UTA lanza purga interna y financiera en filial local

El secretario del Interior, Jorge Kiener, cubrió el rojo de la caja del gremio. Ahora, el Tribunal de Ética espera a los delegados díscolos que lideraron el paro de nueve días de junio de 2017. La central nacional de los choferes busca llegar a las elecciones de noviembre con un escenario “controlado”.



Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

Los choferes de Córdoba saben que en noviembre deberán elegir a su nuevo cuerpo de representantes. La fecha puede parecer lejana a quienes sólo se limitan a cumplir con sus responsabilidades ordinarias en el sistema de transporte urbano. La foto no se repite entre los activistas de la UTA Córdoba, hoy comandada de manera remota por UTA Nacional a través de dirigentes gremiales sin dedicación exclusiva.
El secretario del Interior de Roberto Fernández, el paladín de los conductores de todo el país, debe atender las demandas de las seccionales del territorio. Jorge Kiener realiza algunas gestiones telefónicas y las combina con acciones presenciales para sostener una estructura sindical fantasma (o “junta normalizadora cordobesa) que tuvo que autorizar luego de las fallidas maniobras de orden que impuso el santafesino Luis Arcando, el interventor.
La expectativa de todos los sectores involucrados en la política de UTA –incluso los colaboracionistas- descuentan los días para terminar con la injerencia directa de la central nacional en el gobierno de la filial. Pese a que se sabe que la compulsa será en noviembre, sin mayores precisiones, calman ansiedades con la cocina de las listas.
Uno de los delegados díscolos que arbitró medios legítimos y no tanto para sostener un paro de nueve días consecutivos en junio del año pasado, Marcelo Marín, anunció que se presentará con lista propia. Luego se supo que el ex secretario general de UTA, Alfredo “Cuchillo” Peñaloza estaba urdiendo su regreso, aunque varias fuentes sindicales afirman que estaría negociando su jubilación y su retiro de la política, también con expectables de UTA Nacional. En tanto, el referente de la conducción de la seccional y hombre de confianza de Fernández, Gustavo Gigena, espera la oportunidad para lanzarse. La lista continúa con referentes de la removida comitiva de Salerno y otros tantos interesados.
Lo cierto es que desde Buenos Aires acomodarán las “variables” para que el nuevo acto electoral se desarrolle en un “escenario altamente controlado”, según inobjetables fuentes del sector. Si bien el gremio logró la reincorporación del grueso de los 183 choferes despedidos por el salvaje paro, aún pesa la mala praxis política que inició uno de las revueltas sindicales más importantes de la historia del transporte cordobés.
UTA sabe que abrió el juego para que el Poder Ejecutivo municipal, junto al provincial, redefinieran el alcance del derecho a huelga. Cabe recordar que Arcando habilitó las elecciones de delegados con el objetivo de que el gremio local recuperara su democracia interna, pero al mes, las dos listas trotskistas que ganaron el AuCor y Tamse desconocieron la autoridad del santafesino.

Saneamiento financiero
Ordenar las cuentas de la UTA Córdoba se impuso como prioridad preelectoral. Este diario pudo saber que la conducción local demoró pago a proveedores por falta de fondos. Algunos de los cheques rebotados habrían sido de sumas ínfimas como $3.500 u otros de $500.000 librados para pagar la última fiesta de los choferes que contó con la presencia de Fernández.
La situación financiera comenzó a formar parte de la anticipada campaña. Incluso, entre los choferes circularon videos donde se exponía un apocalíptico escenario por el rojo de la caja que, dicen, ascendía a los tres millones de pesos, un poco más que un ingreso mensual por cuota sindical.
Fue Kiener el que habría puesto punto final a una especulación financiera que agigantaba la de siempre, la política. Con fondos frescos cerró un frente que permitirá al sindicato funcionar con relativa autonomía hasta que se consume la elección de autoridades.
Purga interna
UTA Nacional logró que los delegados que tuvieron un alto perfil en el paro del transporte del año pasado fueran desplazados de sus funciones por decisión de los afiliados. Marín y otros 30 dirigentes esperaban la convocatoria del Tribunal de Ética de UTA Nacional donde se dirimiría su futuro.
El órgano deliberativo compuesto por dirigentes de todo el país sesionará a mediados de junio y uno de los temas centrales será la irreverencia de los cuerpos de delegados de Córdoba. Los representantes de los trabajadores locales ya recibieron los telegramas con la citación. Quienes miran de afuera el día del juicio final, sacan conclusiones en virtud del diálogo con la central. Serían escasas las chances que Fernández otorgue una nueva oportunidad política a los citados.
Sí así sucediese, la renovación de autoridades de UTA terminará con el “ungido” tomando la posta por los próximos cuatro años. La renovación de cuadros es la apuesta.



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