JPC baja proyecto de remises periféricos, ¿blooper o ensayo?

Los ediles de la bancada oficialista dieron marcha atrás (en tiempo record) con el proyecto que buscaba repartir 5.000 nuevas chapas para remises “periféricos”, nueva categoría ideada por la propuesta que ayer abortaron en la Comisión de Servicios Públicos.

Por Felipe Osman

Sitiada por columnas de taxis y remises, la Comisión de Servicios Públicos se reunió ayer para avanzar en las conversaciones por la implementación de un nuevo marco regulatorio para “autos de alquiler con chofer”, nombre que lleva el proyecto presentado hace apenas una semana por Lucas Balián, Juan Balastegui, Lucas Cavallo y Mónica Aguilera, ediles de Juntos por Córdoba.
Dentro del oficialismo municipal no se logró unificar criterios en torno a la temática en cuestión. Desde el mismo espacio, Emilio Fonseca ya había diseñado otro proyecto para regular la actividad, pero, aparentemente, no uno que sedujera a sus compañeros de bloque. Sin embargo, lo más llamativo es la velocidad con la que esta segunda iniciativa transitó por el Concejo, dado que, apenas a una semana de ser presentada, ya perdió el apoyo de sus principales ideólogos.
El proyecto presentado en Comisión por Cavallo el martes pasado prevé (o preveía) el otorgamiento de hasta 5.000 nuevas “chapas” para los remises “periféricos”, es decir, remises “truchos” que operan más allá de la avenida circunvalación, en sectores de la ciudad donde los taxis y remises autorizados no suelen aventurarse.
La propuesta fue pensada para resolver un problema real de la ciudad; es verdad que se hace difícil a los vecinos conseguir un vehículo autorizado (taxi o remis) más allá de los confines de la circunvalación; y es verdad que regular esta actividad resulta necesario. Sin embargo, cuesta creer que los concejales de Juntos por Córdoba que impulsaron el proyecto no esperaran fuertes reacciones de los sindicatos que nuclean a los choferes. Repartir 5.000 nuevas licencias en una ciudad que cuenta con, aproximadamente, 7.500 coches habilitados, implica (casi) dividir el mismo negocio entre el doble de partícipes.
Se supone entonces que alguien que se plantea una tarea de esta dimensión no sólo prevé el rechazo que recibirá de los sectores a los que perjudica, sino que además tiene la decisión y la voluntad política de respaldar y llevar adelante su iniciativa. Y, además, de asegurarse ese respaldo en el despacho del intendente.
Pero no ha sido este el caso. En lugar de esto, Lucas Balián manifestó ayer, al iniciar la sesión (con el Concejo rodeado de choferes y algunos delegados presenciando el debate en Comisión), tener la “voluntad política” de no avanzar con el proyecto. Vaya contradicción.
Si Juntos por Córdoba no previó que los choferes se movilizarían y articularían reclamos para rechazar esta iniciativa y, sorprendido, decidió volver sobre sus pasos, deberíamos entender que se trata, sin más, de un blooper de los ediles oficialistas.
Sin embargo el error parecería tan grueso que, probablemente, deba buscarse otra explicación. Cabe la posibilidad de que lo sucedido ayer en la Comisión de Servicios Públicos haya sido, sin más, un ensayo de los concejales para sondear la posibilidad de introducir estos cambios en la regulación sin comprometer al Ejecutivo municipal.
Ya se trate de una “pifia” o de un experimento de prueba y error, está claro que en vísperas del inicio de la campaña electoral lo último que necesita Ramón Mestre es abrir nuevos frentes de conflicto, y menos aún con actores interesados diversos y de peso que, tras cartón, no cuentan con una personería unificada, como los choferes de taxis y remises, los dueños de las licencias para la prestación del servicio y los empresarios del sector.



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