Adjudicación de la basura, ¿el fin de una odisea?

Esta es una semana decisiva para el futuro político de Ramón Mestre. Si nada se interpone en el proceso administrativo, la Municipalidad dará a conocer los resultados de la licitación de higiene urbana, probablemente la contratación más compleja que haya asumido su gestión. A modo de un homeless, el intendente confía su destino a la basura.



Por Pablo Esteban Dávila

Esta es una semana decisiva para el futuro político de Ramón Mestre. Si nada se interpone en el proceso administrativo, la Municipalidad dará a conocer los resultados de la licitación de higiene urbana, probablemente la contratación más compleja que haya asumido su gestión. A modo de un homeless, el intendente confía su destino a la basura.
El decurso de esta licitación abre algunos interrogantes. Cuando llegó al Palacio 6 de Julio, Mestre prometió devolver el servicio al sector privado, entonces en manos de la estatal CRESE. Para hacerlo transfirió sus prestaciones a las empresas LUSA y COTRECO mediante contratos precarios, con el argumento de que bajaría costos gracias una mayor eficiencia. En el momento oportuno -aseguró a propios y a extraños- llamaría a licitación para adjudicarlo en debida forma.
Le llevó a la gestión radical nada menos que un mandato y medio hacerlo. Recién en agosto del año pasado se lanzó formalmente la convocatoria y en noviembre se abrieron los sobres técnicos. Las tres empresas que presentaron ofertas (LUSA, COTRECO y la UTE Solvi – Caputo) pasaron exitosamente la primera etapa de evaluación y, a principios de abril, se conocieron sus pretensiones económicas. Por el tiempo transcurrido, más que un desafío para especialistas en derecho administrativo, el servicio pareció requerir los servicios de un chamán.
Pese a estos antecedentes, pletóricos en postergaciones, Mestre es optimista. Supone que lo peor ya pasó y que las definiciones que adopten sus técnicos sobre el tema generarán alguna que otra escaramuza, pero que, en definitiva, éstas no tendrán la entidad suficiente como para detener la firma de los contratos correspondientes.
Podría suponerse que esta confianza tiene mucho de voluntarismo, y tal vez sea cierto. La explicación va mucho más allá de un tema psicológico. El intendente está jugado a resolver un servicio que arrastra una turbulenta historia por detrás, de la cual él es, apenas, el último de los participantes de la odisea. Sin embargo, tiene la obligación de resolverla porque, entre otras cosas, prometió hacerlo dentro del programa de ordenamiento municipal que postuló como la brújula de su gobierno. El fracaso no es una opción porque, simplemente, lo dejaría demasiado expuesto en su carrera por la gobernación de Córdoba.
Aunque los resultados de la licitación se guardan bajo siete llaves, es posible imaginar un escenario salomónico. Entra dentro del campo de las posibilidades que todas las empresas participantes se queden con alguna de las tres zonas bajo compulsa. Este no es un escenario meramente especulativo. A juzgar por las ofertas que se conocieran oportunamente, cada una de las firmas tendría elementos para reclamar sendas áreas. Si las mejoras económicas presentadas recientemente estuvieren en línea con los antecedentes, la Municipalidad podría emitir un dictamen que satisficiera razonablemente a los interesados.
Una de las beneficiadas sería la UTE entre Solvi – Caputo. Su oferta fue particularmente agresiva en la zona correspondiente al microcentro de la ciudad, donde resultó la más barata de las presentadas. Si nada ha cambiado ostensiblemente respecto a aquella situación, Mestre podría adjudicársela.
El consorcio nuclea una empresa brasileña de antecedentes con otra nacional de probada solvencia; diríase, un genuino producto del Mercosur. Su ingreso traería aire fresco a un servicio que, desde hace años, se encuentra sujeto a contratos provisorios. Sin embargo, su eventual selección podía acarrear algunos comentarios malintencionados.
La firma argentina lleva el apellido de uno de sus principales accionistas, Nicolás Caputo, quien es, para aquellos inadvertidos, el “amigo del alma” de Mauricio Macri. El intendente es, huelga decirlo, socio político del presidente, una garantía de potenciales reproches éticos en un ecosistema político que ha hecho de la denuncia su principal argumento dialéctico. Si a esto se le suma el hecho que, según las últimas encuestas, Macri se encuentra atravesando un momento de declinación en la opinión pública provincial, la polémica se encontraría servida en bandeja.
Claro que, en rigor de verdad, Caputo tiene todo el derecho del mundo de presentarse en esta o en cualquier otra licitación. No es funcionario nacional ni tiene ninguna relación con Mestre. Su obligación empresaria es hacer negocios, más allá de su cercanía con Macri. Además, la oferta de su consorcio fue lo suficientemente competitiva como para reclamar, al menos, la debida atención. Nada para objetar. No obstante, el consorcio ha sido blanco de algunos cuestionamientos, algunos hechos públicos, otros en sordina.
Entre los más persistentes ha estado el SURRBAC. A Mauricio Saillén le preocupa que los camioneros de Hugo Moyano se encuentren, a semejanza de los griegos ocultos en las entrañas del caballo de Troya, dentro de la UTE Solvi – Caputo. Esta sería una afrenta a su monopolio sindical, pacientemente urdido durante los años del kirchnerismo. Debe tenerse en cuenta que el gremio de Moyano agrupa a los trabajadores de la basura en buena parte de los municipios del conurbano bonaerense. Es un antecedente demasiado importante como para soslayarlo.
La firma COTRECO no se ha quedado atrás. Entre sus impugnaciones destacó que Solvi habría incumplido regulaciones ambientales en Brasil, un aspecto nominalmente controversial para una empresa especializada en el manejo de residuos. No obstante, la presentación no habría tenido la contundencia necesaria.
La realidad es que no hay mucho margen para arrojar piedras a la usanza bíblica. La propia COTRECO ha sido criticada por su salud financiera. Su linaje financiero no parece ayudarla en esta etapa. LUSA, por el momento, se mantiene expectante, apostando probablemente a su continuidad en el área que actualmente presta servicios.
Mestre se propone utilizar la fuerza de estos adversarios en su provecho. Su mensaje será claro: la decisión del municipio deberá respetarse, a riesgo de que todos se queden sin el pan y sin la torta. Cualquier judicialización del proceso de debería concluir en los próximos días significará la prolongación del actual status quo o, peor aún, la reestatización del servicio que, en la práctica, equivaldrá a transferírselo a Saillén& Cía. Demasiado riesgo en un momento político tan relevante. Una sola cosa es segura: hay mucho en juego. ¿Lo entenderá el mundo de los negocios? Todo dependerá de la contundencia del mensaje que reciban.



2 Comentarios

  1. ¿Porqué sumar “INCONSISTENCIAS” en la valoración CUALITATIVA de la UTE SOLVI CAPUTO? ¿Cuál es el sentido de GENERAR PROVOCACIONES al incluir a estas empresas observadas en Brasil, como el caso SOLVI y en el caso de CAPUTO, ya sabemos que està vinculada a los allegados al presidente. ¿Conquè necesidad presentarse JUSTO AHORA? ¿Irán a efectuar algunos aportes a la campaña de Mestre acaso? Si no lo hacen, pues sepan que la SOSPECHA existirá igualmente. Y no culpen a los “malpensados”, sino a los INDICIOS que DAN con este tipo de gestos. ¡CAMBIAR ES CAMBIAR EN SERIO!

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