tierras como tantos hijos de porteños que vienen a las sierras a desintoxicarse o a encontrarse con su costado místico, lo mismo ha logrado sacarle provecho al poco tiempo que ha pasado en nuestras calles, entre las que seguramente no se podría orientar fácilmente.
Pese a ello, no vamos a negar que algunos cordobeses se habrán sentido representados ante la oposición al proyecto que hizo el jefe de la bancada del PRO. Mientras parte de su bloque daba ejemplos de países del primer mundo que se habían animado a dar el paso, a él sólo le faltó pedir por la mutilación genital femenina que seguramente vio en su año de mochilero en África.
En su discurso fue capaz de decir que “nunca en democracia nos animamos a tanto, ni en democracia ni en otra cosa”. Al ser increpado por el habitualmente impresentable Juan Cabandié, le respondió “ni siquiera entonces nos animamos a tanto”.
En su brutal argumentación pro-vida fue capaz de decirle eso a un diputado que fue expropiado durante la última dictadura militar, la misma por la que su tío debió rendir cuentas ante la justicia. No sólo eso, sino que además fue capaz de hacerlo en primera persona del plural, que oportunamente pueda ser reinterpretada como “los argentinos” o “los que gobernamos”, según quien pretenda utilizarla en su favor.
Los cordobeses debemos hacernos cargo de lo que decidimos enviar al Congreso a legislar por nuestros intereses. Las listas sábana han sabido funcionar como un excelente refugio para personajes que en la votación de ayer no supieron interpretar los cambios de época, lo que despierta la incógnita sobre la posibilidad de que estén debidamente capacitados para legislar sobre los desafíos del siglo 21.
En su prólogo a “Las fuerzas morales”, el siempre rebelde José Ingenieros dejó asentado que esperaba tener la dicha de morir antes de envejecer, refiriéndose al fuego de los ideales que moviliza a los jóvenes.
A juzgar por las expresiones de algunos de nuestros diputados, quizás para ellos ya sea tarde. La vejez parece haberlos alcanzado con demasiada facilidad.



2 Comentarios

  1. Una nota totalmente subjetiva y espantosa. Que ud difiera con la postura tomada por algunos diputados no le da el derecho a arrogarse la verdad. ¿Quien es usted acaso para creerse dueño del conocimiento absoluto? Piense lo que usted quiera en sus intimas convicciones, pero si va a dedicarse a redactar en un medio informativo/periodístico, minimamente tenga respeto por quienes no estamos a favor del proyecto de despenalizacion, que no somos ni retrógrados, ni ignorantes, ni ultra católicos, sino que solo somos gente que a diferencia de usted, y por suerte, creemos que la despenalizacion del aborto no es solución a este conflicto. Saludos.

    • Este tipo es un soberbio progre. O un progre soberbio. Lo que es mas o menos lo mismo. Y de mirada porteña. El se automenciona como el “progreso”, diríamos como el de los que “adelantan”. Y por eso se para mirando hacia el lado del Río de la Plata, desde donde se ve, en lontananza Europa. Mirada sarmientina. Liberalona y jacobina. Copión de de ideas extranjeras, que “siempre” van a ser mejores que las propias. Sobre todo si provienen del interior federal.
      No es casual que el 50% de los votos a favor hayan surgido de la CABA y Buenos Aires. Boher los admira. Tampoco que el FPV haya aportado 54 votos y el radicalismo (alfonsinista) con Negri, Rista y Austin hayan puesto mas de 25. Tampoco le importan las sospechas sobre las remisiones y promesas de fondos a algunos gobernadores. Los diputados pampeanos admiten (a confesión de parte…) haber hablado con Verna (gobernador) has las 5 o 6 de la mañana. Y que ese mismo día se publicaran las resoluciones que transferían 400 millones a la Provincia de La Pampa. Tampoco importan los millones de U$S que Planned Parenthood puso para FUSA, Fundación Huésped, CELS, etc., todas organizaciones abortistas. Pero claro, algunos vicios son bueno y otros malos, según como y desde donde los mire.
      Después de esto, es totalmente posible que el escriba de libelo nos considere, a los que pensamos en que la vida es lo mas valioso, venga como venga, los que pensamos en la necesidad de construír una Nación sobre la base de valores constitutivos y consagrados, propios de nuestra identidad y no importados, seamos considerados retardados dignos de ser descartados o “abortados”.

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