Áreas operativas del Suoem, sin contención interna

Ayer, en una asamblea realizada en “el alto”, donde se concentran las áreas más “combativas” del sindicato, los municipales exigieron la presencia de Beatriz Biolatto y Rubén Daniele. Ya no reconocen la autoridad de Raúl “Chiquito” Fernández, hasta ahora cacique del sector. Hubo fuertes reclamos en resistencia a la “desconcentración” de tareas que impulsa la Municipalidad.



Por Felipe Osman

suoemEl proyecto de enmienda que Ramón Mestre envió al Concejo Deliberante a fines del mes pasado empieza a despertar escozor en el gremio Municipal. La iniciativa, que apenas prevé la modificación de dos artículos de la Carta Orgánica Municipal, tiene por fin introducir dos variaciones. La primera, la llamada “paridad de género”, es un reclamo impulsado por edilas de diversos bloques políticos que busca lograr una distribución “50-50” de las bancas y los cargos dentro del recinto entre hombres y mujeres.
La otra modificación tiene por fin profundizar la descentralización iniciada por Rubén Martí durante su gestión al frente del Palacio 6 de Julio (1991-1999) con la creación de los Centros de Participación Comunal (CPC), estableciendo la elección directa de las autoridades que los administran.
La segunda fase de este proceso de “descentralización administrativa” vendría dada por una “desconcentración operativa”. Ésta última es la que tanto disgusta al Suoem, que lee en ella el paso previo a la pérdida de funciones y beneficios que considera propios.
Debe advertirse que lejos de ser reglamentada, la enmienda a la Carta Orgánica ni siquiera ha sido sancionada, por lo que resulta aún algo prematuro intentar adivinar cuales serán las implicancias prácticas de la pretendida “desconcentración operativa”. Aún así, si se conocen algunos lineamientos generales comentados con Alfil por funcionarios municipales.
La principal novedad será que la “desconcentración” traerá aparejada el desmembramiento (cuanto menos, paulatino) del carozo del poder del Suoem: las áreas operativas, hasta ahora aglutinadas en “el alto”, en un predio en barrio Observatorio que reúne a las reparticiones más belicosas del gremio.
De esta disgregación resultaría un mayor control de los empleados por parte de las autoridades de los CPC, ya que buena parte de los municipales que trabajan en las áreas operativas (principalmente alumbrado público y bacheo) serán reubicados en obradores aledaños a estos centros. Además, los funcionarios a cargo de estas dependencias deberán redoblar sus esfuerzos por disciplinarlos cuando necesiten rendir cuentas a los vecinos para ser reelectos.
Esta mayor “fiscalización”, entienden los municipales, también conllevará la pérdida de algunos beneficios de los que gozan los empleados de estas reparticiones, como bonificaciones superiores a las de sus pares administrativos por horas extra (prolongaciones de jornada).
Desde la Municipalidad, por otro lado, entienden que el malestar del gremio es injustificado, y que responde al habitual “rechazo al cambio” del Suoem, que suele erizarse ante cualquier variación, por leve que sea, en las condiciones de trabajo. Y algo de razón parece asistirles. Los sindicatos no suelen operar como actores de movilización social sino, muchas veces, como estructuras esencialmente conservadoras.

Asamblea

El malestar de las Áreas Operativas fue tal que no pudo ser conjurado por su “cacique”, Raúl “Chiquito” Fernández, sino que el ladero de Rubén Daniele tuvo que dar un paso al costado ante el reclamo de sus pares que exigieron la presencia conjunta del “Gringo” y Beatriz Biolatto, secretaria general del gremio que virtualmente abdicó de su cargo, pero que permanece en un “limbo” al no existir constancia de tal renuncia por no haberse notificado formalmente, a pesar de haber sido informada por el gremio.
Tal es el estado de ebullición que existe en el sindicato que los “compañeros” demandan la presencia de la autoridad máxima del sindicato, sin saber a ciencia cierta quién es. Biolatto -que a duras penas representa el poder formal- no es en absoluto dueña del poder real dentro del Suoem. Daniele, por otro lado, no sólo no es titular de la Secretaría General, sino que su autoridad es duramente cuestionada por una parte importante de los trabajadores, que lo culpan –con razón- de haber conducido al gremio a una situación de máxima fragilidad (al promover la renuncia de la Comisión Directiva) por su capricho personal de ser reelecto por doceava vez, sino por su imposibilidad de construir un relevo para el puesto.

Quiñone: no sabe, no contesta

Ante la delicada situación que vive el sindicato, brilla por su ausencia su segundo referente político: Ariel Quiñone, otrora titular de la lista Naranja, que llegó a cosechar el 15 por ciento de los votos en pasadas elecciones gremiales. Lleva –cuanto menos- seis meses sin atender su teléfono, o brindar declaraciones que pudieran llevar alguna tranquilidad a los afiliados.



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