El 66% de las familias empeoró su percepción de bienestar económico

El índice lo elabora una consultora privada. La pérdida de poder adquisitivo, las subas de costos, y los vaivenes económicos afectaron la evaluación. El 71,5% de las familias dice no contar con ingresos suficientes para cubrir sus gastos.



El Índice de Bienestar Económico (IBE) que genera el Centro de Economía Regional y Experimental (Cerx) que dirigen Victoria Giarrizzo y Dardo Ferrer cayó 4,8% en lo que va del año respecto a la última parte del 2017. La pérdida de poder adquisitivo, las subas de costos, y los vaivenes económicos afectaron la percepción de bienestar.
El 71,5% de las familias encuestadas dice no contar con ingresos suficientes para cubrir sus gastos necesarios; en promedio, para llevar un nivel de vida deseado, una familia de cuatro miembros necesitaría ganar $15 mil más al mes.
Si la comparación del índice se hace con igual período de 2018, se redujo 3,2%. Sobre una escala de 0 a 100, alcanzó un valor de 52,1 en la última medición, ubicándose sobre un vértice de vulnerabilidad derivado del deterioro en la ecuación de ingresos familiar.
Del análisis desagregado del IBE surge además, que frente a un año atrás, el 65,8% de las familias declaran que su bienestar económico empeoró; otro 21,2% que se mantuvo sin cambios y 13% que mejoró.
En promedio, sólo el 21,9% de las familias percibe su bienestar económico como “bueno” o “muy bueno”; 44,6% lo evalúa como “regular”; 23,6% como “malo” y 9,7% lo califica como “muy malo”.
El 71,5% de las familias dicen no contar con ingresos suficientes para cubrir sus gastos necesarios. El ingreso promedio mensual requerido por un hogar de cuatro miembros para cubrir sus gastos básicos al momento de la encuesta (mayo 2018) fue de $25.257. Frente a un año atrás, las familias necesitaron 21% más para afrontar sus gastos.
Más allá de cubrir los gastos necesarios, el ingreso que requieren las familias para llevar un nivel de vida deseado es de $35.217 mensuales. Es decir, que la brecha entre los ingresos actuales y los necesarios para el nivel de vida deseado de un hogar promedio ronda los $15.880 mensuales y la existente entre los recursos actuales y los requeridos para cubrir los gastos necesarios, ronda los $5.927 mensuales.
El IBE se calcula en base a cinco subíndices que evalúan la percepción de bienestar familiar en cinco grandes áreas: ingreso, empleo, salud, educación y vivienda. Los resultados del primer semestre del año en esos ítems, fueron para empleo 52,8 puntos, sobre una “superficie vulnerable”, lo que marca una desmejora frente al semestre anterior.
A pesar de los niveles relativamente bajos de desocupación, el sobre-empleo, el sub-empleo y las remuneraciones insuficientes, explican el valor del indicador. Por ejemplo, un 45,3% de los jefes de hogar declara trabajar más horas de las deseadas, mientras que un 26,5% trabaja menos horas de las que necesita. Igual, el 51,2% se manifiesta conforme o muy conforme con su empleo.
Subíndice Salud: con 61,4 puntos muestra una baja de 4,7 puntos frente a la medición anterior, pero se ubica en niveles asociados con el calificativo como bueno. El 45,1% de las familias evalúa como ‘bueno’ o ‘muy bueno’ su acceso al sistema de salud, 32,8% como ‘regular’ y 22,2% como ‘malo’ o ‘muy malo’.
Subíndice Educación: con 81,4 puntos se sitúa en una superficie buena. El acceso al sistema educativo muestra una mejora frente al semestre anterior y solo el 6,2% lo evalúa como ‘malo’ o ‘muy malo’. El 69,8% como ‘bueno’ o ‘muy bueno’.
Subíndice ‘Vivienda’: con 68,7 puntos, tuvo una baja de 3,1 puntos. Un 48,1% de las familias muestra problemas de acceso o en las condiciones de la vivienda, ya sea por dificultades para pagar el alquiler, porque no puede tener un techo propio, o por la insuficiente calidad y comodidad de sus instalaciones.
Subíndice ‘Ingresos’: es el más bajo del IBE, con un valor de apenas 37,4 puntos, estancándose en una superficie de vulnerabilidad. Sólo 19,4% de las familias consultadas evalúa su situación de ingresos como ‘buena’ o ‘muy buena’. Otro 36% la califica como ‘regular’ y 44,6% como ‘mala’ o ‘muy mala’.
El Cerx recuerda que el resultado final del índice depende del grado de importancia (ponderación), que cada unidad familiar asigna a cada aspecto de su bienestar. Esta metodología de ponderadores variables permite definir en el tiempo cuáles son los aspectos que la sociedad considera más importantes para su bienestar y captar a la vez el cambio que se puede producir en el bienestar a través de las mejoras percibidas en esos aspectos particulares.



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