Perfilando las posturas en el debate por el aborto

Dejando de lado los lugares comunes, una lectura sociológica puede ser reveladora respecto a lo que moviliza a los legisladores de cada distrito.



Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

Finalmente llegó el día en el que los diputados tratarán el tema del aborto en la Cámara. Pasaron los discursos de la comisión, los aprietes, las chicanas, las consignas estériles. Aunque la votación sigue cerrada, la posibilidad de dar el debate ha demostrado que la sociedad ha madurado respecto a lo que se necesita para consolidar una democracia.
Desde que Macri tuvo su giro feminista hace poco más de tres meses, la sociedad no se mostró indiferente al debate que acababa de ser habilitado por el presidente. Rápidamente se dividieron los bloques, integrándose con legisladores de partidos muy diferentes.
Aunque se insistió en numerosas ocasiones sobre el sentido que la problemática tiene para las mujeres, una lectura sociológica puede ser reveladora respecto a lo que moviliza a cada legislador.
Ese primer lugar común, el de la insensibilidad masculina frente al sufrimiento de las mujeres es desmentido si tenemos en cuenta cómo se han expresado hasta el momento los responsables de la votación. El 46% de las diputadas y el 43,5% de los diputados se han manifestado a favor del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo.
Si tomamos la postura contraria, la primacía femenina se mantiene, ya que el 48% de las diputadas y el 45,5% de los hombres se ha manifestado en contra del proyecto. Tal vez por tratarse de una problemática que afecta mayormente a las mujeres es que hay menos indecisas que indecisos en las horas previas.
La división más clara que se observa es respecto a la distribución geográfica de las preferencias. Las zonas más vinculadas con el mundo desde un punto de vista económico, social y cultural son mayoritariamente favorables a la despenalización. En ese lote se encuentran provincia y ciudad de Buenos Aires y Entre Ríos.
La lejanía con el puerto y las grandes urbes conspira contra el el proyecto, siendo las provincias del norte y de la franja andina las que presentan los niveles de oposición más elevados. Sociedades más tradicionales, más religiosas y menos dinámicas políticamente. Entre estas se encuentran Salta, Jujuy, Catamarca, San Juan o Formosa.
Las que reparten los votos son las que tienen ciudades más grandes, que compensan con el progresismo urbano esa presión conservadora que llega desde el interior de su territorio. En este grupo están Mendoza o Tucumán, en las que la oposición al proyecto se impone, aunque no por un elevado margen.
Analizando los datos oficiales sobre problemática de embarazo adolescente, embarazos no deseados, abortos clandestinos, mortalidad infantil o necesidades básicas insatisfechas, el arco norte del país deja a las claras que es a donde no llegan las políticas de educación y prevención.
La patagonia presenta un escenario diferente, con la mayor parte de los legisladores apoyando el proyecto de despenalización. La única provincia abiertamente en contra es Chubut, mientras que Santa Cruz y La Pampa están empatadas, con diputados indecisos que pueden inclinar la balanza para cualquiera de los lados.
El caso de Santa Fe es de una paridad cerrada, con leve ventaja de la opción en contra. El caso de Córdoba es extraño, con un electorado mayoritariamente urbano, integrado al mundo y con una de las universidades más importantes del país.
La abrumadora supremacía del rechazo al proyecto sólo puede explicarse por el perfil de los hombres que ha enviado Córdoba, mayoritariamente del interior de la provincia o de los sectores conservadores urbanos. En ese sentido, nuestros representantes parecen llegados desde el norte por el Camino Real, en lugar del sudeste porteño que se abre al mundo.
Pase lo que pase, la votación hará historia. Por el perfil de los indecisos, probablemente se repartan con una leve ventaja para los que se oponen, impidiendo que el debate llegue a los senadores.
Si se impone el rechazo, un tema que era marginal en las plataformas electorales quizás cobre relevancia para las elecciones del año que viene. Será cuestión de esperar para ver cómo actúan los diputados.



1 Comentario

  1. Con la versión de siempre reaparece el periodista cordobés de mirada porteña.
    Es verdad, la propuesta por aborto es “un problema de las burguesías citadinas” al decir de la Dip. Carmen Polledo. El puerto y sus adláteres, siempre miraron y admiraron a Europa desde el puerto. Y le dieron la espalda a la Nación, al interior federal que aportó y aporta gestas heroicas a la construcción nacional.
    Salvo el 17 de octubre, los grandes acontecimientos y luchas desde el siglo 19 tuvieron protagonismo y desarrollo en el país profundo.
    Solo la alcahuetería, la cobardía y los contubernios frustran la unidad argentina en pos de la grandeza que esperamos.
    Mientras tanto, los mercenarios funcionarios, legisladores, dirigentes, periodistas, etc. siguen siendo funcionales a los sectores de la pequeña burguesía “ilustrada” siempre servil a los intereses extranjeros.

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