Blindado por Tamarit, Juri encara CRES con pocos obstáculos

Las centrales gremiales buscarán visibilidad en la Conferencia Regional de Educación Superior, pero el kirchnerismo está condicionado para protestar por el protagonismo del ex Rector.



La UNC comienza hoy una de las semanas más álgidas del calendario de este año, con el inicio de las actividades de la tercera Conferencia Regional de Educación Superior (CRES 2018). Esta tarde, el estadio Orfeo Superdomo será el lugar de cita para los más de 10 mil universitarios inscriptos como participantes, entre docentes, investigadores, estudiantes, funcionarios y ministros de toda América Latina.
El rector de la Casa de Trejo, Hugo Juri, fungirá como anfitrión de los máximos exponentes de la educación superior latinoamericana, con muchos de los cuales mantiene estrechos vínculos desde las dos ediciones anteriores de la CRES: La Habana (Cuba) en 1996 y Cartagena de Indias (Colombia) en 2008.
Entre los objetivos del médico radical se encuentra consumar los acuerdos necesarios para expandir su agenda de reforma académica a toda la región. Desde su segunda llegada al Rectorado de la UNC, en 2016, Juri se autoimpuso la tarea de materializar los proyectos que ya había planteado a finales de los 90, en su primer mandato. Créditos académicos, bachillerato universitario y reconocimiento de trayectos y títulos son los pilares sobre los que el Rector levanta su propuesta.
Sus ideas encuentran en general consenso en los círculos académicos del continente; en Argentina, algunos de ellos ya fueron institucionalizados por el ministerio de Educación de la Nación, como el Sistema Nacional de Reconocimientos Académicos. Sin embargo, voces disidentes se han alzado desde algunos sectores del kirchnerismo y de la izquierda trotskista.
Las mayores impugnaciones tienen que ver con una supuesta coordinación entre las iniciativas de Juri y los intereses de “fantasmas” como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el mercado. Esto llevaría, según los objetores, hacia la mercantilización de la educación superior y a planes de estudios dictados por las grandes corporaciones.
Estas críticas se escucharán, principalmente, en boca de las principales centrales gremiales docentes (Conadu y Conadu Histórica), que se harán presentes en Córdoba. Los representantes de los profesores mantienen la negociación salarial abierta con la cartera educativa nacional, y buscan darle visibilidad a sus reclamos protestando en el marco de la CRES.
Desde el frente partidario, las actitudes serán disímiles. Las juventudes de los partidos integrantes del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (Partido Obrero, Partido de los Trabajadores Socialistas e Izquierda Socialista) coordinarían con otras agrupaciones de la UNC para acompañar a los docentes.
En el kirchnerismo, en cambio, las posiciones son distintas. La razón principal es que el ex rector K Francisco “Pancho” Tamarit es, desde 2016, el coordinador de la Unidad Ejecutora CRES 2018, es decir, el principal responsable de su organización. Su designación fue una de las primeras decisiones de Juri al vencerlo en la Asamblea Universitaria, cuando el físico intentaba su reelección y fue derrotado a manos del médico.
La jugada del rector Juri lo blindó frente a las potenciales críticas del principal bloque opositor de la UNC. Si el kirchnerismo universitario, incluyendo a La Bisagra y La Mella, tildase de neoliberal la realización de la CRES, no haría más que autodenominarse con dicho epíteto, puesto que el coordinador Tamarit fue su candidato al Rectorado y el último de sus coroneles en ocupar el principal cargo de la Casa de Trejo.

Reforma académica
La propuesta de Juri tiene, como punto disparador, la instrumentación de los créditos académicos (en la UNC denominados RTF, por “reconocimiento de trayectos formativos”) como unidad de medida para caracterizar materias, trayectos y títulos dictados por instituciones de educación superior.
A partir de estos “ladrillos”, como el Rector gusta llamarlos, se desarrollan otros proyectos. Uno es la entrega de títulos de bachiller universitario a aquellos estudiantes que no completen el plan de estudio de una carrera de grado, pero si acredite un determinado nivel de avance. Esto reduciría virtualmente la deserción y otorgaría una nueva herramienta al estudiante.
Por otra parte, se piensa en el desarrollo de nuevas carreras de pregrado y de grado, así como titulaciones más cortas, que se adecuen a las necesidades particulares de trabajadores de distintas áreas.
Finalmente, el tercer proyecto es el de movilidad estudiantil a través del reconocimiento de trayectos cursados y aprobados en otras universidades. Si esto se aplicase a nivel continental, como el año pasado sugirió el rector Juri, implicaría un progresivo reconocimiento de títulos en toda la región, con la posibilidad de los graduados de ejercer en distintos países con menos complicaciones.



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