Lábaque reverdece con Atenas

El viceintendente hoy puede presumir de sus logros en el “Griego”, en semifinales de la Liga Nacional de Básquetbol, después de superar tiempos de crisis y críticas en todo sentido. A base de gestión pudo levantar su imagen junto a la del club e invitan a soñar a sus hinchas.

Por Federico Jelic

El Polideportivo Cerutti lucía como en los tiempos dorados. La nostalgia invadió a todos. Tribunas colmadas, aliento incesante, sin dudas Atenas parece haber recuperado parte de su historia que lo hizo grande, después de malas cosechas y tiempos de sequías. La victoria ante La Unión de Formosa por 85 a 80 en el quinto y definitivo partido despertó algo más. El conjunto de barrio General Bustos parece haber encaminado su cauce deportivo y también institucional, regresando a las semifinales de la Liga Nacional de Básquetbol después de siete años, más a tono con los pergaminos de sus vitrinas.
Independientemente del resultado final en el campeonato, lo generado por los “griegos” amerita un brindis. Porque se armó un plantel competitivo, luchó desde el llano para ubicarse nuevamente en el protagonismo y en eso es imposible evitar el aporte dirigencial. Tanto el presidente Felipe Lábaque como su hijo el ex base Bruno se pusieron la pesada mochila después de varias frustraciones y en un mar de críticas, encaminaron un proceso que tenía mal aspecto con pálpitos no muy alentadores, para hoy presumir de este presente.
En ese sentido, el viceintendente puede sacar a relucir los alcances de dicha gestión. Eterno líder político de Atenas, hoy en la vida pública, nunca dejó de atender las necesidades del club, y a pesar de que pasó por varias tormentas, puede disfrutar en el presente la salida del sol, más acorde a la historia.
Sin grandes discursos, porque la retórica nunca fue su fuerte, el “Felo” volvió al llano para refundar el horizonte de la institución. Cuando el diagnóstico figuraba inestable, lo mismo siguió tirando las riendas casi en soledad, porque si algo es carencia en Atenas es la parte política. La escasez de dirigentes nunca le permitió retirarse o dar un paso al costado. Lejos de desobedecer su corazón, dio la cara para cambiar de página, algo que el año pasado era impensado.

En las buenas y en las peores
Que Atenas haya peleado el descenso dos temporadas consecutivas y quedar al margen de la reclasificación era algo parecido a un insulto, un desatino del destino, sin embargo, esa realidad no era indiferente al momento de sequía. El equipo lejos estaba de los onerosos presupuestos que manejan los clubes de las provincias donde los gobiernos apuntan a reforzar el plantel casi a modo de propaganda de sus gestiones, con la vidriera de sus equipos en la máxima élite básquetbol nacional. Santiago del Estero, Formosa, Río Gallegos y Corrientes son fiel reflejo de esas iniciativas. Sólo con pauta provincial les alcanza para cubrir los costos operativos, escenarios que por Córdoba son prácticamente utópicos.
Por eso es que Atenas fue perdiendo terreno. El gobierno provincial hace su aporte que parece ínfimo en proporción a los que destinan otras provincias al básquet y por ende Lábaque tuvo que apelar a los recursos privados como principal sostén financiero. Ante ese panorama, poca fuerza pudo hacer a la hora de las contrataciones sobre todo de los jugadores extranjeros, que perciben sus salarios en dólares.
Casi toca fondo el “Felo” la temporada que evitó el descenso y ningún escudo lo pudo proteger de las críticas. Al ser la cara visible del proyecto, sin renovación dirigencial, no faltaron las acusaciones de cualquier naturaleza sobre su idoneidad en teoría ya perimida y una imagen desgastada. Sin embargo, hoy parece haber reflotado los colores y el semblante general es otro. Mientras los elogios caen principalmente sobre los jugadores y el cuerpo técnico, pocos resaltan el trabajo de la directiva que acertó en las contrataciones y en la logística para levantar otra vez a Atenas. Y en eso Lábaque puede levantar la mano y anotarse el crédito.

Bruno, más aliado que hijo
Con el retiro profesional de la actividad de Bruno Lábaque, es como si el “Felo” hubiera adquirido un brazo más. O dos. Juntos a la par, idearon el equipo y cambiaron la fachada de una vidriera que lucía percudida. Hoy por redes sociales, web y otras plataformas de difusión, los hinchas y socios pueden disfrutar de los alcances de este nuevo ciclo con mayor presencia en los medios y un marketing inusual. El departamento de prensa incorporó material interactivo y eficaz, al punto que hoy todos los periodistas tienen acceso a la información de la institución. Es para elogiar.
Bruno pasó de base a armador general. Parecen sinónimos en funciones basquetbolísticas, pero no lo son. En materia de Relaciones Públicas dio un salto sideral que hoy se puede palpar a simple vista. Entonces Lábaque padre puede descansar (es un decir) sabiendo que mientras cumple sus funciones presidiendo en Concejo Deliberante a la par tiene margen como para profundizar sus ideas fundacionales. Sin embargo, a la hora de los números y las inversiones, el “Felo” se encierra en su despacho, arma y desarma, sin apariciones públicas y con un silencio prudencial, en pos de los objetivos institucionales. Un líder “en mute”, que resiste al paso del tiempo y se reinventa para ser eficiente a pesar de los últimos pasos en falso de los que no figura exento. Es para destacar su perseverancia a pesar de los tropiezos en tiempos de tormenta.



Atenas, verde y amarillo
No faltarán los rumores que indicaran fuerte influencia del presidente Mauricio Macri, uno de sus padrinos políticos, en la gestión en Atenas. De que como figura en la cúpula del ejecutivo comunal de la Municipalidad, puede acceder más fácil a recursos por sus contactos, no obstante, más del 70 por ciento de los auspicios comerciales en camiseta y cancha provienen de la parte privada. Un club con apenas más de 250 abonos anuales y una masa societaria que no logró crecer no puede depender únicamente de los ingresos genuinos y ante esa cruzada, Lábaque todavía mantiene a Atenas vivo y de pie, otra vez en semifinales y con saneamiento.
Claro está que hay aportes de bancos cercanos al oficialismo nacional y otros negocios, pero de todas maneras, está claro que si hoy la ilusión volvió es por el trabajo serio y responsable que se hizo desde el otro lado de la línea de parquet.

Sin recambio
Lábaque es líder de Atenas por capacidad y gestión pero a la vez porque la vida política en el club fue desapareciendo. Nadie quiere hacerse cargo y tampoco ninguno estuvo a su altura. Tras la salida de Eder Baralle y García, solo hubo alternancia con Luis Schenone, propietario del canal de cable Showsport, socio en las transmisiones de los partidos desde hace casi 30 años. Entonces lo bueno y lo malo es de su responsabilidad. No tiene muchos aliados en ese aspecto. Hoy mientras pone cimientos en su carrera política como viceintendente y como uno de los bendecidos del PRO en la provincia, puede disfrutar al saber que su criatura resurge como en los tiempos de gloria. Nada fue gratis. Ladrillo a ladrillo. Gestión y pocas palabras, sin discursos floridos ni promesas incumplibles. Con esa receta el “Felo” recuperó su imagen a la par de Atenas que vuelve ilusionar a todos los cordobeses, esta vez sin Marcelo Milanesio ni el “Pichi” Campana pero con compromiso más un hambre y una ambición fortalecida como combustible principal para esos sueños dorados.