CPCE: El tipo de cambio alto ayudará a corregir problemas

La salida de dólares fue deteriorando la economía y que los precios desalineados heredados del kirchnerismo buscaban corregirse vía endeudamiento.



Por Gabriela Origlia

Para el CPCE las inconsistencias entre la política externa, la fiscal y la monetaria desembocaron en los problemas de la economía. La conclusión es que la salida de dólares fue deteriorando la economía y que los precios desalineados heredados del kirchnerismo buscaban corregirse vía endeudamiento. “Para equilibrar el sector externo había que subir el tipo de cambio”. Ayer el Central intervino en el mercado de cambios. El presidente José Simonella no desestimó que haya inversores que vuelvan apostar a que los riesgos de devaluación sean menores que la tasa que propone el Central.
Los economistas analizaron que las exportaciones crecen al 11% interanual movidas por combustibles y manufactura de origen industrial; la contracara son las importaciones (21%) en las que vehículos y bienes de consumo son las que más suben. Los dólares que entran son menos que los que salen; si el tipo de cambio se plancha hay más incentivos a importar que exportar. “El saldo del déficit comercial saltó; el rojo acumulado a abril es de 164%”, explicó Víctor Peralta. En el caso de liquidación de divisas del sector agroindustrial en mayo de 2016 se había liquidado el 46% del total anual; en 2017 el 43% y este año 37%. “El que podía sostener más tiempo lo hacía esperando una mejora de tipo de cambio, otra consecuencia del dólar planchado”.
Para Simonella, la baja gradual de retenciones no incentiva la venta de cosecha; su propuesta es cambiar el formato: bajar de una sola vez el 5% para acelerar la oferta de dólares. “Hay que honrar el compromiso asumido pero bajo otro modelo”.
El tipo de cambio real en la devaluación de 2014 llegó a un índice de 114,8; en diciembre de 2015 llega a 102,8. “Hoy estamos a 105,9, nueve puntos debajo de 2014. Todo esto apunta a que los déficits que traemos iban a profundizarse si no se empezaba a corregir el precio del dólar”.
Por otro lado, aumentaron las salidas de dólares por pagos con tarjetas en el exterior; pago de intereses por obligaciones del Estado y las empresas; giro de utilidades al exterior (creció fuerte en 2016 cuando se liberó la posibilidad) y saldo de servicios de turismo y viajes. “La salida de divisas se agudizó por los movimientos de personas físicas; la aspiración con un tipo de cambio más alto la aspiración es a que salgan menos argentinos y lleguen más extranjeros”, apuntó Simonella. Lo que dinamiza el déficit en cuenta corriente se explica por salida de dólares por turismo y tarjetas.
El financiamiento externo es la forma de sostener esta salida de dólares: el gobierno nacional aumentó su participación en un contexto creciente de deuda, al igual que el Banco Central. Del 61% de deuda del gobierno, un cuarto es préstamo a largo plazo; 68% es títulos a largo plazo y 7,3% de títulos a corto plazo.
El sector externo, graficó Peralta, tiene problemas derivados por inconsistencias cambiarias y tributarias. A esa realidad se le suma un creciente peso de los intereses: 100 mil millones de pesos a abril. “El déficit no estaba controlado y sumaba volatilidad al tipo de cambio y a las decisiones de inversiones”. El gasto inflexible ronda el 80% del total, por lo que el ajuste puede hacerse por transferencias a las provincias, subsidios (lo que más esfuerzo registra) y gastos de capital.
Por el lado del sector monetario, la posición de Lebacs fue creciendo hasta representar 117% de la base monetaria a mediados de mayo. Después de la baja de posición de liquidez que hace el Central, los bancos “salieron a aprovechar las Lebacs”. El pago de intereses en dólares baja de US$1200 millones a US$1000 millones por mes, la devaluación la licua. En la primera devaluación de Cambiemos la tasa llegó al 38% y llevó casi un año bajarla 10 puntos; en la de este año subió a 40%. Peralta proyectó que irá reduciéndose en los próximos seis meses pero dependerá de la tasa de inflación más que de la renovación de Lebacs. Simonella planteó que para que se pierda interés en la Lebacs es que se defina sólo como un instrumento de regulación monetaria. “La captación de inversores quedará en manos de lo que ofrezcan los bancos o de un bono del Estado vía Finanzas”, dijo. La base monetaria creció fuerte pero no para consumo de bienes: la demanda de dinero se convalidaba con la demanda de Lebacs y dólares.
La conclusión es que la salida de dólares fue deteriorando la economía y que los precios desalineados heredados del kirchnerismo buscaban corregirse vía endeudamiento. “Para equilibrar el sector externo había que subir el tipo de cambio”. Ayer el Central intervino en el mercado de cambios. Simonella no desestimó que haya inversores que vuelvan apostar a que los riesgos de devaluación sean menores que la tasa que propone el Central.



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