Macri alienta, junto a CFK, “Gioja Conducción”

El justicialismo nacional está enredado en una madeja de la que no sabe cómo salir. Hay semanas en las que parece que la versión “federal” (o republicana, como le gusta denominarla a Juan Schiaretti) se alzará con el poder del partido, pero hay otras en que los peronistas K avanzan casilleros innegables, pese a todos los tropiezos que han vivido en los últimos dos años.



Por Pablo Esteban Dávila

Gioja
Cristina Kirchner, Mauricio Macri y José Luis Gioja.

El justicialismo nacional está enredado en una madeja de la que no sabe cómo salir. Hay semanas en las que parece que la versión “federal” (o republicana, como le gusta denominarla a Juan Schiaretti) se alzará con el poder del partido, pero hay otras en que los peronistas K avanzan casilleros innegables, pese a todos los tropiezos que han vivido en los últimos dos años.
Todo indica que la actual semana será las de este último tipo. El congreso peronista reunido el pasado sábado a instancias de José Luis Gioja marcó el retorno de la ofensiva kirchnerista, convocando al 67% del total de los congresales de la fuerza en el microestadio de Ferrocarril Oeste, en la Capital Federal.
No fue, visto desde el punto de vista numérico, un cónclave desangelado. Al menos desde lo formal, es un indicio que el manejo del PJ se encuentra todavía en manos de quienes reconocen a Cristina Fernández como su líder indiscutida. A los federales – republicanos les queda un largo trecho por recorrer para desalojarlos de sus posiciones partidarias.
Gioja, el presidente intervenido por María Romilda Servini, quiso medir fuerzas contra la jueza y sus adversarios internos y, en buena medida, salió airoso; de hecho, lució envalentonado. Su apelación acaba de recibir un espaldarazo del fiscal Federal Jorge Di Lello y ahora su futuro depende de la Cámara Nacional Electoral (CNE). Probablemente sea cuestión de días su regreso al poder y el inmediato desalojo de Luis Barrionuevo del despacho que ocupa en Matheu 130 de la ciudad de Buenos Aires. Si tal cosa ocurre, el kirchnerismo volverá a conducir la principal fuerza de oposición.
Previsiblemente, no asistieron ni los delegados de Córdoba ni los de Salta, ni tampoco la mayoría de los mandatarios del PJ. Sólo estuvieron los gobernadores de Formosa (Gildo Insfrán), de San Luis (Alberto Rodríguez Saa) y de Santa Cruz (la inevitable Alicia Kirchner). Como punto a favor de los organizadores, se dejó ver entre los asistentes el exgobernador Felipe Solá, aparentemente dispuesto a desandar el camino que lo arrojó a los brazos de Sergio Massa y reestablecer, con su presencia, los puentes que supo romper con el kirchnerismo. Es una clara demostración de la dialéctica imperante en el movimiento, incapaz de encontrar una síntesis aceptable para la diáspora que lo debilita.
El congreso fue, y debe ser dicho sin ambages, un revés para la Liga de Gobernadores y una buena noticia para la expresidenta. Esto significa, por carácter transitivo, un claro beneficio para Mauricio Macri y su estrategia de mantenerla como su principal contrincante. “Mejor herida que muerta”, es el criterio político que enarbola Jaime Durán Barba y al que adhiere sin fisuras el ala política del macrismo. Si lo ocurrido el sábado en el PJ es un preludio de la candidatura de Cristina en 2019, la reelección de Macri se encuentra a la vuelta de la esquina.
La magnitud del peligro que se cierne sobre la Liga no debería ser soslayada. En el hipotético caso que la Cámara devolviese la presidencia a Gioja, los gobernadores se quedarían sin un indispensable punto de apoyo para presentar un candidato que pudiese reclamar el monopolio de la fe peronista. Si no estuviesen dispuestos a disputar el liderazgo partidario mediante elecciones internas, deberían pensar en un sello alternativo y de dudoso pronóstico o, en el peor de los casos, mendigar una solución de compromiso a Sergio Massa. No son alternativas glamorosas para gente que se encuentra jugada a terminal con la anomalía del kirchnerismo.
No es la misma situación la de Cristina. Se dio el lujo de gobernar durante ocho años con un justicialismo anoréxico y vaciado de vida interna. Además, en las últimas legislativas, su opción fue fundar una agrupación nueva, Unidad Ciudadana, de modo tal de aventar cualquier tipo de disputa en torno al sello oficial. En otras palabras, el comando del peronismo, para ella, es sólo un dato más para sus ambiciones. Si termina lográndolo, tanto mejor; de lo contrario, su vida política continuará más o menos como hasta ahora.
Otro dato interesante fue que el cónclave constituyó una mesa de acción política, un verdadero clásico de este tipo de convocatorias. Su integración es monolíticamente kirchnerista, lo cual augura predecibles monsergas y apelaciones a la patria, pasando por condenas varias al neoliberalismo y al gobierno. En este sentido, el reciente acuerdo con el FMI cayó como anillo al dedo. Fue uno de los temas más zaheridos por la concurrencia y, de seguro, constituirá la piedra de toque de sus ideólogos hacia adelante.
Es el acuerdo con el Fondo Monetario la actual divisoria de aguas. Aunque los gobernadores sepan que fue la única salida a mano del gobierno nacional (y, tal vez, la mejor, aunque jamás lo confesarán), no pueden respaldar abiertamente el entendimiento. De hacerlo, caería la anatema también sobre ellos, especialmente desde buena parte del partido al que necesitan seducir. Claramente no es la misma situación del sector K. Para éste, el FMI es un demonio oportunamente conjurado por Néstor y al cual Macri ha vuelto a convocar para desgracia de los argentinos. Además, y lo que para ellos es lo más relevante, la foto del presidente con Cristine Lagarde es la verificación de la profecía autocumplida, el símbolo que necesitaba la militancia para terminar de señalar el carácter antipopular que ha adquirido la Casa Rosada desde diciembre de 2015.
Es una visión equivocada, por supuesto, pero que tiene el mérito de la condensación significante. Macri es el FMI; FMI o patria; patria o Macri. No hace falta más, suficiente para articular una antípoda vivaz al proyecto de Cambiemos. El congreso de Gioja cayó, desde esa perspectiva, en el momento justo, para desesperación de la prudencia que orienta los pasos, obligadamente sinuosos, de la Liga.
No se trata, por supuesto, de que los gobernadores sean los discípulos vergonzantes del presidente y que, aunque les guste, se repriman de apoyar las tratativas con el Fondo. Nada de eso. Sucede que ellos también tienen sus propios problemas, casi todos derivados de estructuras estatales insoportablemente pesadas e improductivas -piénsese sólo en el caso de EPEC como uno de múltiples ejemplos-. Tienen que ajustar para sobrevivir (exactamente igual que debe hacerlo la Nación) por lo que, si alguien les “impone” tal obligación, la coartada siempre los favorecerá.
Además, no puede soslayarse el hecho de que buena parte de la Argentina respalda cualquier iniciativa que tenga que ver con reducir el peso del Estado sobre la economía. Durante los años de Néstor Kirchner y su esposa, la administración pública cuadruplicó el crecimiento poblacional, mientras que la actividad privada fue sistemáticamente castigada y perseguida. En la actualidad, apenas un puñado de argentinos financia a la mayor parte del país, una situación insostenible.
Para el combo político integrado por quienes apoyan decididamente al presidente y por aquellos que por nada del mundo desean el regreso de su antecesora (dos universos que no siempre coinciden), el FMI es el facilitador de lo que, de una vez por todas, debe hacerse en la Argentina. Macri lo sabe; es su última carta. No es casual, por lo tanto, que aliente desde la tribuna, junto a Cristina, los afanes de Gioja por regresar a la conducción pejotista y con ello, a las locuras tan típicas de los K.



3 Comentarios

  1. Lo gracioso, fuè ver como “posible candidato” del Peronismo K, a Felipe Solá, el mismo que se jactaba de haberle ganado junto con De Narvaez y Macri a Nestor Kirchner en las Legislativas Bonaerenses en el 2009. Es cierto que tambièn comparte el espacio, Sabatella y Yasky, precisamente los mismos que en el 2009 decían : Somos una fuerza absolutamente autónoma. No somos parte de la oposición que con Macri, De Narváez, SOLÁ, Carrió, la UCR y Cobos quiere volver al pasado y promueve por derecha el viejo bipartidismo. TAMPOCO ESTAMOS CON EL OFICIALISMO, QUE TIENEN SU LIMITE EN LA ESTRUCTURA PERIMIDA Y CORRUPTA DEL PJ.”https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-123669-2009-04-22.html
    Parece que para estos dirigentes, de pronto el PJ se convirtió en una fuerza “innovadora y progresista” y hasta “amnistiaron” a Felipe Solá. ¡FARSANTES, no resisten los archivos!

  2. Cesar V.q comentario innecesario.y poco original.archivo.dale.tirame un nombre q resista archivo.si pretendes descalificar asi…

  3. icardi: ¿Y si es la verdad? ¿O acaso los ARCHIVOS MIENTEN? Se supone que quienes defienden IDEOLOGIAS, lo hacen sin especulaciones sino aferrados a la COHERENCIA DE VIDA y por su TESTIMONIO POLITICO, aunque ello implique NO LLEGAR NUNCA al poder, tal como lo hacen los de izquierda unida por ejemplo. Al final tienen razón aquellos que consideran que LA POLITICA es un chiquero y que como TODOS estan embarrados, hay que “hacer de cuenta” de que son “puristas”. De ser así hasta “aguantar los trapos” es una gran farsa.

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