Increíble: Vidal, con los argumentos de Moreno

Uno podía suponer que, tras la derrota del kirchnerismo en 2015, se dejarían de escuchar las tonterías que, en materia económica, fueron moneda corriente entre funcionarios y dirigentes nacionales durante tantos años.



Por Pablo Esteban Dávila

Uno podía suponer que, tras la derrota del kirchnerismo en 2015, se dejarían de escuchar las tonterías que, en materia económica, fueron moneda corriente entre funcionarios y dirigentes nacionales durante tantos años. La llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada y, con él, expertos de variada laya y legítimos pergaminos, auguraban una época de mayor entendimiento de los comportamientos del mercado.
Estas expectativas, lamentablemente, han sido defraudadas. Las recientes turbulencias financieras determinaron el resurgir de antiguos preconceptos, ahora en boca de importantes referentes del oficialismo nacional. Elisa Carrió y María Eugenia Vidal, ambas dirigentes de gran ascendencia sobre la opinión pública, fueron las voceras de respectivas ramplonerías económicas.
La inefable diputada nacional, por ejemplo, aseguró la semana pasada en la Feria del Libro que “hay gente que juega con la patria” y que “quieren hacer un golpe cambiario para destituir a un presidente” y regresar, de tal suerte, al “corporativismo corrupto que destruyó a la Argentina”.
Son acusaciones muy serias, excepto porque son ridículas. El mercado no hace golpes políticos. Sólo persigue sus propios intereses, esto es, maximizar ganancias. De eso se trata el capitalismo. Esto no significa que lo que ocurra en el mercado no tenga consecuencias políticas porque, de hecho, las tiene y suelen ser muy graves, sino que, simplemente, los actores económicos persiguen objetivos mucho más materiales que el poder o las simpatías por quienes integran el gobierno. Lo que suceda a consecuencia de sus decisiones económicas individuales no es asunto que les concierna especialmente.
Hablar de golpe cambiario es desconocer que, en la Argentina, el dólar estaba atrasado (todavía lo está) y que la inflación, derivada del excesivo gasto público, continuará presionando al tipo de cambio a menos que se tomen medidas adecuadas. La causa de lo sucedido es simplemente ésta, con el agregado de factores externos de cierta aleatoriedad, tales como el incremento de la tasa de interés en los Estados Unidos y el buen momento que atraviesa su economía. Buscar en estas circunstancias, todas perfectamente inteligibles y a disposición de cualquier entusiasta, una conspiración es hacer el ridículo, o caer en la lectura de los crípticos manuales de Axel Kicillof, que es más o menos lo mismo.
No es la primera vez que Carrió mete la pata en gran forma. Es un producto típico de la clase política argentina, que renegó acríticamente de las transformaciones en los noventa y que, en sus orígenes, abrevó de un radicalismo sin nociones básicas de la ciencia económica. Mucho más cercana al exministro Juan Carlos Pugliese -aquél que habló a los mercados con el corazón y al que le respondieron con el bolsillo- que a Lucas Llach, la diputada arrastra un crónico déficit en la materia, tal como pudo comprobarse en sus denuncias de la “aduana paralela”, un sonoro papelón del que pocos recuerdan o quieren recordar. Sería aconsejable que, de vez en cuando, se diera una vuelta por los equipos técnicos del PRO para que, con todo desinterés, le explicaran como funciona eso de la oferta y la demanda, los tipos de interés o la economía global.
El caso de María Eugenia Vidal es distinto, porque es una persona joven con una formación económica superior a la de su aliada, algo típico en el macrismo. Sin embargo, este bagaje conceptual no le ha impedido expresar su cuota de oscurantismo. “Hay productos que están aumentando que no tienen componentes importados. Yo pedí un estudio para mostrar quiénes son los empresarios que están aumentando los precios que no tienen componente importado en sus productos, porque no tienen razón para aumentar”, advirtió un par de días atrás, públicamente.
Guillermo Moreno debe estar feliz de contar con tan impensada admiradora. Era Moreno, precisamente, quirn amenazaba con este tipo de estudios a los empresarios que no se allanaban a sus políticas cavernarias. Si alguien quería subir los precios, pues debía mostrarle sus costos. Preguntarle a cualquiera que lo haya frecuentado en sus momentos de esplendor. Vidal ha reivindicado aquel tipo de nociones precapitalistas.
La gobernadora debería saber que no hace falta que suba el dólar para que los precios también lo hagan. “Es la inflación…”, podría recordarle Bill Clinton, aunque prescindiendo, elegantemente, de su famoso epíteto. También podría repasar algunas lecciones básicas, del tipo de aquéllas que enseñan que la inflación es un fenómeno estrictamente monetario (más aún en el caso argentino) y que es el exceso de M1 y el incremento de la velocidad de circulación del dinero lo que la produce por sobre cualquier otra explicación, especialmente de las surgidas dentro del universo conspirativo.
Además, Vidal supuestamente es cultora de la libertad y, dentro de ella, de la económica. Si los empresarios deciden subir los precios, pues están en su derecho, excepto que violen leyes de defensa de la competencia o lleven adelante prácticas monopólicas. Pero para entender en estas conductas (que en nuestro ordenamiento jurídico son ilegales) están las oficinas técnicas de la Nación, no la casa de gobierno de La Plata. ¿Para que encargar un estudio que, razonablemente, le dirá lo que todo el mundo sabe?
Esto es gastar más dinero cuando lo que debe hacer el Estado es ahorrar.
Es ésta, precisamente, la madre del borrego de la inflación que, obcecadamente, se resiste a la santurronería del equipo económico y del Banco Central. Hay inflación no porque el mercado quiera dar golpes cambiarios o los empresarios que no necesitan dólares sean más codiciosos de aquellos que sí los requieren, sino porque el Estado sigue emitiendo para financiarse. Es así de simple. Los K le daban a la maquinita, Dujovne lo hace con los préstamos internacionales; la consecuencia es la misma. Tan simple como eso. Carrió y Vidal deberían pensar como ayudan al presidente a cortar gastos superfluos o a enfrentar eficientemente los desafíos que supone el terminar con subsidios ridículos a la Capital Federal y al Conurbano bonaerense que¡oh casualidad! son sus territorios electorales.
Hacemos votos para que la señora Vidal recapacite y regrese a los textos económicos que en la facultad de ciencia política (ésa es su formación) abundan y que, en general, son muy buenos. Le hace falta. Con Carrió no hay esperanza posible. No aprenderá jamás lo que no le interesa, ni abandonará su ética de la destrucción desde los valores republicanos que ella cultiva y que, por supuesto, sólo ella monopoliza. Cuando la economía no funcione, o no lo haga de acuerdo con sus expectativas, pues la diputada deberá denunciar a algún culpable. ¿Qué es eso de que los mercados persiguen sus intereses? ¿Cómo es que los inversores eligen libremente, en un marco de finanzas globales, donde poner la plata sin reparar en lo que ocurre en la Argentina? Debe andar algún corrupto suelto que es necesario desenmascarar, de lo contrario todo marcharía fenómeno.



2 Comentarios

  1. Bueno…que muchos GRUPOS ECONOMICOS, se aprovechan de las debilidades Argentas no es descubrir nada nuevo. Recordemos que en Noviembre del 2015, los precios se ajustaron de manera bestial, ante el advenimiento de una “devaluación” anunciada por el dolar LEGAL, contado con liqui, que oscilaba entre $ 14 y $ 15, en contra de los casi $9 del “oficial” trucho. Fuè por eso que extrañó que cuando se produjo la devaluación por la salida del CEPO, ¡OTRA VEZ SE AJUSTARAN LOS PRECIOS TOMANDO EL NUEVO VALOR, CUANDO EN LOS CENTROS DE COSTOS YA LO HABIAN TOMADO ANTES! Esa fuè una maniobra DESLEAL y se aprovecharon de la “veta empresaria” del nuevo presidente. De allí en adelante, ya sea con los tarifazos co por la inflación, continuaron los ajustes. Por eso no extrañan las palabras de Vidal, no es una “sensación” ni una expresión demagogica, sino surgida DEL CALCULO REAL. Seguramente alguien traerá como ejemplo a alguna PYME que “pierde plata”, pero no hablamos de esas empresas hablamos de UNILEVER,P&G,KRAFT,NESTLE,JHONSON&JHONSON,MONDELEZ,PEPSICO,BIMBO, AGD,ARCOR, entre las que MANEJAN MAS DEL 80% DEL CONSUMO MASIVO. ¡Basta de poner al “panadero”, al fabricante de pastas de la esquina, como ejemplos. A estos debemos sumarles los INTERMEDIARIOS, en especial los HIPERMERCADOS, que piden “ayuda” despuès de haberse abusado y que la gente vaya a MAYORISTAS en busca de mas “equidad en los precios”. Esto no es debate ideologico ni político sino REALISMO.

  2. Estimados/as :; parafraseando a Bill Clinton : “. . . es la economía estúpidos. . ..!! , tenga la opinión, el color político partidario que se le quiera dar.- Atte.-

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