Tapia se fortalece

El titular de AFA asumió como vice de CONMEBOL, en la renovación del mandato de Domínguez al frente del organismo sudamericano. Sube peldaños. Y con Rusia 2018 también tiene mucho en juego, mientras acumula poder



En el arte de rodearse de los círculos de poder, Claudio Tapia parece tener el manual indicado. Porque desde el menospreciado ascenso llegó a ocupar el sillón presidencial de AFA sin necesidad de elecciones y ahora consigue recuperar parte del espacio que el ente nacional del fútbol argentino había cedido en Sudamérica. Y en el mundo. Guste o no, a pesar de que su imagen no está impoluta del todo, el “Chiqui” está enderezando el barco al menos desde lo político, recuperando poder que por estas latitudes se fue perdiendo en tiempos de “Grondonismo” póstumo.
En un año de gestión, pudo acomodar el chasis en varios sentidos. Primero casa adentro, y también con el resto del planeta. Ya es la segunda vez que el presidente de FIFA Giani Infantino visita Argentina en el marco de alguna cumbre oficial de CONMEBOL, dejando en claro una clara señal de armonía y de alianza también. No es poco después de que desde el mismísimo ente rector del fútbol mundial sugerían una intervención y fue mirada con desconfianza, en tiempos de acefalia total, tras la renuncia de Luis Segura.
La cuestión es que en la nueva asamblea, Tapia fue designado como vicepresidente segundo, en el acto conmemorativo que prorrogó al paraguayo Alejandro Domínguez otra vez al frente de la administración de CONMEBOL. Y pensar que en 2016, AFA había perdido una silla importante en el Comité Directivo de FIFA, tras el congreso en Santiago de Chile, que nominó al colombiano Ramón Yesurún Franco en su lugar. Ahora, el escenario es otro y mucho tiene que ver el “chiqui” en eso.

Chiqui vice
El congreso ordinario se llevó a cabo en Luque (Paraguay) en la sede de CONMEBOL, donde Domínguez fue reelecto por unanimidad como mandatario, con gobierno vigente hasta 2022. De esta manera, Tapia reemplazó al venezolano en la vicepresidencia segundo y a colación, recuperó una presencia en el ente regulador del fútbol sudamericano que el fútbol argentino había perdido después de 28 años. La muerte de Julio Grondona primero seguida de la renuncia de Segura aceleró un tablero desfavorable que se pagó fuerte. AFA perdió peso. Y más después de que asumiera con intervención total la Comisión Normalizadora con el presidente de Belgrano Armando Pérez como cabeza visible, situación que no es bien vista nunca desde los estamentos de FIFA, por más que haya tenido beneplácito del Estado Nacional. Por eso, a pesar de tener al titular de River Plate Rodolfo D’Onofrio como enviado y candidato a ese congreso, la elección terminó ungiendo a otro postulante. Antes eso no ocurría: Argentina se garantizaba esa silla “solo con la camiseta”, como se dice coloquialmente en el barrio.
La realidad es que el fútbol argentino se hundía en crisis, con deudas totales, números en rojo, con obligaciones impagas por parte de “Fútbol Para Todos”, en ese entonces con los fondos públicos como propietarios de los derechos de televisación de los partidos, una de las herencias pesadas que dejó el kirchnerismo. No era fácil revertir el momento, y por eso se optó por la licitación de un nuevo modelo de explotación de los derechos, que quedaron manos de Ted Turner y Fox Sports.
Y Tapia fue haciendo paso a su ambición política. Como titular del humilde club Barracas Central armó el espacio “ascenso unido” en AFA, aglutinando clubes también del interior del país, siempre cercano al ala de su suegro, Hugo Moyano, presidente de Independiente y líder ya simbólico de la CGT.
No fueron necesarios los comicios para que Tapia sea avalado como presidente de AFA. Armando Pérez cumplió con su función de regularizador y debía dejar ya un sucesor con los órganos naturales de acuerdo a las pautas estatutarias. El “Chiqui” no tuvo contrincantes a pesar de que hubo intentos de D’Onofrio y Marcelo Tinelli de armar algún frente político. Y en eso también tuvo influencias el presidente de Boca Juniors, Daniel Angelici, devenido a aliado incondicional del “chiqui”. Los unes el amor a los colores azul y oro y también la adicción al poder.
Dicho sea de paso, Angelici también necesita de Tapia, quien también gestiona que el “Tano” supere un estudio de comité de ética de CONMEBOL, en función de que este pueda posicionarse con algún cargo político de relevancia en FIFA. Atentos a eso. Conformaron una sociedad mancomunada y sincronizada para no perder espacio en la toma de decisiones.

Sampaoli y Rusia
Controvertida decisión había tomado Tapia apenas asumió, despidiendo al DT de la selección Argentina Edgardo Bauza, apostando a Jorge Sampaoli, mirado de reojo por todos su onerosa rescisión de contrato en Sevilla y por su suculento salario. La clasificación al mundial peligraba, el combinado nacional no figuraba estable en las Eliminatorias, y terminó accediendo a Rusia 2018 en la última fecha en la altura de Quito, con tres goles de Lionel Messi
Previamente el “Chiqui” se había acreditado unos “porotos”, cuando consiguió apelar la sanción a Messi, a quien le redujeron su sanción de cuatro partidos a solo uno, después de que fuera castigado de oficio por insultar a un juez de línea en el duelo trascendental ante Chile. Nada pudo hacer para torcer el fallo del TAS de FIFA por la indebida utilización de Bolivia del futbolista Cabrera, sin embargo, no necesitó más que tres goles del astro de Barcelona para sacar el alivio mundialista.
Ahora el presidente de AFA salió a refrendar el apoyo a Sampaoli, todavía cuestionado por varias voces disidentes y entrenadores de todo el territorio nacional. Bancó al proceso al límite del incendio, vaticinando que le respetará el contrato al “Zurdo” incluso si el equipo queda eliminado en Primera Ronda. Una apuesta fuerte, que recién con resultado puesto en Rusia se conocerá el costo político. Mientras tanto Tapia celebra su vicepresidencia en CONMEBOL y su relativa gobernabilidad al frente del fútbol argentino. Hoy cosecha varios méritos para que nadie le discuta el poder.



Dejar respuesta