Las Facultades con más poder en la UNC

De cara a las elecciones rectorales de abril próximo, es interesante escrutar el resultado de las elecciones más allá de la emergencia de quién ganó y por cuánto.

Por Gabriel Osman

La “inflación” de Facultades ha sido el recurso histórico en “la Universidad de la Reforma” para mejorar las posibilidades de llegar al Rectorado. Han sido maniobras urdidas por oficialismos de turno para conservar el poder. El caso más flagrante y reciente fueron las creaciones de las Facultades de Ciencias Sociales y la de Ciencias de la Comunicación (en la práctica, significó convertir a Derecho en tres unidades académicas) que impulsó el ex rector Francisco Tamarit.
La inventiva de nuestro “numen” académico no buscaba otra cosa que crear, por cada Facultad nueva, otros 19 asambleístas (Decano y 18 consejeros) para ir a engrosar la Asamblea Universitaria que, antes de la reforma de Hugo Juri y la consagración del sistema de elecciones directas, fungía como “colegio electoral”. Hoy, este engendro quedó convertido en pocos meses en casi un “fósil” político: los 285 miembros de esa Asamblea sólo tienen como cometido las actualizaciones estatutarias.
Esta condición de fósil político no guarda, sin embargo, secreto paleontológico alguno. Los objetivos de multiplicar las Facultades fueron descaradamente transparentes y su significado está sobre la mesa: ampliar la cantidad de Facultades para mejorar las chances de algunos y desmejorar las de otros. No es muy distinto al proceso que inició el menemismo y multiplicó el kirchnerismo con la apertura de nuevas universidades públicas, de dudosa, por lo menos, calidad académica.
Este aumento de unidades académicas no ha tenido como correlato el incremento de la oferta académica, que se ha mantenido inalterable en este proceso inflacionario. Al cerrarse el siglo pasado, la UNC tenía diez facultades y ahora tiene quince. Este crecimiento del 50%, que comenzó cuando se cerraba el siglo XX, ha dejado sí como consecuencia gravosa para los recursos de la UNC el aumento de la planta política y burrocrática. Si bien los 18 consejeros de cada Facultad desempeñan sus cargos ad honorem, los largos planteles de la fauna de funcionarios (decanos, vicedecanos, secretarios, subsecretarios, directores y administrativos) cobran sueldos más significativos. En el reducto de la ciencia y el saber, nadie ha dicho algo sobre el debate público de estos días sobre la urgencia del momento que es achicar y optimizar los recursos fiscales. Sus motivos tendrán.

¿Quien tiene el poder?
El poder electoral ya no lo tiene la Asamblea Universitaria (en la designación de rector y vicerrector) ni los Consejos Directivos (decanos y vicedecanos). En elecciones directas, lo tienen los docentes, estudiantes, egresados y no docentes aunque, por el sistema de ponderación simple, con un impacto distinto según cada unidad académica.
De cara a las elecciones rectorales de abril próximo, es interesante escrutar el resultado de las elecciones más allá de la emergencia de quién ganó y por cuánto. Números entregados por la Secretaría General de la UNC arrojan luz sobre las Facultades que tendrán de aquí en más un peso gravitante en los resultados. Esto, más allá de que haya candidatos con votos dentro y fuera de la UNC, como que el claustro de Graduados -la universidad extramuros- tiene el padrón más grande, con 130 mil egresados.