La rueda imperfecta: el rojo fiscal produce el déficit externo

Cuando el Estado gasta en exceso y se endeuda en el exterior, trae una abundancia ficticia de dólares que induce al desequilibrio de las exportaciones respecto a las importaciones, potencia el turismo en el exterior y propulsa el envío de regalías al exterior.



En medio de las inquietudes que causan la persistencia de la alta inflación, la suba a niveles intolerables de la tasa de interés y la volatilidad del dólar, también emerge como factor de preocupación el déficit externo. Esto es el saldo negativo de divisas que se genera en las transacciones con otros países. En el 2017 llegó a casi 5% del PBI. Por eso, muchos señalan que Argentina tiene un doble problema: alto déficit fiscal y alto déficit externo.
La consultora Idesa plantea que conviene apelar a las cifras oficiales sobre el balance de pago (transacciones comerciales y financieras de la Argentina con el resto del mundo): en el 2017 las importaciones de bienes superaron a las exportaciones en U$S 5.000 millones, el pago de servicios al exterior (fundamentalmente turismo) superó a las ventas en U$S 10.000 millones y el pago de remesas de empresas extranjeras en el país a sus casas matrices y la compra de dólares por parte de argentinos alcanzó los U$S 15.000 millones. El déficit de divisas fue de U$S 30.000 millones.
¿De dónde salieron los dólares para cubrir este desequilibrio? Según los datos del balance de pagos se observa que el Estado nacional y las provincias tomaron deuda externa por unos U$S 34.000 millones para financiar sus déficits fiscales. Las empresas privadas, otros U$S 5.000 millones.
Estos datos muestran que los dólares generados por exportaciones y ventas de servicios a extranjeros fueron muy inferiores a los dólares demandados para pagar importaciones, hacer turismo, pagar otros servicios contratados en el extranjero, atesorar dólares y enviar remesas al exterior. A su vez, también marcan que el desequilibrio fue cubierto con dólares que ingresaron por nueva deuda pública y privada contraída en el exterior.
La diferencia entre el ingreso de dólares por aumento de deuda externa y los que se consumieron por exceso de compras en el exterior fueron unos U$S 9.000l millones que engrosaron las reservas del Banco Central. De aquí que, cuando vende divisas para mitigar la volatilidad cambiaria, no está “rifando” dólares sino simplemente devolviendo a los inversores lo prestado a raíz de que dejaron de confiar en el peso argentino.
El reporte indica que lo más importante son los U$S 30.000 millones que ingresaron por las nuevas deudas contraídas por la Nación y algunas provincias y municipios. El déficit fiscal financiado con deuda externa produce una abundancia de divisas que presiona a la baja el tipo de cambio.
“Si el Estado tomara menos deuda externa el tipo de cambio tendería a ser más alto con lo cual habría más exportaciones y menos importaciones, habría menos turismo en el exterior, Argentina sería más atractiva para los extranjeros y el saldo de remesas sería menos desfavorable ya que habría más incentivos para invertir en el país”, agrega.
En contraposición, cuando el Estado gasta en exceso y se endeuda en el exterior, trae una abundancia ficticia de dólares que induce al desequilibrio de las exportaciones respecto a las importaciones, potencia el turismo en el exterior y propulsa el envío de regalías al exterior.
Para Idesa, el déficit externo no se corrige con proteccionismo sino evitando el excesivo endeudamiento externo por el alto rojo fiscal. Por eso, para reducir el desequilibrio externo hay que reducir el déficit fiscal.
“Las turbulencias de las últimas semanas demuestran el fracaso del gradualismo cansino y señalan la urgencia de acelerar el equilibrio en el sector público. Esto es dejar de postergar decisiones y cortar la gran cantidad de gastos improductivos e inequitativos que pululan en el presupuesto nacional, preservando las acciones estatales que ayudan a los sectores más vulnerables”.
Ya la consultora recordó que el déficit fiscal primario bajó de 4,3% a 3,6% del PBI pero el pago de intereses de deuda pública subió de 1,6% a 2,3% del PBI. Esto implica que el déficit fiscal total se mantuvo en alrededor de 5,9% del PBI.Es decir, la disminución de gastos operativos apenas compensa el aumento en el pago de intereses que genera el creciente endeudamiento.



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